Fotografía vía Envato
Dolor en las articulaciones y el ciclo menstrual
Cómo los cambios hormonales afectan el dolor en las articulaciones y consejos basados en la ciencia para aliviarlo

Cosas importantes a saber sobre el dolor articular y el ciclo menstrual:
Muchas personas sufren dolor articular o muscular durante la fase lútea y el periodo.
Los cambios en los niveles hormonales y químicos del cuerpo pueden ser la causa de este dolor articular menstrual.
La mayoría de los dolores articulares se pueden controlar con analgésicos de venta libre, ejercicio suave y la aplicación de calor o hielo.
Las personas que usan Clue pueden llevar un registro del dolor articular y su intensidad en la categoría "Dolor" para detectar patrones.
El dolor articular y el ciclo menstrual
¿Has notado dolor en las caderas y las rodillas cada mes antes de tu periodo? Los cambios hormonales a lo largo del ciclo menstrual pueden provocar diversas sensaciones. Aunque quizá pienses que la sensibilidad en los pechos y los colicos son síntomas premenstruales comunes, el dolor articular también afecta a muchas personas con ciclos.
¿Por qué me duelen las articulaciones durante el periodo?
No está del todo claro por qué a algunas personas les molesta el dolor articular antes y durante la regla, y a otras no, pero es probable que influyan las hormonas, la edad, las afecciones médicas preexistentes y otros factores individuales.
Un repaso a las hormonas del ciclo menstrual
El ciclo menstrual se caracteriza por cambios hormonales (1):
Durante la regla, los niveles de estrógeno y progesterona están en su punto más bajo
En la fase folicular, después de la regla, los niveles de estrógeno aumentan gradualmente
El estrógeno alcanza su nivel máximo justo antes de la ovulación, cuando se libera un óvulo del ovario
Tras la ovulación, comienza la fase lútea y los niveles de progesterona aumentan
En los días previos a la regla, los niveles de estrógeno y progesterona bajan, lo que indica al revestimiento uterino que se desprenda
Tus hormonas, las articulaciones y el dolor muscular
Los cambios hormonales durante el ciclo menstrual pueden contribuir al dolor articular y muscular.
En la fase lútea tardía, los niveles de estrógeno y progesterona comienzan a descender (1). Esto indica al revestimiento uterino que se desprenda y desencadena la liberación de sustancias químicas llamadas prostaglandinas (1).
Las prostaglandinas provocan contracciones uterinas y reducen el flujo sanguíneo al útero (2,3). Los niveles elevados de prostaglandinas en el cuerpo pueden provocar periodos más dolorosos, náuseas, vómitos y diarrea (2).
El diagnóstico médico para los periodos dolorosos se llama dismenorrea, y puede incluir algo más que simples colicos menstruales (3). Los niveles altos de prostaglandinas provocan un aumento de la inflamación y daño articular en el cuerpo (4). Muchas personas con dismenorrea experimentan dolor muscular y articular, incluyendo dolor de rodilla, pierna o zona lumbar (3).
Los niveles de estrógeno también pueden influir en el dolor articular. El estrógeno está relacionado con la inflamación (5). Algunas investigaciones han demostrado que los síntomas articulares son más probables en momentos de bajos niveles de estrógeno, como durante la perimenopausia (5).
Se necesita más investigación sobre cómo exactamente las fluctuaciones hormonales en la fase lútea podrían afectar al dolor articular en quienes están pasando por la perimenopausia.
Síndrome premenstrual (SPM)
El síndrome premenstrual (SPM) es el conjunto de síntomas físicos y/o psicológicos que las personas pueden experimentar justo antes y durante el periodo menstrual (6). Puede producirse como resultado de los cambios hormonales durante la fase lútea (7).
El SPM es un diagnóstico médico real y válido (5). El simple hecho de tener un síntoma ocasional durante la fase lútea no es suficiente para un diagnóstico. Las personas con SPM presentan uno o más síntomas durante al menos tres ciclos menstruales consecutivos, y los síntomas deben interferir de manera significativa en la calidad de vida y las actividades normales (5,6).
Aproximadamente 1 de cada 4 personas con ciclos menstruales se ve afectada por el SPM (8). La edad, los factores socioculturales, la educación, los ingresos, la dieta, el consumo de sustancias y el estrés son algunos de los factores que pueden influir en el riesgo de padecer SPM (9).
El dolor articular es uno de los muchos posibles síntomas del síndrome premenstrual (SPM) (8). Otros síntomas comunes incluyen fatiga, hinchazón, sensibilidad en los senos y cambios de humor (8).
Algunos estudios estiman que hasta 4-5 de cada 10 personas con síndrome premenstrual experimentan dolor muscular y articular (10-12).
¿Quiénes son más propensas a sufrir dolor articular cerca de la menstruación?
Algunas personas pueden ser más propensas a sufrir dolor articular antes o durante el periodo, entre ellas aquellas con:
Síndrome premenstrual (SPM) o trastorno disfórico premenstrual (TDPM): Las personas con SPM pueden tener dolor articular antes y durante el periodo (8,13). El dolor articular también es un síntoma en personas con trastorno disfórico premenstrual (TDPM), que es una forma grave de SPM que afecta hasta a 5 de cada 100 mujeres (13)
Peso corporal elevado: La obesidad (tener un índice de masa corporal superior a 30) puede contribuir a la presión y tensión en las articulaciones (14). Las personas con obesidad también tienen un mayor riesgo de sufrir síndrome premenstrual (SPM) y trastorno disfórico premenstrual (TDPM) (15).
Perimenopausia: Durante la perimenopausia, es más probable que las personas sufran dolor articular (16). Esto puede deberse a unos niveles más bajos de estrógenos, que afectan a los huesos y al cartílago del cuerpo (16). Los niveles bajos de estrógenos también se asocian con mayores niveles de inflamación. Los niveles de actividad física y los efectos del envejecimiento pueden influir en el dolor articular en este grupo de mujeres (16-18).
Endometriosis: La endometriosis puede contribuir al dolor articular si las lesiones endometriales se extienden a diferentes articulaciones del sistema musculoesquelético (19).
Ciertas afecciones médicas también están relacionadas con la menstruación dolorosa y el dolor articular, entre ellas:
Artritis (incluida la artritis psoriásica o reumatoide) (20)
Enfermedades del tejido conectivo (como el lupus eritematoso sistémico o el síndrome antifosfolípido) (20)
Fibromialgia (21)
Consejos basados en la ciencia para controlar el dolor articular
El dolor articular puede hacerte sentir decaída varios días al mes. La buena noticia es que hay varias formas basadas en la evidencia para reducir tus niveles de dolor y mejorar tu calidad de vida.
Dieta
*Nota: Los datos sobre cambios en la dieta para controlar el dolor relacionado con la menstruación son limitados, y no hay pautas universales.
Una dieta rica en alimentos integrales y nutrientes puede ser útil para las personas con dolor crónico (22). "Alimentos integrales" es un término que se refiere a alimentos mínimamente procesados y sin azúcares, sales u otros ingredientes añadidos.
Las dietas basadas en alimentos integrales, como la dieta mediterránea, las dietas veganas o vegetarianas, o las dietas de eliminación, pueden ayudar con el dolor, posiblemente debido a sus efectos antiinflamatorios (22, 23). Pero se necesita más investigación.
Medicamentos de venta libre
Los analgésicos de venta libre pueden usarse para controlar el dolor. Los antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como el ibuprofeno o el naproxeno, actúan reduciendo las prostaglandinas y los niveles generales de inflamación (24).
Estos antiinflamatorios funcionan mejor si se toman 1 o 2 días antes de la regla y se siguen tomando durante los primeros 2 o 3 días de la regla (2).
El acetaminofén (o paracetamol) es un analgésico que también puede reducir el dolor articular. No afecta a los niveles de inflamación con tanta intensidad como los AINE (25).
Suplementos
El magnesio es un mineral que se encuentra en las verduras de hoja verde, los frutos secos, las semillas y los cereales integrales (26). Es importante para muchos procesos del organismo. El magnesio puede reducir la producción de prostaglandinas y relajar los músculos uterinos (27).
Una ingesta adecuada de magnesio puede estar relacionada con menores niveles de dolor crónico, especialmente en las mujeres (28). Los suplementos de magnesio podrían ser útiles para las personas con menstruaciones dolorosas (27).
La vitamina D es otro nutriente importante para la salud ósea y la inflamación (29). Algunas investigaciones han demostrado que los suplementos de vitamina D pueden reducir el dolor menstrual y los síntomas del síndrome premenstrual en personas con deficiencia de vitamina D (29,30).
Si piensas probar suplementos para el dolor, consulta a un profesional con formación en nutrición. Los suplementos, al igual que los medicamentos, pueden tener efectos secundarios en el cuerpo.
Ejercicio
El ejercicio ligero puede ayudar a controlar los síntomas premenstruales y los dolores menstruales. Los ejercicios aeróbicos como caminar, trotar, montar en bicicleta y nadar pueden producir sustancias químicas en tu cuerpo que contrarrestan el dolor (2). A veces se recomiendan ejercicios de bajo impacto, como el baile o el tai chi, para personas con afecciones articulares, con el fin de reducir el dolor y mejorar la función (31).
Técnicas de relajación
El biofeedback y los ejercicios de relajación pueden ser útiles para las personas con menstruaciones dolorosas (2). El biofeedback es una técnica en la que se utilizan dispositivos de monitorización para obtener información que ayude a aprender a controlar las funciones corporales (32).
Algunas investigaciones han demostrado que la práctica de la relajación muscular progresiva puede ser útil para reducir los síntomas del síndrome premenstrual, incluido el dolor articular (33). El yoga o la meditación también pueden ayudar a sobrellevar las menstruaciones dolorosas (2).
Algunos estudios muestran que los métodos de fisioterapia, como la terapia de masaje o los estiramientos, pueden reducir el dolor menstrual (34). La acupuntura, la acupresión o la fisioterapia son otras herramientas que pueden resultar útiles (2).
Aplicación de calor o hielo
La terapia de frío actúa reduciendo la inflamación (35). En personas con artritis, a menudo se recomienda la aplicación de hielo (36). El hielo se puede aplicar hasta 20 minutos cada vez (35).
La terapia de calor también puede ser una herramienta útil para reducir el dolor musculoesquelético (37). Las investigaciones han demostrado que la terapia de calor es eficaz para tratar los periodos dolorosos (38).
Favorece el flujo sanguíneo y reduce la rigidez (35). Puedes usar un baño caliente, una almohadilla térmica o una bolsa de agua caliente como terapia de calor (2). El calor se puede aplicar dondequiera que sientas dolor, incluyendo la parte baja del abdomen, la parte superior o inferior de la espalda, o las piernas.
Intenta no aplicar calor o hielo directamente sobre la piel para reducir el riesgo de lesiones (35).
Cuándo acudir a un profesional de salud
El dolor muscular y articular cíclico puede ser bastante común, pero eso no significa que tengas que soportarlo sola. Considera la posibilidad de acudir a tu profesional de salud si tienes:
Dolor articular principalmente por la mañana, acompañado de hinchazón, calor o enrojecimiento alrededor de las articulaciones (39)
Otros síntomas, como fiebre, pérdida de peso o cambios en el apetito (39)
Dolor articular junto con otros síntomas de endometriosis: menstruaciones abundantes y dolorosas; o dolor durante las relaciones sexuales, al ir al baño o al orinar (40)
Dolor articular junto con síntomas significativos de estado de ánimo o ansiedad (13)
Dolor articular o muscular que interfiere en tu calidad de vida
Lleva un registro de tus dolores con Clue
Llevar un registro de tus síntomas con Clue puede ayudarte a identificar patrones que puedas compartir con tu profesional de salud. Puedes registrar tu dolor y su intensidad junto con cualquier suplemento, medicación, ejercicio y otras experiencias relacionadas con tu ciclo.
Estos datos pueden ayudarte a reconocer qué desencadena tu dolor y a ser constante con los pequeños cambios en tu rutina que te ayudan a sentirte mejor.
Preguntas frecuentes
¿Puede la menstruación causar inflamación articular?
Sí, los cambios hormonales antes y durante el periodo pueden contribuir a la inflamación y al dolor articular (1). Cuando bajan los niveles de estrógeno y progesterona, el cuerpo libera unas sustancias químicas llamadas prostaglandinas a medida que el revestimiento uterino comienza a desprenderse (1).
Las prostaglandinas están relacionadas con la inflamación, y los niveles elevados se asocian con el dolor (3,4). Los niveles bajos de estrógeno también pueden estar relacionados con una mayor inflamación (5).
¿Qué articulaciones se ven más afectadas por el ciclo menstrual?
El dolor articular relacionado con el ciclo menstrual se suele sentir en las rodillas, las piernas y la zona lumbar (3).
¿Ayuda el magnesio con el dolor articular durante el periodo?
El magnesio puede ser útil para el dolor muscular y articular durante el periodo, pero se necesita más investigación. El magnesio reduce los niveles de prostaglandinas en el cuerpo y puede ayudar a proteger contra el dolor crónico (28). La vitamina D es otro nutriente importante que puede ayudar con el dolor menstrual (30).