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Close-up of a person in nude-colored underwear with hands on their thighs, illustrating an article about vaginismus

Fotografía de Envato. Foto de archivo. Modelo posando para la foto.

Tiempo de lectura: 17 min

Todo sobre el vaginismo

Síntomas, causas y tratamientos

Lo más importante que debes saber

  • El vaginismo es una contracción involuntaria de los músculos que rodean la vagina y puede hacer que la penetración vaginal sea dolorosa o incluso imposible.

  • Los síntomas pueden incluir sensación de tensión, ardor, dolor punzante y miedo o ansiedad antes o durante la penetración vaginal.

  • No existe una única causa clara, pero el miedo al dolor, las experiencias previas y ciertas afecciones médicas pueden influir.

  • Muchas personas mejoran con tratamiento, que puede combinar fisioterapia del suelo pélvico, dilatadores vaginales y terapia psicológica.

  • Registrar tus síntomas en la app Clue puede ayudarte a prepararte mejor para hablar sobre el vaginismo con el personal de salud.

¿Qué es el vaginismo?

El vaginismo es una afección en la que los músculos que rodean la vagina se contraen de forma involuntaria cuando se intenta introducir algo en ella (1). Esto puede ocurrir al introducir un pene, un dedo, un juguete sexual o un tampón (1).

También puede suceder durante la parte interna de un examen ginecológico, cuando un profesional de la salud intenta introducir un dedo o un instrumento médico, como un espéculo, en la vagina (2).

Esta contracción muscular es involuntaria, lo que significa que la persona no contrae los músculos de forma consciente (3). La contracción puede hacer que la penetración vaginal sea dolorosa o, en algunos casos, imposible (4).

El vaginismo puede aparecer desde el primer intento de penetración vaginal o desarrollarse después de un periodo en el que la penetración no causaba molestias (3). Cualquier persona con vagina puede tener vaginismo (3). Existen tratamientos, pero el enfoque más adecuado depende de los síntomas de cada persona y de los factores que puedan estar influyendo (4).

¿Qué tan frecuente es el vaginismo?

Se estima que el vaginismo afecta a entre 1 y 6 de cada 100 personas con vagina (4). Sin embargo, todavía no se sabe con exactitud qué tan frecuente es esta afección, ya que algunas personas no buscan atención médica o no reciben un diagnóstico (4).

Síntomas del vaginismo: ¿cómo se siente?

El vaginismo puede manifestarse de distintas maneras en cada persona. Además de los síntomas físicos, también pueden aparecer reacciones emocionales relacionadas con la penetración vaginal (2,4).

Los músculos que rodean la vagina pueden contraerse antes o durante un intento de penetración (4). Esto puede provocar una sensación de tensión en la entrada de la vagina, ardor o dolor punzante (3,4). La penetración vaginal puede resultar difícil, dolorosa o incluso imposible (5). Durante las relaciones sexuales con penetración del pene en la vagina, la persona que penetra puede sentir como si el pene «chocara contra una pared» (2).

En algunos casos, el miedo o la ansiedad aparecen incluso antes de intentar la penetración vaginal, especialmente cuando se espera que cause dolor (4). Esto puede llevar a evitar la penetración vaginal u otras formas de intimidad, y también puede disminuir el interés por el sexo (4). Sin embargo, las personas con vaginismo pueden seguir sintiendo excitación y disfrutando de actividades sexuales que no impliquen penetración vaginal (3).

Los síntomas del vaginismo pueden afectar la autoestima, el bienestar emocional y las relaciones personales (6). Hablar de sexo no siempre es fácil, por lo que algunas personas prefieren no contar lo que les ocurre. Esto puede aumentar los sentimientos de vergüenza o aislamiento (7).

Vaginismo primario y secundario

El personal de salud distingue distintos tipos de vaginismo según el momento en que aparecieron los síntomas (8):

  • Vaginismo primario (también llamado vaginismo de toda la vida): Los síntomas aparecieron desde el primer intento de penetración vaginal y, desde entonces, la penetración nunca ha sido posible sin contracciones de los músculos vaginales o dolor (5,7).

  • Vaginismo secundario (también llamado vaginismo adquirido): Antes, la penetración vaginal era posible y no causaba dolor, pero con el tiempo empezó a resultar dolorosa o difícil, por ejemplo, después de una lesión física, una infección o un parto (5,7).

Vaginismo generalizado y situacional

El personal de salud también clasifica el vaginismo según las situaciones en las que aparecen los síntomas (7).

Cuando los síntomas se presentan con cualquier tipo de penetración vaginal, se habla de vaginismo generalizado o global (7).

Cuando los síntomas aparecen únicamente con determinados tipos de penetración, se conoce como vaginismo situacional (7). Por ejemplo, una persona puede introducirse un tampón sin sentir dolor ni contracciones musculares, pero experimentar síntomas de vaginismo durante las relaciones sexuales o un examen ginecológico.

¿Cuáles son las causas del vaginismo?

Hasta ahora, las investigaciones no han identificado una causa clara del vaginismo. El miedo a la penetración vaginal, la expectativa de sentir dolor y la respuesta muscular automática del cuerpo parecen desempeñar un papel importante (7,9).

Las experiencias dolorosas y las creencias que generan miedo a la penetración también pueden contribuir a esta afección (7,9). Sin embargo, no todas las personas con vaginismo pueden identificar un desencadenante concreto y es posible que intervengan varios factores.

Entre los posibles factores se encuentran los siguientes (7,9):

Miedo, contracción muscular y dolor

En distintas encuestas, las mujeres con vaginismo señalaron el miedo al dolor como la razón más frecuente por la que creían haber desarrollado esta afección (7). Este miedo puede surgir simplemente por pensar que la penetración va a doler, incluso si nunca antes ha causado dolor (7,9).

El miedo a que la penetración cause dolor puede hacer que los músculos del suelo pélvico (los músculos que rodean la vagina) se contraigan automáticamente (7). Esto puede hacer que la penetración resulte dolorosa o difícil, lo que aumenta el miedo ante el siguiente intento y genera un círculo vicioso de miedo, contracción muscular y dolor (7,9).

Algunas personas llegan a evitar por completo la penetración vaginal, lo que puede dificultar que superen ese miedo y hacer que el círculo vicioso continúe (7).

Factores físicos

Ciertas afecciones médicas y experiencias pueden hacer que la penetración vaginal resulte dolorosa. Entre ellas se encuentran (9,10):

Las experiencias dolorosas durante las relaciones sexuales, los exámenes ginecológicos o el parto también pueden influir (3,7).

Una posible explicación es que, después de experimentar dolor durante la penetración, el miedo a volver a sentirlo puede provocar una contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico antes o durante un nuevo intento (9,10).

Hasta ahora, los estudios controlados no han confirmado que estas afecciones o experiencias causen vaginismo. Por eso, las investigaciones las consideran posibles factores que pueden contribuir a su aparición, pero no causas demostradas (9).

Factores emocionales y psicológicos

Las personas con vaginismo también pueden temer que la penetración vaginal provoque lesiones, sangrado o una pérdida de control (7). Estos miedos pueden surgir a partir de cosas que han escuchado o leído, incluso si nunca han experimentado dolor durante la penetración (7).

Otro factor que algunas personas mencionan es haber crecido con la creencia de que el sexo es algo vergonzoso o incorrecto (7). Las investigaciones consideran estas creencias como posibles factores que contribuyen al vaginismo, aunque pueden intervenir varios factores en el desarrollo de esta afección (7).

Haber vivido experiencias traumáticas o abusos sexuales también podría influir (7). Sin embargo, los estudios no han demostrado de forma consistente que las personas con vaginismo hayan sufrido traumas sexuales con mayor frecuencia que otras personas. Además, muchas personas con vaginismo no tienen antecedentes de trauma sexual (7,9).

Si has vivido experiencias traumáticas o abusos sexuales, existen recursos de apoyo a los que puedes acudir. El Directorio Mundial de NO MORE reúne servicios de apoyo en más de 200 países.

Cuando no hay una causa clara

A veces, una persona no logra identificar ninguna afección física, experiencia dolorosa o miedo específico que explique sus síntomas (3). Esto no significa que sus síntomas sean menos reales ni que sea responsable de lo que le ocurre. Incluso cuando no se encuentra un desencadenante claro del vaginismo, la contracción muscular sigue siendo involuntaria (3).

Vaginismo, vulvodinia y afecciones similares: ¿en qué se diferencian?

El vaginismo, la vulvodinia y la dispareunia pueden causar dolor durante las relaciones sexuales o la penetración vaginal. Sin embargo, cada término describe algo diferente. Estas son las principales diferencias (3,11,12):

Vaginismo

Vulvodinia

Dispareunia

Definición

Contracción involuntaria de los músculos del suelo pélvico cuando se anticipa o se intenta una penetración.

Dolor en la vulva que dura al menos 3 meses y no tiene una causa clara.

Término médico general que describe el dolor genital persistente o recurrente asociado a las relaciones sexuales.

Cuándo ocurre

Antes o durante un intento de penetración vaginal.

El dolor puede aparecer espontáneamente o desencadenarse por el contacto o la presión, por ejemplo, durante las relaciones sexuales o al introducir un tampón.

Antes, durante o después de las relaciones sexuales.

Cómo se relaciona con las otras afecciones

Puede causar dispareunia y presentarse junto con la vulvodinia.

Puede causar dispareunia y presentarse junto con el vaginismo.

Entre las posibles causas se encuentran el vaginismo, la vulvodinia, las infecciones y la sequedad vaginal.

Estas afecciones pueden causar síntomas similares y, en ocasiones, presentarse al mismo tiempo. Un profesional de la salud puede ayudarte a determinar qué afección o combinación de afecciones explica mejor tus síntomas (10).

¿Cómo se diagnostica el vaginismo?

El diagnóstico del vaginismo suele comenzar con una conversación sobre tus síntomas. El personal de salud puede preguntarte por tu estado general de salud, tus experiencias previas con la penetración vaginal, tu vida sexual, tus relaciones personales y cualquier miedo o ansiedad que sientas en relación con la penetración (4).

Con tu consentimiento, también puede realizarte un examen ginecológico interno. Esto permite entender mejor cuándo aparecen tus síntomas y descartar otras afecciones médicas que puedan hacer que la penetración resulte dolorosa (3,4).

Cómo encontrar al profesional de la salud adecuado

Puedes empezar por acudir a tu médico de atención primaria, a una consulta de ginecología o a un centro de salud sexual. Consulta la página web del centro o llama para preguntar si ofrecen evaluación del vaginismo. Si los exámenes médicos te generan ansiedad, también puedes preguntar si trabajan con un enfoque sensible al trauma (13).

Un profesional de la salud que utiliza este enfoque te explica qué va a suceder antes y durante el examen, te ofrece distintas opciones y te ayuda a mantener el control de la situación (13). También puedes solicitar que te atienda una persona de un género determinado o acudir con alguien de confianza para que te acompañe (5).

El personal de salud puede derivarte a un especialista en fisioterapia del suelo pélvico para evaluar y tratar la contracción de estos músculos (5). Un terapeuta sexual u otro especialista también puede formar parte del equipo que te atienda (5).

¿Qué ocurre durante la consulta?

Para evaluar tus síntomas, el personal de salud puede hacerte varias preguntas sobre los siguientes aspectos (4):

  • Cuándo comenzaron tus síntomas

  • Qué tipos de penetración te provocan molestias

  • Dónde sientes dolor y cómo es ese dolor

  • Si tienes otros síntomas vaginales o pélvicos

  • Si has tenido infecciones, cirugías, lesiones durante el parto o experiencias dolorosas

Si aceptas que te realicen un examen ginecológico, el profesional de la salud puede comenzar observando la vulva y la entrada de la vagina (4). Esto permite comprobar si hay alguna infección, afección de la piel, lesión u otra posible causa del dolor. También puede tomar una muestra con un hisopo para detectar posibles infecciones (4).

Si te sientes cómoda con ello, el profesional puede introducir lentamente un dedo en la vagina para comprobar si los músculos del suelo pélvico están tensos o sensibles al tacto (4). Por lo general, no es necesario realizar un examen con espéculo para diagnosticar el vaginismo. Si se necesita por otro motivo, se puede utilizar un espéculo pequeño, aunque esta parte del examen no siempre es posible (4).

Puedes rechazar cualquier parte del examen o pedir que se haga una pausa o se detenga si sientes dolor o malestar (4).

Cómo tratar el vaginismo: opciones de tratamiento basadas en la evidencia científica

Muchas personas experimentan una mejoría con el tratamiento del vaginismo. Una revisión de estudios encontró que casi 8 de cada 10 participantes pudieron tener relaciones sexuales con penetración después del tratamiento (14). El tratamiento suele combinar información sobre tu anatomía y los músculos del suelo pélvico con distintas terapias adaptadas a tus síntomas, los posibles factores que influyen y tus preferencias personales (4).

El personal de salud suele recomendar los siguientes tratamientos:

Dilatadores vaginales

También llamados entrenadores vaginales, son dispositivos lisos, de plástico o silicona, con una forma similar a la de un tampón (4). Están disponibles en distintos tamaños (4).

Durante el tratamiento, colocas el dilatador en la entrada de la vagina y, si es posible, lo introduces suavemente (5). Por lo general, se empieza con uno pequeño y se pasa gradualmente a tamaños mayores (5). Esta práctica progresiva puede ayudarte a reducir el miedo y a enseñar a los músculos del suelo pélvico a relajarse durante la penetración (4).

Al principio, un terapeuta suele orientarte sobre cómo utilizar los dilatadores vaginales. Más adelante, puedes continuar practicando en casa (3). El terapeuta puede ayudarte a elegir el tamaño inicial y a avanzar a un ritmo con el que te sientas a gusto.

Fisioterapia del suelo pélvico

Un especialista en fisioterapia del suelo pélvico puede enseñarte a identificar, relajar y controlar los músculos que rodean la vagina (4). Este tipo de tratamiento puede incluir ejercicios de respiración, técnicas de relajación del suelo pélvico y biorretroalimentación (3).

La biorretroalimentación, también conocida como biofeedback, utiliza sensores o imágenes de ecografía para ayudarte a observar cuándo se contraen y se relajan los músculos del suelo pélvico (15).

En un estudio pequeño, tanto el uso exclusivo de dilatadores como su combinación con biorretroalimentación mejoraron la función sexual (16). Los investigadores observaron que el tratamiento combinado produjo mayores mejoras en varios aspectos, como el dolor y el deseo sexual (16).

Terapia psicosexual y terapia cognitivo-conductual

La terapia psicosexual es una forma de terapia psicológica centrada en los sentimientos, miedos y experiencias pasadas relacionadas con el sexo o la penetración que pueden estar contribuyendo al vaginismo (3). La terapia cognitivo-conductual (TCC) también puede formar parte del tratamiento. Esta terapia te ayuda a identificar y modificar pensamientos que aumentan el miedo o te llevan a evitar la penetración (4).

El tratamiento también puede incluir desensibilización sistemática (4). Esta técnica combina ejercicios de relajación con la práctica gradual de introducir un dedo o un dilatador vaginal para reducir el miedo y ayudarte a sentirte cada vez más a gusto con la penetración (4).

Si tienes pareja, puedes decidir si quieres que participe en algunas sesiones de terapia (3).

Tratamiento de otras causas de dolor y uso de medicamentos

La mayoría de los medicamentos no se han estudiado lo suficiente como para recomendarlos como tratamiento habitual del vaginismo (4). Sin embargo, si otra afección, como una infección o la vulvodinia, contribuye al dolor durante la penetración, el personal de salud puede tratarla junto con el vaginismo.

Por ejemplo, los estrógenos vaginales pueden aliviar la sequedad vaginal relacionada con la menopausia que podría estar contribuyendo al dolor, pero no tratan el vaginismo en sí (17).

Algunos profesionales utilizan inyecciones de toxina botulínica tipo A (Botox) para evitar temporalmente la contracción de los músculos del suelo pélvico. En un estudio, un tratamiento que combinaba inyecciones de Botox y anestésicos locales, dilatación vaginal y asesoramiento terapéutico permitió que aproximadamente 7 de cada 10 participantes tuvieran relaciones sexuales con penetración sin dolor en unas cinco semanas (18).

Sin embargo, los estudios realizados hasta ahora son pequeños y se necesitan investigaciones controladas de mayor tamaño para confirmar la eficacia del Botox (4).

Próximos pasos: cómo defender tus necesidades

Si te identificas con alguna de las situaciones descritas, recuerda que el vaginismo es una afección involuntaria. No lo has provocado y existen tratamientos que pueden ayudarte (3). Tampoco necesitas esperar a que los síntomas sean intensos para buscar ayuda.

Estos son algunos pasos que puedes seguir:

  • Pide una cita médica. Empieza por hablar de tus síntomas con tu médico de atención primaria o con un ginecólogo (3). También puedes solicitar que te deriven a un especialista en fisioterapia del suelo pélvico.

  • Habla con tu pareja o parejas, si las tienes. Hablar sobre el vaginismo puede hacerte sentir vulnerable, pero es importante mantener una comunicación abierta. Explica qué te resulta cómodo y qué no. Una pareja que te apoya debe respetar tus límites y evitar presionarte para tener relaciones sexuales con penetración mientras te concentras en el tratamiento.

  • Registra tus síntomas. Con una suscripción a Clue Plus, puedes utilizar las Notas diarias para registrar cuándo aparecen los síntomas, qué parece desencadenarlos, cómo te afectan y cómo es el dolor que sientes. Después, puedes llevar esta información a tu consulta médica.

Cómo pueden ayudar las parejas

Si acompañas a alguien que tiene vaginismo, estas acciones pueden ayudar a que esa persona se sienta menos sola:

  • Evita presionarla para tener relaciones sexuales con penetración mientras se concentra en su tratamiento

  • Pregúntale qué le resulta agradable y qué no, y respeta sus respuestas

  • Exploren otras formas de intimidad con las que ambos se sientan a gusto

  • Recuerda que la contracción muscular no es voluntaria

  • Ofrécete a acompañarla a las sesiones de terapia si así lo desea

¿Cómo saber si estás progresando con el tratamiento del vaginismo?

Cada persona vive el vaginismo de una manera diferente. Los avances pueden llevar tiempo y tú decides qué significa mejorar para ti. Puede ser sentir menos miedo o disfrutar con mayor comodidad de las formas de intimidad que elijas.

Si un profesional de la salud minimiza tus síntomas o te presiona para terminar rápidamente un examen, tienes derecho a defender tus necesidades, hacer preguntas, solicitar otro enfoque o buscar a otro profesional.

Lo más importante es que tus experiencias y síntomas merecen ser tomados en serio. Expresar lo que necesitas es una parte fundamental para recibir la atención y el apoyo adecuados para ti.

Preguntas frecuentes

¿Puedo embarazarme si tengo vaginismo?

Sí. Sin tratamiento, el vaginismo puede dificultar o impedir las relaciones sexuales con penetración, pero es posible lograr un embarazo mediante otros métodos. En un estudio, casi 3 de cada 4 parejas afectadas por el vaginismo lograron un embarazo mediante inseminación intravaginal realizada en casa (19). La mayoría de las personas participantes tenían menos de 35 años y el estudio no hizo un seguimiento de los nacimientos con vida (19). Si estás intentando concebir, habla con un profesional de la salud sobre tus opciones.

¿Cuánto tiempo se tarda en tratar o curar el vaginismo?

No existe un plazo fijo para el tratamiento del vaginismo. El proceso puede llevar tiempo y, a veces, es necesario probar y ajustar distintos enfoques (4). En un estudio, un tratamiento que combinaba educación, relajación, ejercicios graduales de penetración y dilatadores requirió una media de entre 4 y 8 sesiones, según la intensidad de los síntomas. Alrededor de 9 de cada 10 participantes consiguieron tener relaciones sexuales con penetración sin dolor (20). La duración y los resultados de tu tratamiento pueden variar según tus síntomas, tus objetivos y el plan de tratamiento.

¿El vaginismo es físico o psicológico?

El vaginismo suele tener componentes tanto físicos como psicológicos. Implica una respuesta muscular física e involuntaria, pero esta reacción a menudo está relacionada con el miedo, la ansiedad o experiencias pasadas (4,7). Por eso, un tratamiento eficaz suele abordar tanto los aspectos físicos como los psicológicos, en lugar de centrarse únicamente en uno de ellos (4). Esto no significa que te estés imaginando los síntomas ni que tengas la culpa de lo que te ocurre (3).

¿Un Papanicolaou o un examen ginecológico puede doler si tengo vaginismo?

Sí, es posible. Para realizar una prueba de Papanicolaou (citología cervical) es necesario introducir un espéculo en la vagina, lo que puede provocar contracciones musculares o dolor (4). Para algunas personas, una prueba de detección del virus del papiloma humano (VPH) con automuestreo puede ser una alternativa para detectar tipos de VPH de alto riesgo que pueden causar cáncer de cuello uterino (21). Esta prueba no requiere un espéculo, aunque sí es necesario introducir un hisopo o un dispositivo de toma de muestras en la vagina (21). Informa al personal de salud de que tienes vaginismo y pregunta qué opciones de examen son adecuadas para ti.

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