Oferta exclusiva para el sitio web 🎁 25% de descuento en Clue Plus
Suscríbete ahora
Primer plano de una mujer trabajando con su portátil

Fotografía vía Unsplash+

Tiempo de lectura: 11 min

Permiso menstrual en 2026: qué dicen la ley y la ciencia sobre el dolor menstrual

Preguntas y respuestas con el equipo científico de Clue

A principios de este año, una petición en el Reino Unido pidió hasta 3 días al mes de permiso menstrual remunerado por ley para afecciones como la endometriosis y la adenomiosis. La cuestión llegó al Parlamento en abril de 2026, pero finalmente el Gobierno rechazó introducir cambios legislativos, argumentando que la baja por enfermedad ya cubre los casos de dolor menstrual intenso.

¿Debería el Reino Unido seguir los pasos de países que cuentan con permisos menstruales, como España (desde 2023) y Portugal (desde 2025)?

Pero las políticas son solo una parte de la cuestión.

Hablamos con Amanda Shea, PhD y Jefe Científica de Clue, sobre los argumentos a favor del permiso menstrual y por qué el dolor menstrual intenso necesita un reconocimiento específico en el ámbito laboral. Sin embargo, como explica la Dra. Shea, las políticas progresistas pueden parecer prometedoras sobre el papel, pero las medidas laborales por sí solas no pueden resolver el problema.

Puntos clave:

  • Para algunas personas, los síntomas menstruales pueden afectar considerablemente su capacidad para trabajar y puede ser necesario tomarse un tiempo de descanso.

  • Las políticas de permiso menstrual, como las de España y Portugal, son un paso positivo, pero el estigma, la inseguridad laboral y la falta de apoyo por parte de los responsables pueden hacer que las personas no recurran a ellas.

  • El dolor menstrual incapacitante no es habitual para la mayoría de las personas y puede indicar afecciones subyacentes como endometriosis, adenomiosis, miomas o TDPM. Estas afecciones requieren un acceso adecuado a la atención médica y adaptaciones en el trabajo.

  • Las políticas centradas exclusivamente en el permiso menstrual corren el riesgo de patologizar la menstruación. Las medidas de apoyo más eficaces van más allá del permiso menstrual y se centran en la flexibilidad laboral y en políticas integrales de salud reproductiva.

  • Monitorear el ciclo puede ayudarte a conocer mejor tu cuerpo y aportar información para desarrollar mejores políticas, pero los datos de salud individuales deben seguir siendo privados. Nadie debería tener que demostrar su dolor ni presentar un diagnóstico para recibir apoyo en el trabajo.

Desde un punto de vista científico, ¿hay argumentos a favor del permiso menstrual?

El dolor menstrual y otros síntomas relacionados pueden llegar a ser realmente incapacitantes y merecen tomarse en serio. Para algunas personas, los síntomas menstruales pueden afectar considerablemente su capacidad para trabajar y puede ser necesario tomarse un tiempo de descanso, igual que con cualquier otra afección de salud.

Sobre el papel, las políticas de permiso menstrual como las introducidas en España y Portugal parecen progresistas. Representan un paso importante para reconocer la salud menstrual y reproductiva en las políticas públicas.

Sin embargo, los primeros informes indican que pocas personas han recurrido a estos permisos, probablemente debido, al menos en parte, a:

  • El estigma persistente

  • El temor por la seguridad laboral

  • La preocupación por que se las considere poco fiables o poco productivas

Esto plantea una pregunta: ¿son estas políticas realmente útiles o son gestos simbólicos que pretenden mostrar avances sin abordar los cambios culturales más profundos que hacen falta?

La realidad es que la cultura debe evolucionar para estar a la altura de la intención de estas políticas. Muchas personas todavía no se sienten seguras hablando de su dolor menstrual, y mucho menos solicitando una baja específica por este motivo. Sin una protección sólida frente a la discriminación, un apoyo claro por parte de los responsables y conversaciones más abiertas sobre la menstruación, estas políticas corren el riesgo de quedarse cortas.

Es importante señalar que apoyar la salud menstrual y reproductiva requiere mucho más que una única política. Hace falta un cambio sistémico que incluya:

  • Una mejor educación sobre la salud

  • Más investigación sobre afecciones que afectan principalmente a las mujeres y sobre sus opciones de tratamiento

  • Un mejor acceso a una atención médica de calidad

Las políticas laborales son solo una parte de un panorama mucho más amplio. Cuando se centran únicamente en los permisos o se aplican solo a un conjunto reducido de síntomas o diagnósticos, corren el riesgo de excluir a muchas personas, reforzar la idea de que el dolor debe soportarse en privado y pasar por alto otros problemas a los que se enfrentan las personas al cuidar de su salud.

También es importante desmontar el mito de que todas las personas que menstrúan necesitan un permiso. La mayoría no experimenta síntomas graves, y las políticas deberían reflejar la enorme variedad de experiencias menstruales. A menudo, soluciones más flexibles e inclusivas, como poder trabajar desde casa, adaptar el horario o disponer de tiempo para acudir a citas médicas, pueden ser más eficaces.

Además, estas necesidades suelen ir más allá de la menstruación e incluir otros aspectos de la salud reproductiva, como los tratamientos de fertilidad, la recuperación tras una pérdida gestacional, el apoyo posparto y la atención durante la perimenopausia.

En resumen: el permiso menstrual puede ser una herramienta útil cuando se necesita, pero probablemente sea más eficaz como parte de un cambio más amplio hacia entornos laborales flexibles, inclusivos y que ofrezcan apoyo, respetando las distintas realidades de todas las personas, menstrúen o no.

¿Qué sabemos sobre los efectos fisiológicos y hormonales de los síntomas menstruales intensos y cómo pueden afectar a la capacidad de una persona para desenvolverse en el trabajo?

El ciclo menstrual implica cambios hormonales complejos que pueden afectar al dolor, el estado de ánimo, la energía, el sueño, la concentración e incluso la función inmunitaria. Estos efectos varían mucho de una persona a otra. Para la mayoría, los síntomas son leves o manejables, pero para otras personas, especialmente quienes tienen afecciones crónicas, pueden llegar a ser incapacitantes.

El dolor suele recibir la mayor atención. Las afecciones crónicas como la endometriosis y la adenomiosis pueden provocar dolor intenso y persistente, mientras que otras, como los miomas, pueden causar episodios de dolor intenso pero más breves o sangrado menstrual muy intenso. Todo ello puede dificultar sentarse cómodamente, concentrarse o realizar las actividades cotidianas.

Pero el dolor es solo una parte de la cuestión. Los cambios hormonales también pueden empeorar otras afecciones existentes. Las personas con enfermedades autoinmunes como el lupus o la artritis reumatoide, trastornos digestivos como el síndrome del intestino irritable (SII) o migrañas menstruales suelen experimentar un empeoramiento de los síntomas durante determinadas fases del ciclo.

La salud mental también puede verse afectada. Afecciones como el trastorno disfórico premenstrual (TDPM), así como el empeoramiento de la depresión o la ansiedad relacionado con el ciclo, pueden provocar un malestar emocional grave y dificultar las actividades cotidianas durante los días previos al período.

Más allá de la menstruación, etapas de la vida como la perimenopausia plantean sus propios desafíos. Los cambios hormonales impredecibles durante esta etapa pueden provocar síntomas como niebla mental, alteraciones del sueño y sofocos, que pueden afectar al bienestar, la concentración y la productividad.

En conjunto, estos ejemplos muestran hasta qué punto el ciclo menstrual está relacionado con la salud física y mental en general. También ponen de manifiesto la necesidad de comprender con más matices los efectos menstruales y hormonales y de contar con políticas laborales más flexibles e inclusivas que respondan a la diversidad de experiencias.

¿Podrían los datos personales del monitoreo del ciclo, como los de Clue, servir para fundamentar o personalizar las políticas de permiso menstrual?

Monitorear el ciclo puede ser una herramienta muy útil para conocerte mejor. Muchas personas que usan Clue descubren que reconocer patrones en cómo se sienten a lo largo del ciclo les ayuda a anticipar dificultades, manejar los síntomas y adaptar sus rutinas para cuidar de su salud y bienestar.

También puede ayudar a buscar atención médica a tiempo y facilitar conversaciones mejor informadas con profesionales de la salud.

Dicho esto, los datos del ciclo son profundamente personales y deben seguir siendo privados. Nadie debería tener que demostrar que siente dolor ni presentar un diagnóstico para acceder a un permiso o recibir apoyo. Exigirlo podría crear nuevas barreras y dar lugar a situaciones incómodas o a discriminación innecesaria en el trabajo.

Todo el mundo merece apoyo y flexibilidad sin tener que justificar sus síntomas.

Al mismo tiempo, los datos agregados y anonimizados procedentes de apps de monitoreo del ciclo pueden ayudarnos a comprender mejor la enorme variedad de experiencias menstruales. Esta información puede contribuir a desarrollar políticas más inclusivas y basadas en la evidencia que respondan a las necesidades reales sin comprometer la privacidad individual.

En última instancia, el valor de monitorear el ciclo reside en reforzar la autonomía personal. Y, cuando estos datos se utilizan de forma responsable y a gran escala, también pueden contribuir a una comprensión más amplia de la salud menstrual que vaya más allá de soluciones únicas para todo el mundo y tenga en cuenta todo el espectro de experiencias.

¿Cómo podemos apoyar a quienes tienen síntomas graves sin reforzar el estigma ni patologizar la menstruación en general?

Encontrar este equilibrio es fundamental. La mayoría de las personas que menstrúan no necesitan tomarse días libres todos los meses, y presentar la menstruación como algo universalmente incapacitante corre el riesgo de patologizar un proceso saludable.

Al mismo tiempo, ignorar las necesidades de quienes tienen síntomas graves deja a muchas personas sin la atención, la flexibilidad o el apoyo que necesitan para poder trabajar.

La realidad es que las personas que experimentan síntomas graves con frecuencia suelen tener afecciones subyacentes como endometriosis, SOP (ahora denominado SOMP), miomas, trastornos autoinmunes, sangrado menstrual abundante o TDPM. Estas afecciones requieren un diagnóstico oportuno, acceso a la atención médica, bajas por enfermedad y adaptaciones razonables en el trabajo: el mismo apoyo que esperamos para cualquier otra afección crónica.

Pero animar a las personas a quedarse simplemente en casa y afrontar los síntomas por su cuenta todos los meses no es una solución suficiente. Además, las políticas centradas exclusivamente en los permisos pueden no reducir el estigma. De hecho, pueden reforzar involuntariamente la idea de que la menstruación es algo que debe ocultarse en el trabajo.

En su lugar, una política menstrual debería animar a las empresas a plantearse lo siguiente: ¿cómo podemos adaptar razonablemente el entorno laboral para apoyar a quienes quieren trabajar mientras tienen síntomas y ofrecer un apoyo significativo a quienes temporalmente no pueden hacerlo?

Esto podría incluir:

  • Horarios flexibles (por ejemplo, trasladar parte del trabajo de los días con síntomas a días sin síntomas)

  • La posibilidad de trabajar desde casa o adaptar el entorno de trabajo

  • Acceso a bajas remuneradas cuando sean necesarias, sin tener que revelar información personal ni presentar un diagnóstico

  • Apoyo para otras necesidades de salud reproductiva, como la fertilidad, la recuperación posparto o la perimenopausia

  • Instalaciones limpias y privadas y acceso a productos menstruales

  • Pausas adecuadas y oportunidades para descansar

  • Educación para reducir el estigma y normalizar la menstruación en el trabajo

Las políticas deberían reflejar todo el espectro de experiencias menstruales y tener en cuenta las diferencias sociales, culturales y económicas. También deberían considerar cómo las entiende y recibe el conjunto de la plantilla, incluidas las personas que no menstrúan.

El apoyo debe ser inclusivo, no divisivo: ofrecer atención a quienes la necesitan sin reforzar el estigma ni tratar a todas las personas que menstrúan como si estuvieran enfermas.

¿Por qué es importante que los gobiernos adopten políticas menstruales basadas en la ciencia y no meramente simbólicas?

Las políticas que suenan bien sobre el papel pero no se basan en la evidencia ni en las experiencias reales suelen acabar siendo más simbólicas que efectivas. Lo hemos visto en lugares donde se ha introducido el permiso menstrual pero apenas se utiliza, o donde se ha aplicado de maneras que refuerzan estereotipos, no son inclusivas o generan consecuencias no deseadas, como estigma y discriminación en el trabajo.

Un enfoque basado en la ciencia implica reconocer que:

  • La menstruación afecta de forma diferente a cada persona y abarca un amplio espectro de experiencias

  • La inclusión y la interseccionalidad son fundamentales, y las políticas deben apoyar a todas las personas que menstrúan

  • El apoyo debería reducir las barreras, no crear otras nuevas, como exigir un justificante médico

  • La salud menstrual debe formar parte de conversaciones más amplias sobre la igualdad en el trabajo, el acceso a la atención médica y el cambio sistémico

La mayoría de las personas rara vez necesitarán un permiso. Lo ideal es que el apoyo en el trabajo vaya acompañado de un mejor acceso a la atención médica, una mayor concienciación sobre la salud menstrual en todo el sistema sanitario y una mayor inversión en investigación y opciones de tratamiento. Cuando las personas reciben el apoyo que necesitan, pueden participar mejor no solo en el trabajo, sino en todos los ámbitos de su vida.

En última instancia, un enfoque significativo de las políticas menstruales no consiste únicamente en permitir que las personas se ausenten del trabajo, sino en construir un mundo en el que no tengan que apartarse de él en primer lugar.

una ilustración de la flor de Clue
una ilustración de la flor de Clue

Live in sync with your cycle and download the Clue app today.

¿Fue útil este artículo?

También te podría gustar leer:

una ilustración de la flor de Clue
una ilustración de la flor de Clue

Sincronízate con tu ciclo y descarga la aplicación de Clue hoy.