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Cómo afectan el peso y el IMC a tu ciclo menstrual
La ciencia detrás de la relación hormonal y cómo registrar tu ciclo puede ayudarte a identificar patrones.

Cosas importantes a saber:
Un peso corporal demasiado alto o demasiado bajo puede afectar a las hormonas que controlan la ovulación y tu ciclo menstrual
El índice de masa corporal (IMC) es una herramienta útil para estimar si tu peso se encuentra dentro de un rango saludable para tu estatura, pero no mide tu salud general ni tu composición corporal
El peso saludable varía de una persona a otra, y las personas de cualquier complexión pueden experimentar cambios en sus ciclos menstruales
Llevar un seguimiento de tu periodo y tu peso en la app Clue puede ayudarte a reconocer patrones y darte información útil para compartir con tu médico
¿Cómo afecta el peso al ciclo menstrual?
Cada mes, tu ciclo menstrual depende de hormonas que siguen un patrón regular (1). Un peso corporal demasiado alto o demasiado bajo puede afectar a estas hormonas y alterar ese patrón, lo que puede provocar periodos irregulares, ausencia de periodos o sangrado menstrual abundante (2).
Mantener tu peso dentro de un rango saludable puede ayudarte a tener un ciclo menstrual regular (3). Aun así, el peso es solo una pieza del rompecabezas, y las personas de cualquier complexión pueden experimentar cambios en la regla. Si tus reglas se vuelven irregulares o cambian de una forma que no es habitual en ti, vale la pena que hables con tu profesional sanitario.
¿Qué es el IMC (índice de masa corporal)?
Una herramienta que usan los profesionales sanitarios para determinar si el peso de un adulto está dentro de un rango saludable para su estatura es el índice de masa corporal (IMC) (4). El IMC compara el peso con la estatura mediante una fórmula, y los resultados se agrupan en cuatro categorías (4,5):
Peso bajo: IMC inferior a 18,5
Peso normal: IMC de 18,5 a 24,9
Sobrepeso: IMC de 25 a 29,9
Obesidad: IMC de 30 o más
El cálculo del IMC puede ser una herramienta de cribado útil, pero tiene limitaciones y no lo dice todo. No tiene en cuenta factores como la masa muscular, la densidad ósea o la composición corporal, por lo que este cálculo por sí solo puede no reflejar una imagen precisa de tu salud (5).
¿Qué le pasa a tu periodo si tienes bajo peso?
Cuando tu peso corporal cae por debajo de un rango saludable para tu estatura, tus periodos pueden volverse más ligeros o dejar de aparecer por completo (6). Cuando el peso corporal es demasiado bajo, es posible que el cuerpo no tenga suficiente energía para mantener todas sus funciones habituales, por lo que empieza a reducir temporalmente algunas de ellas (7).
Como parte de esta respuesta, el hipotálamo —el centro de mando del cerebro— ralentiza las señales hormonales que envía a los ovarios (8,9). Esto puede hacer que la ovulación se vuelva impredecible o se detenga por completo, lo que provoca reglas más ligeras, irregulares o ausentes (8). Esto se conoce como amenorrea hipotalámica funcional (AHF) (9).
Causas comunes de la AHF y de la ausencia de menstruación (9-11):
Seguir una dieta restrictiva o no ingerir suficientes calorías
Trastornos alimentarios, como la anorexia nerviosa
Pérdida rápida de peso
Enfermedades crónicas que afectan a la nutrición o al peso corporal
Niveles elevados de ejercicio, sobre todo en deportes que dan importancia a un físico delgado o a una categoría de peso
Alto estrés psicológico o emocional
Además de los ciclos menstruales impredecibles, alguien con bajo peso también puede notar síntomas como (8-10):
Cambios de humor
Depresión o ansiedad
Problemas de fertilidad
Huesos debilitados, lo que puede aumentar el riesgo de fracturas
Cómo recuperar la menstruación
Para muchas personas, el periodo vuelve a ser predecible una vez que se trata la causa subyacente y el cuerpo tiene suficiente energía para mantener una ovulación regular (9). Sin embargo, la recuperación puede llevar tiempo, y es posible que la ovulación no vuelva de inmediato.
Algunas personas pueden necesitar ayuda médica adicional, sobre todo si están intentando quedarse embarazadas. Si notas que se te ha dejado de venir el periodo o ha cambiado mucho y no estás en embarazo, habla con un profesional sanitario.
Cómo el sobrepeso y la obesidad afectan a tu regla
Un peso corporal demasiado alto, incluido el que entra en las categorías de sobrepeso u obesidad, también puede afectar al equilibrio hormonal, provocando cambios en tu ciclo menstrual (12).
Te explicamos cómo:
El aumento de estrógenos puede alterar tu ciclo menstrual
Las células adiposas no solo almacenan energía, sino que también pueden producir estrógenos (12). Esta hormona ayuda a regular tu ciclo menstrual y a formar el revestimiento del útero cada mes (12). Como el tejido adiposo es hormonalmente activo, los cambios en la grasa corporal pueden influir en el equilibrio hormonal (13).
Los cambios en los niveles hormonales pueden alterar las señales hormonales entre el cerebro y los ovarios que desencadenan la ovulación (14). Cuando la ovulación no se produce con regularidad, las reglas pueden volverse menos frecuentes o dejar de aparecer por completo (15). En algunos casos, cuando no se produce la ovulación, el cuerpo no genera suficiente progesterona para equilibrar el estrógeno (16). Como resultado, el revestimiento del útero puede seguir acumulándose en lugar de desprenderse según un ciclo regular, lo que provoca sangrados prolongados, irregulares o abundantes (17,18).
Los investigadores están estudiando actualmente cómo afecta al cuerpo la inflamación crónica asociada a la obesidad. La obesidad puede provocar inflamación a largo plazo en el cuerpo, lo que puede afectar a la forma en que el revestimiento uterino se regenera tras el periodo, y esto también podría contribuir a un sangrado menstrual más abundante (19). Sin embargo, se necesitan más estudios para entender mejor esta relación.
La resistencia a la insulina puede afectar a la ovulación
Las personas que se consideran con sobrepeso u obesas tienen más probabilidades de desarrollar resistencia a la insulina(20). Se trata de una afección en la que las células del cuerpo no responden a la insulina tan bien como deberían (20). Para compensarlo, el cuerpo produce más insulina, y unos niveles más altos de insulina pueden estimular a los ovarios para que produzcan más andrógenos, como la testosterona (21).
Las mujeres producen de forma natural pequeñas cantidades de andrógenos, pero un exceso de estas hormonas puede dificultar que un óvulo madure y se libere (22). Esto puede provocar una ovulación impredecible y un sangrado menstrual irregular (16).
La relación con el SOMP
La resistencia a la insulina también es habitual en el síndrome ovárico metabólico poliendocrino (SOMP), antes conocido como síndrome de ovario poliquístico (SOP), una afección que afecta a la ovulación (23,24). Además de los periodos irregulares, las personas con SOMP también pueden sufrir acné, aumento del vello facial o corporal, o dificultades para quedarse embarazadas (23,24).
Tener un peso corporal más elevado no significa automáticamente que vayas a tener problemas menstruales, y los periodos irregulares no siempre están relacionados con los cambios de peso (25).
A veces, los profesionales sanitarios restan importancia a los síntomas o los achacan exclusivamente al peso. Este sesgo puede dificultar que recibas la atención que te mereces. Recuerda que siempre está bien buscar ayuda, hacer preguntas y buscar un profesional que te escuche si sientes que no se tienen en cuenta tus preocupaciones.
Cambios en el periodo que puedes notar si tienes un peso corporal más elevado
Los cambios hormonales relacionados con el sobrepeso, la obesidad y la resistencia a la insulina pueden afectar a tu ciclo menstrual de diversas formas.
Menstruaciones poco frecuentes o ausentes
Los cambios menstruales que puedes notar incluyen (23,25,26):
Que tu ciclo dure sistemáticamente más de 38 días
Tener menos de ocho menstruaciones al año
Varios periodos ausentes (y has confirmado que no estás en embarazo)
Un peso corporal más elevado también está relacionado con ciclos menstruales menos predecibles (27).
En un estudio a gran escala, las personas con obesidad (un IMC de 40 o más) tenían ciclos más largos y más difíciles de predecir de un mes a otro que aquellas con un IMC entre 18,5 y 25, lo que se considera dentro del rango saludable (27).
Tu médico puede recomendarte análisis de sangre y una ecografía para comprobar los niveles hormonales y detectar afecciones como el síndrome premenstrual (23). Otros síntomas que vale la pena mencionar a tu médico son el acné, el aumento del vello facial o corporal, o la dificultad para quedarte embarazada, ya que también pueden indicar este síndrome (23).
Menstruaciones más abundantes o prolongadas
Los cambios menstruales que puedes notar incluyen (17,26,28):
Sangrado menstrual que dura más de ocho días
Empapar los tampones o las compresas cada una o dos horas durante varias horas seguidas
Expulsar coágulos de sangre más grandes que una moneda de veinticinco céntimos durante la regla
Cambiarte las compresas o los tampones durante la noche o despertarte con frecuencia para vaciar tu copa menstrual
Flujo menstrual abundante que interfiere en tus actividades diarias
El sangrado menstrual abundante puede provocar anemia por deficiencia de hierro (29). Esto ocurre cuando pierdes más sangre de la que puedes reponer con el hierro que obtienes de la dieta o de los suplementos (29).
Los signos de la anemia por deficiencia de hierro incluyen (30):
Fatiga
Piel pálida
Latidos cardíacos acelerados
Si notas estos síntomas junto con periodos abundantes, avisa a tu profesional sanitario. Cualquiera de los cambios en el sangrado mencionados anteriormente también es motivo para acudir al médico de inmediato, en lugar de esperar a tu próxima cita programada.
¿Puede la pérdida de peso regular tu periodo?
Para las personas cuyo peso se encuentra en las categorías de sobrepeso u obesidad, la pérdida de peso gradual puede mejorar el equilibrio hormonal y ayudar a regular los ciclos menstruales (31). Perder entre el 5 % y el 10 % del peso corporal total mediante cambios saludables en el estilo de vida, por ejemplo, puede mejorar la ovulación y hacer que los periodos sean más regulares en personas con SOMP (32). La clave está en hacer cambios graduales y sostenibles, en lugar de intentar perder peso rápidamente.
Una pérdida de peso rápida, como bajar más de dos libras a la semana, o no ingerir suficientes calorías para cubrir las necesidades energéticas del cuerpo, puede indicar al cerebro que el cuerpo no tiene suficiente energía para mantener la reproducción (33,34).
Esto puede hacer que la ovulación se ralentice o se detenga, lo que provoca periodos irregulares o ausencias de la menstruación (9). Lo mismo puede ocurrir si tu peso desciende por debajo de lo que se considera saludable para tu estatura (9).
Si tus periodos se detienen o se vuelven muy irregulares mientras intentas perder peso, es una señal de que debes tomártelo con más calma y hablar con un profesional sanitario. Como el cuerpo de cada persona responde de forma diferente a los cambios de peso, un profesional sanitario puede ayudarte a desarrollar un plan que se adapte a tus necesidades individuales (34,35).
Trastornos alimentarios y salud del ciclo menstrual
La ausencia de la regla o que esta sea poco frecuente es habitual en personas con trastornos alimentarios (36). La anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, por ejemplo, pueden afectar a cómo el cuerpo gestiona la energía y la nutrición, lo que puede alterar la ovulación y la regla (36).
Hasta unas 4 de cada 5 personas con anorexia nerviosa sufren amenorrea (la ausencia de la menstruación), mientras que aproximadamente 1 de cada 10 tiene periodos menos frecuentes (36). Entre las personas con bulimia nerviosa, las menstruaciones poco frecuentes son más comunes y afectan a hasta unas 2 de cada 3 personas (36).
Sin tratamiento, los trastornos alimentarios pueden debilitar los huesos, afectar al corazón y provocar otros problemas de salud graves (10,37).
Otros indicios de que alguien pueda estar sufriendo un trastorno alimentario son (38):
Miedo intenso a engordar o fuertes sentimientos de culpa relacionados con la comida
Saltarse comidas, comer muy poco o seguir normas alimentarias muy estrictas
Comer grandes cantidades de comida en poco tiempo, a veces seguido de purgas
Sentir angustia, vergüenza o culpa por comer
Comer hasta sentir malestar por haber comido demasiado
Hacer ejercicio en exceso para compensar lo que has comido
Tener una visión distorsionada del tamaño o la forma de tu cuerpo
Para muchas personas, el periodo vuelve una vez que se trata el trastorno alimentario y el cuerpo vuelve a recibir la nutrición suficiente, aunque no siempre vuelve de inmediato (39).
Si crees que un trastorno de la conducta alimentaria te está afectando a ti o a alguien que conoces, hablar con tu profesional sanitario es un primer paso importante. Si vives en España, puedes ponerte en contacto con la Federación Española de Asociaciones de Ayuda y Lucha contra la Anorexia y la Bulimia (FEACAB), donde encontrarás información fiable, orientación y recursos para acceder a atención especializada. Si vives en otro país de habla hispana, busca una organización especializada en trastornos de la conducta alimentaria o consulta los recursos en español de la National Eating Disorders Association (NEDA), que ofrecen información, herramientas de detección y orientación para encontrar ayuda.
Descubrir y entender cuál es el peso saludable para tu ciclo
El peso saludable no es el mismo para todo el mundo.
En general, es un peso que favorece la ovulación y la menstruación regulares (3). Como hay muchos factores que pueden afectar al ciclo menstrual, un profesional sanitario puede ayudarte a determinar si tu peso está contribuyendo a algún cambio y cuál es el peso saludable para ti (40).
Aunque los profesionales sanitarios usan una calculadora del IMC para determinar rápidamente si tu peso está dentro de un rango determinado para tu estatura, eso es solo un punto de partida (5).
El IMC no tiene en cuenta la edad de la persona, el sexo asignado al nacer, la masa muscular ni otros factores de salud como la alimentación y el ejercicio (5). Tampoco distingue entre masa corporal magra y masa grasa, lo que significa que personas como los deportistas, con poca grasa corporal, pueden tener un IMC alto (5). Recuerda que, aunque el IMC se suele usar como herramienta de cribado, un IMC más alto no significa que alguien no esté sano.
Tener ciclos menstruales regulares es una señal de que tu cuerpo funciona bien en general (15). Otros indicios a los que vale la pena prestar atención son tener suficiente energía para tu rutina diaria, sentirte bien mentalmente y sentirte con fuerzas para hacer las actividades que te gustan (15,41).
Usar Clue para llevar un seguimiento del peso y los cambios menstruales
A menudo es más fácil detectar patrones cuando tienes datos a los que echar la vista atrás. En la app Clue, puedes llevar un seguimiento de tu periodo, la intensidad del sangrado y los síntomas físicos junto con tu peso, lo que puede ayudarte a descubrir conexiones que de otra forma quizá no notarías (42).
Llevar un seguimiento regular, en lugar de solo cuando notas que algo no va bien, te permite tener un registro más completo (42). Esta información también puede hacerte sentir más a gusto para hablar con tu profesional sanitario, sobre todo si tus periodos se vuelven irregulares, más abundantes o cambian de forma inesperada (43).
Cuándo hablar con tu profesional sanitario
Los cambios de peso y en tu ciclo pueden deberse a muchas razones. Aun así, siempre es buena idea comentar estos cambios con tu profesional sanitario.
Pero si notas alguno de los siguientes síntomas, avisa a tu profesional sanitario lo antes posible (17,23,25-29):
No tener el periodo durante tres o más meses seguidos (y se haya descartado el embarazo)
Ciclos que son sistemáticamente más cortos de 24 días o más largos de 38 días
Menos de ocho periodos en un año natural
Empapar una compresa o un tampón cada una o dos horas durante varias horas seguidas
Expulsar coágulos de sangre más grandes que una moneda de veinticinco centavos
Dolor menstrual tan intenso que te impide realizar tus actividades diarias
Fatiga persistente, mareos o dificultad para respirar en torno a la fecha de tu periodo
Preguntas frecuentes
¿Aumentar de peso puede retrasar la regla?
Sí, puede hacerlo, pero normalmente solo cuando el aumento de peso es considerable o va acompañado de cambios en la salud metabólica, como problemas de insulina u obesidad. Estos cambios pueden alterar la ovulación y hacer que las reglas sean menos frecuentes o lleguen más tarde de lo esperado (12,20). Por lo general, no se espera que pequeños cambios de peso que se mantengan dentro de un rango saludable afecten al ciclo menstrual (44). Además, el aumento de peso no es la única causa posible de un retraso en la regla, así que si tus ciclos se han vuelto impredecibles junto con cambios de peso significativos u otros síntomas, habla con tu médico (15).
¿Por qué se me ha ido la regla después de perder peso?
Perder peso demasiado rápido o no ingerir suficientes calorías puede reducir las reservas de energía y enviar una señal al cerebro para que ralentice las hormonas que desencadenan la ovulación (9). Como resultado, los periodos pueden volverse irregulares o dejar de aparecer (16). Un profesional sanitario puede ayudarte a determinar la causa subyacente y recomendarte un tratamiento.
¿Volverá mi periodo a la normalidad si alcanzo un peso saludable?
A muchas personas sí les vuelve a la normalidad. Si tu peso fue la razón por la que cambió tu ciclo menstrual, alcanzar y mantener un peso saludable para tu cuerpo puede ayudarte a recuperar la ovulación y la menstruación regulares (3). Como hay muchos factores que pueden afectar al ciclo menstrual, un profesional sanitario puede ayudarte a descartar otras causas si tu periodo no vuelve a ser como solía ser (40).