Ilustración de 3 caras con diferentes estados de ánimo, que representan estados de la satisfacción sexual

Ilustración: Katrin Friedmann

Placer

La ciencia de la satisfacción sexual

*Traducción: Maria Fernanda Ojeda

Tener una vida sexual placentera es importante para llevar una vida plena

Cada quien define cómo es una vida sexual feliz; nuestros deseos sexuales, expectativas y necesidades son particulares y cambian en la medida en que crecemos y envejecemos. Algunas personas quieren tener relaciones todos los días, mientras otras están contentas sin haber tenido relaciones sexuales en toda su vida.

En investigaciones y en el diagnóstico de la disfunción sexual es importante considerar cómo se experimenta subjetivamente la satisfacción sexual. En la encuesta de calidad de vida de la World Health Organization (WHO) se plantearon 4 preguntas sobre la vida sexual de los participantes desde una mirada subjetiva (1). Así, 4 de 10 mujeres expresaron que tenían algún tipo de disfunción sexual y 1 de cada 10 dijo que su disfunción sexual impacta negativamente sus vidas (2,5), lo que sugiere que una vida sexual satisfecha no significa una vida sexual perfecta.

A pesar del componente subjetivo hay factores biológicos, psicológicos, físicos, relacionales y socioambientales, que pueden afectar positiva o negativamente nuestra vida sexual. Algunos de estos factores son modificables mientras otros, como la edad no lo son (2,4). Independientemente de cuánto control tengamos sobre estos factores, nuestra actividad sexual no está siempre bajo la influencia de nuestra conciencia. De ahí que sea importante alentar a las personas a discutir sobre su salud sexual y sus preocupaciones relacionadas con los proveedores de servicios de salud, de manera que el estigma se reduzca.

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Anatomía y placer sexual

Nuestra compresión del sistema reproductor femenino y su relación con el disfrute sexual es incompleta. Generalmente, muchos están de acuerdo con que la estimulación del clítoris y de las terminaciones nerviosas dentro el sistema reproductivo femenino puede conducir al placer y al orgasmo, sin embargo, el debate científico sobre la existencia y localización del punto Gräfenberg, mejor conocido como el punto G, sigue vigente (6-8).

Hay algunas explicaciones acerca del punto G. Un grupo de investigadores ha sugerido que el punto G es un conjunto de terminaciones nerviosas conectadas al nervio pudendo o que están en lo alto de un área sensible que desencadena sensaciones en la vagina para el clítoris y dentro de la uretra (6,7). Como el clítoris puede ensancharse durante la excitación y en el sexo, otros científicos sugieren que el punto G hace parte del clítoris o que el clítoris puede ser estimulado con el movimiento durante el sexo con penetración (6). Dado que el nervio y la sensibilidad muscular pueden y, probablemente, son diferentes en la mayoría de las mujeres, el punto G puede no estar localizado en el mismo lugar o existir en cada mujer (6,7).

Un diagrama del clítoris.

Similarmente, como hay diferencias en las respuestas sensibles al tacto y a la estimulación, una persona puede ser estimulada sexualmente por la interacción en otras partes de su cuerpo aparte de sus genitales.

Categorías de la función sexual

Investigadores y proveedores de servicios de salud usualmente dividen las quejas sexuales en cuatro categorías:

  • Deseo, que se refiere al interés en el sexo

  • Excitación, que se refiere a los cambios físicos, como la lubricación, y a los cambios emocionales que las personas experimentan cuando piensan o tiene relaciones sexuales

  • Orgasmo/satisfacción

  • Dolor físico (2,4-6)

Dependiendo de la investigación, las categorías pueden ser más específicas. Por ejemplo, algunos investigadores que examinan el dolor físico asociado con el sexo, generalmente, están interesados en la ubicación específica y en la aparición del dolor (6), contar información detallada puede llevar a un mejor tratamiento o una mejor comprensión de las causas subyacentes.

Como es común que la disfunción sexual sea reportada (cerca 4 de 10 mujeres), un diagnóstico sobre un trastorno de disfunción sexual requiere que la disfunción impacte seriamente en la calidad de vida de una persona (2).

Factores biológicos

La edad influye determinantemente en nuestra vida sexual (2-5,7-9). A medida que las personas envejecen empiezan a reportar más disfunción sexual, particularmente durante la experiencia de la perimenopausia y la menopausia (2-5, 7-9). El incremento en la disfunción sexual está probablemente más relacionada con el empeoramiento de la salud que con los cambios hormonales (2-5,7-9).

Sumar años no significa necesariamente que empeorarán todos los aspectos de la función sexual. Por ejemplo, según un estudio con cerca de 2600 mujeres iraníes, era casi cinco veces más probable que las mujeres entre los 50 y 60 años experimentaron disfunción durante la excitación comparada con mujeres entre 20 y 29 años (5). Sin embargo, el mismo estudio mostró que mujeres entre 50 y 60 años tenían solo la mitad de probabilidades de reportar que sufrían dolor a causa de la disfunción, comparada con mujeres entre 20 y 29 años (5). Estos resultados pueden verse afectados por las diferencias socioculturales entre las edades de los grupos de mujeres, pero también puede representar cambios positivos en el cuerpo que ocurren con la edad.

El ciclo menstrual también puede afectar la vida sexual de una persona. En un estudio realizado a 43 mujeres heterosexuales, los investigadores hallaron un aumento de la hormona progesterona en la muestra de saliva; las participantes informaron que su deseo sexual hacia sus parejas disminuyó (10). Este resultado tiene una explicación biológica, porque los niveles de progesterona aumentan después de la ovulación y durante un tiempo este incremento baja las ganas de tener relaciones sexuales que lleven a un embarazo, así el cuerpo de una persona puede no estar sintonizado para tener relaciones sexuales como en otras fases del ciclo.

Factores psicológicos, físicos y farmacéuticos

Hay muchos factores psicológicos, físicos y farmacéuticos que afectan la función sexual. Entre ellos se incluye:

  • Lesión en el sistema nervioso (ejemplo, la columna)

  • Lesión en el sistema reproductivo

  • Depresión

  • Antidepresivos, particularmente inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS)

  • Cirugía en órganos reproductivos como una histerectomía

  • Diabetes

  • Incontinencia urinaria

  • Endometriosis

  • Discapacidad cardiovascular

  • Hipertensión

  • Obesidad y una cintura ancha

  • Anticonceptivos hormonales

  • Actividad física (2,4,6,9,11-16,20-22)

Algunos factores que afectan negativamente la actividad sexual no son modificables, sin embargo, otros pueden ser controlados con cambios en los hábitos o con la ayuda de un proveedor de atención médica. Por ejemplo, algunos depresivos afectan la función sexual menos que otros, y estar en un tratamiento para la depresión puede mejorar la disfunción sexual a pesar del uso de Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina ISRS (17,18). Igualmente, se ha demostrado que el uso de ciertos tratamientos para la endometriosis disminuyen la disfunción sexual causada por ciertas condiciones, mientras que otros tratamientos son menos efectivos (19).

Ha sido demostrado que realizar actividad física constante afecta positivamente la función sexual (5,12,13). En un estudio con mujeres con diabetes, cada Equivalente Metabólico (MET) disminuyó significativamente el riesgo de disfunción sexual femenina en un 9% (13). Igualmente en el mismo estudio sobre mujeres iraníes mencionado anteriormente, las personas que reportaron hacer ejercicio varias veces a la semana tenían el doble de probabilidades de reportar disfunción sexual femenina que aquellas que reportaron ejercicio diario (5). Aquellas que contestaron que raras veces o nunca hacían ejercicio tenían el triple de probabilidad de reportar disfunción sexual femenina (5).

Anticonceptivos hormonales

Investigadores debaten si los anticonceptivos hormonales están asociados con la disminución del deseo sexual, pero esto no parece ser verdad para la mayoría de las personas (20-22).

En una revisión de la relación entre la disfunción sexual y los anticonceptivos hormonales, cerca del 15% de las usuarias de los anticonceptivos orales reportaron efectos sexuales negativos desde su uso, y este efecto fue principalmente relacionado con las pastillas con bajo estrógeno. La mayoría de las personas informaron que no hubo ningún tipo de cambio positivo o negativo en su función sexual (20).

Para algunas personas, la protección del embarazo proporcionada por los anticonceptivos puede aumentar su experiencia sexual porque les proporciona mayor tranquilidad.

En un ensayo de control aleatorio, las mujeres a las que se les prescribieron anticonceptivo oral combinado o el anillo hormonal vaginal, informaron que el aumento de su funcionamiento sexual en múltiples categorías en comparación con mujeres que usaron anticonceptivos hormonal después de 3 y 6 meses de uso (21). Las mujeres que usaron cualquier anticonceptivos reportaron estadísticamente menos ansiedad aunque, también reportaron estadísticamente más iniciativa, orgasmos y orgasmos intensos comparados con las mujeres que no usaron anticonceptivos hormonales (21).

Algunos estudios han encontrado resultados opuestos, aunque son menos claros. En un estudio con cerca de 1000 mujeres los investigadores encontraron que las usuarias de anticonceptivos hormonales reportaron disfunción sexual, incluyendo pocos orgasmos y decrecimiento de la excitación; no obstante los autores no reportaron las diferencias entre estas categorías cuando no se tienen en cuenta factores secundarios, como la edad o si las participantes tenían pareja sexual estable, haciendo difícil entender los cambios a la luz de estos factores (22).

Factores externos

Factores externos, como la historia personal o la relación con las parejas, pueden influir en la vida sexual de una persona. Estas influencias pueden ser directas o mediadas por otros factores, como padecer depresión o el estado de salud en general.

Una historia de abuso puede estar asociada con una vida sexual poco placentera, aunque no en todas las mujeres (4,12,23,24). Según un estudio, las mujeres que fueron abusadas sexualmente cuando eran niñas tenían más probabilidades de reportar respuestas negativas al momento de hablar sobre su sexualidad o durante la excitación (23). En un estudio sobre mujeres que tienen sexo con mujeres, por el contrario, se encontró que el asalto sexual, independientemente del género del atacante, no tendría relación con la disfunción sexual, a pesar de que las mujeres que tienen sexo con mujeres tienen dos o tres veces más probabilidades de sufrir un asalto sexual en comparación con mujeres heterosexuales (24).

Una persona tiene una fuerte influencia en la experiencia sexual de su pareja

En el mismo estudio de mujeres iraníes, 7 de 10 mujeres con disfunción sexual informaron que la causa de su disfunción estaba relacionada con problemas interpersonales con sus parejas. Además, 8 de 10 mujeres reportaron que sus disfunción estaba causada por la disposición de sus parejas (5). Igualmente otro estudio con mujeres italianas heterosexuales con disfunción sexual reveló que el interés de las parejas de las mujeres podría afectar determinantemente más que cualquier disfunción sexual (25).

Las mujeres que tienen sexo con mujeres (MSM) algunas veces experimentan de diferente forma el sexo que aquellas que tienen sexo con hombres. En un estudio con alrededor de 1500 mujeres que tienen sexo con mujeres se encontró que hay varios factores asociados con la disfunción sexual que no se relacionan directamente con ésta, como la edad, la diabetes y el estado de la menopausia (24). A pesar de que es posible que algunas experiencias sicológicas de las MSM respondan a estos factores, los autores sugieren que las MSM tiene diferentes formas de relacionarse sexualmente en comparación con mujeres que tienen sexo con hombres, y estas actividades sexuales son menos influenciadas por los efectos secundarios de la diabetes o de la menopausia (25). Esta idea resalta el elemento subjetivo de las investigaciones acerca de la disfunción sexual y enfatiza que ésta no significa necesariamente insatisfacción sexual.

Si no estás feliz con tu vida sexual, considera ir a tu proveedor de servicios de salud. La disfunción sexual es común y es normal que la vida sexual de las personas cambie a lo largo de su vida.

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