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A woman lying in bed holding stomach in pain

Fotografía vía Envato

Tiempo de lectura: 13 min

Adenomiosis: tratamiento, síntomas y apoyo

Cosas importantes a saber:

  • La adenomiosis se produce cuando un tejido similar al revestimiento del útero crece dentro de la pared muscular del útero

  • Los síntomas más comunes son periodos dolorosos, sangrado abundante o prolongado y dolor pélvico

  • No todo el mundo tiene síntomas; algunas personas solo la descubren al consultar por problemas de fertilidad

  • Llevar un registro de tu dolor en la app Clue y compartir esos datos con tu médico puede ayudarte a iniciar una conversación sobre la adenomiosis

¿Qué es la adenomiosis?

La adenomiosis se produce cuando un tejido similar al revestimiento del útero (el endometrio) crece dentro de la pared muscular del útero (el miometrio) (1,2).

Este tejido sigue respondiendo a los cambios hormonales a lo largo del ciclo menstrual. Puede engrosarse, desintegrarse o sangrar, pero como está atrapado dentro del músculo uterino y no tiene por dónde salir, puede provocar inflamación, dolor y agrandamiento del útero (1,3,4).

La adenomiosis puede afectar a toda la pared uterina (adenomiosis difusa) o aparecer en zonas localizadas (adenomiosis focal, también llamada adenomiomas). Es una afección benigna, lo que significa que no es cancerosa (1,2).

La adenomiosis puede ser más común de lo que sugieren las estimaciones actuales, ya que muchas personas no presentan síntomas y la afección a menudo se confunde con la endometriosis o los fibromas. Entre las personas con síntomas ginecológicos, la adenomiosis puede afectar hasta a 1 de cada 2 (5).

Se diagnostica con mayor frecuencia en personas de entre 30 y 40 años, aunque también puede afectar a personas más jóvenes (6-8). Los síntomas suelen mejorar tras la menopausia, a medida que bajan los niveles de estrógeno (7).

¿Cuáles son los síntomas de la adenomiosis?

Aproximadamente 1 de cada 3 personas con adenomiosis no presenta síntomas (9). En el resto, los síntomas varían de leves a graves y pueden afectar a la vida diaria, el trabajo, las relaciones y el bienestar general.

Los síntomas más comunes incluyen (2):

  • Periodos dolorosos

  • Sangrado menstrual intenso

  • Dolor pélvico crónico

  • Dolor durante las relaciones sexuales

  • Útero agrandado

  • Fatiga relacionada con el sangrado abundante

Los síntomas suelen hacerse más evidentes durante los últimos años de la edad fértil y pueden mejorar tras la menopausia (9,10).

Si los síntomas te están afectando en tu día a día, vale la pena que hables con un profesional sanitario. El dolor intenso y el sangrado abundante son síntomas comunes de la adenomiosis, pero no es algo con lo que tengas que conformarte sin más.

Periodos dolorosos y cólicos

Los periodos dolorosos (dismenorrea) son uno de los síntomas más comunes de la adenomiosis (11). El dolor suele notarse en la parte baja del abdomen y la pelvis, y puede irradiarse a la zona lumbar y a la parte interna de los muslos (12). Puede empezar antes del periodo y continuar después de que termine el sangrado.

Para algunas personas, el dolor puede ser intenso y es posible que no responda bien a los analgésicos habituales, incluidos los antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno (13). El dolor intenso también puede ir acompañado de síntomas como náuseas, mareos o cansancio.

A diferencia de los dolores típicos menstruales, el dolor de la adenomiosis puede agravarse con el tiempo, sobre todo en las últimas etapas de la edad fértil (10).

Si el dolor menstrual te está afectando en tu día a día, vale la pena que lo comentes con un profesional sanitario. Los dolores menstruales son comunes, pero el dolor intenso no es algo que tengas que aceptar sin más.

Periodos muy intensos y sangrado uterino anormal

El sangrado menstrual muy intenso es uno de los síntomas más comunes de la adenomiosis (11,14). Se trata de un tipo de sangrado uterino anormal, un término genérico que engloba los cambios en el sangrado menstrual que se consideran fuera de lo normal.

Los signos de sangrado menstrual intenso pueden incluir (15,16):

  • Empapar una compresa o un tampón cada 1-2 horas

  • Expulsar coágulos de sangre grandes

  • Sangrar durante más de 8 días

  • Tener que cambiarte los productos menstruales por la noche

La adenomiosis se reconoce como una causa estructural del sangrado uterino anormal (17). Algunas personas también experimentan sangrados impredecibles entre periodos o ciclos muy frecuentes (17).

Con el tiempo, la pérdida abundante de sangre puede provocar deficiencia de hierro o anemia, lo que puede causar síntomas como fatiga, dificultad para respirar y mareos (18). Si notas estos síntomas, es buena idea comentárselos a tu médico.

Llevar un seguimiento de tus patrones de sangrado en la app Clue durante varios ciclos puede ayudarte a identificar cambios que, de otro modo, serían difíciles de detectar.

Dolor pélvico crónico y sensación de presión

El dolor pélvico se considera crónico cuando dura más de seis meses y está presente incluso fuera de los periodos (2,19). Las personas con adenomiosis suelen describir un dolor sordo, pesadez o sensación de hinchazón en la pelvis (19). Para algunas, esto puede afectar a las actividades diarias, al movimiento, al sueño y a la intimidad (6).

Anotar el dolor y su intensidad en la app Clue puede ayudarte a distinguir el dolor cíclico del crónico. Esta distinción puede ser útil tanto para el diagnóstico como para el tratamiento.

Dolor durante las relaciones sexuales

La adenomiosis puede causar dolor pélvico durante o después de las relaciones sexuales con penetración (dispareunia) (3). Este dolor puede ser agudo, punzante o similar a una presión. A menudo se nota en la parte baja del abdomen o alrededor del cuello del útero, y puede variar a lo largo del ciclo (20).

El dolor durante el sexo puede afectar negativamente a la intimidad, lo que repercute en las relaciones y en la autoestima (21).

El dolor durante el sexo también es un síntoma común y válido que debes comentar con tu médico. Si te sientes cómoda, piensa en mencionar cuándo aparece el dolor, dónde lo sientes y si cambia a lo largo de tu ciclo.

Aumento de tamaño del útero y otros síntomas físicos

La adenomiosis puede hacer que la pared muscular del útero aumente de tamaño, a veces hasta alcanzar el tamaño de un embarazo de 12 semanas (4). Esto puede provocar hinchazón visible en la parte baja del vientre, sensación de presión o de plenitud y, a veces, ganas de orinar con más frecuencia o estreñimiento (22,23).

Las pruebas de imagen (como una ecografía transvaginal o una resonancia magnética) pueden ayudar a confirmar la causa, ya que los fibromas pueden dar lugar a hallazgos similares (11).

Fatiga, cambios de humor y otros síntomas

El sangrado excesivo puede provocar deficiencia de hierro o anemia, lo que a su vez puede causar fatiga persistente, dificultad para concentrarte y falta de aire (17).

El dolor también puede alterar el sueño, lo que puede contribuir a la irritabilidad y al bajón de ánimo (24).

También se han descrito náuseas, dolores de cabeza y dolor de espalda en torno al periodo (25). Vale la pena mencionar todos estos síntomas en las citas médicas, no solo el dolor y el sangrado.

¿Qué causa la adenomiosis?

La causa exacta de la adenomiosis no se conoce del todo, y se sigue investigando (7).

Hay varias teorías que podrían ayudar a explicar cómo se desarrolla la adenomiosis. Dos de las más aceptadas son:

  • Invasión del tejido endometrial en el músculo uterino: El tejido del endometrio invade el músculo uterino. Factores como una cirugía uterina previa, el embarazo y el parto pueden aumentar la probabilidad de que esto ocurra (26).

  • Células madre fuera de lugar: Las células madre presentes en el útero desde las primeras etapas del desarrollo pueden transformarse más tarde en tejido similar al endometrial dentro del músculo uterino (26).

El estrógeno parece desempeñar un papel importante en el desarrollo de la adenomiosis. Esto puede ayudar a explicar por qué los síntomas suelen mejorar tras la menopausia, cuando los niveles de estrógeno disminuyen de forma natural (8,9).

Aunque hay ciertos factores asociados a la adenomiosis, tener factores de riesgo no garantiza que vayas a desarrollar la enfermedad. Muchas personas a las que se les diagnostica adenomiosis no presentan factores de riesgo conocidos.

¿Cómo se diagnostica la adenomiosis?

El diagnóstico puede llevar tiempo porque los síntomas se solapan con los de otras enfermedades, como la endometriosis y los miomas. Hoy en día, las pruebas de imagen permiten identificar la mayoría de los casos sin necesidad de cirugía (3).

El diagnóstico suele combinar:

  • Tu historial médico

Un profesional sanitario empezará preguntándote por tus experiencias, como el dolor menstrual, los patrones de sangrado, el dolor pélvico, los embarazos anteriores y cualquier historial de cirugía uterina (3,26).

  • Exploración pélvica

Durante una exploración física, es posible que el profesional sanitario note que el útero está agrandado o sensible al tacto. Los médicos a veces describen esto como un útero “blandito", lo que básicamente significa que las paredes uterinas se notan más blandas y gruesas de lo habitual (27).

  • Ecografía transvaginal

La ecografía transvaginal suele ser la primera prueba de imagen que se utiliza para evaluar una posible adenomiosis. Permite a los profesionales sanitarios evaluar la estructura del útero y buscar signos característicos de la afección (3,26,28).

  • Resonancia magnética

Si los resultados de la ecografía no son claros, puede recomendarse una resonancia magnética. Esta puede ayudar a confirmar la adenomiosis y a distinguirla de otras afecciones, como los fibromas y algunas formas de endometriosis (1).

¿Existe alguna prueba para la adenomiosis?

No hay una prueba única que permita diagnosticar la adenomiosis. En su lugar, el diagnóstico se basa en la historia clínica de los síntomas, la exploración física y las pruebas de imagen (1). Como el diagnóstico suele basarse en la historia clínica de los síntomas, llevar un registro del dolor, el sangrado y otros síntomas puede ayudarte a hablar mejor con los profesionales sanitarios.

Adenomiosis frente a endometriosis: ¿cuál es la diferencia?

La adenomiosis y la endometriosis son similares, pero la principal diferencia está en dónde crece el tejido. En la endometriosis, un tejido similar al revestimiento del útero crece fuera de este (en los ovarios o las trompas de Falopio, por ejemplo) (5).

En la adenomiosis, crece dentro de la pared muscular del útero (1).

Ambas afecciones pueden provocar (5):

  • Periodos dolorosos

  • Dolor pélvico crónico

  • Dolor durante las relaciones sexuales

Diferencias clave (29,30):

  • La adenomiosis suele ir acompañada de un útero agrandado y sangrado muy intenso

  • La endometriosis suele estar relacionada con dolor al ir al baño, dolor durante la ovulación e infertilidad, sin que haya sangrado intenso

Muchas personas padecen ambas afecciones a la vez, aunque se cree que la endometriosis es, en general, más común (5). Puede que se necesiten pruebas de imagen o una laparoscopia para distinguirlas, y los tratamientos pueden solaparse (1,31).

¿Cómo se trata la adenomiosis?

No hay cura para la adenomiosis, pero muchas personas encuentran un alivio significativo con el plan adecuado. Las decisiones sobre el tratamiento dependen de la gravedad de los síntomas, la edad y los objetivos reproductivos, y siempre deben tomarse tras consultar con un profesional sanitario.

Tú conoces tu propio cuerpo mejor que nadie.

Llevar un registro de tus síntomas en Clue antes y después de empezar un nuevo tratamiento es una forma estupenda de ver qué funciona de verdad y qué no.

Alivio del dolor y opciones no hormonales

Los antiinflamatorios (como el ibuprofeno) funcionan mejor si se empiezan a tomar entre 1 y 2 días antes de que empiece el sangrado (32). Si no te alivian lo suficiente como para afrontar un día normal, es señal de que debes hablar con un profesional sanitario. No tienes por qué “aguantarte" sin más.

El ácido tranexámico es una opción para quienes no pueden o prefieren no usar terapias hormonales. Se toma durante la regla y ayuda a reducir la pérdida total de sangre (13).

También pueden ayudar medidas de apoyo como las almohadillas térmicas, el movimiento suave y la fisioterapia del suelo pélvico (33).

Tratamientos hormonales

La mayoría de los tratamientos de primera línea tienen como objetivo reducir o estabilizar los niveles de estrógeno y progesterona, lo que ayuda a reducir el sangrado y el dolor (3).

Entre las opciones más comunes se incluyen (3,13,17):

  • Anticonceptivos hormonales combinados (como la píldora, el parche o el anillo)

  • Píldoras o inyectables que solo contienen progestágeno

  • DIU hormonales, que se encuentran entre las opciones más eficaces

  • Análogos de la GnRH, que suelen utilizarse como tratamientos de segunda línea

La elección adecuada depende de los síntomas, el historial médico y los planes reproductivos.

Procedimientos y cirugía

Cuando otros tratamientos no han ayudado lo suficiente, un especialista puede plantearte opciones de procedimientos o cirugía, como:

  • Los procedimientos que conservan el útero (como la adenomiomectomía) pueden ser adecuados para quienes deseen quedarse embarazadas en el futuro, aunque no están exentos de riesgos (3).

  • La embolización de la arteria uterina, que bloquea el flujo sanguíneo hacia los adenomiomas. Los estudios han demostrado que puede reducir los periodos dolorosos y el sangrado abundante (3).

  • La histerectomía (extirpación quirúrgica del útero) se considera el tratamiento definitivo para la adenomiosis, pero solo es adecuada para aquellas personas que no quieran quedarse embarazadas en el futuro (34). Siempre es buena idea pedir una segunda opinión si estás barajando esta opción.

Cuándo acudir al médico

Acude al médico si experimentas alguno de los siguientes síntomas (22):

  • Dolor menstrual o pélvico que te impida trabajar, ir al colegio, realizar tus actividades diarias o tener relaciones íntimas

  • Sangrado menstrual muy intenso, como empapar la protección cada 1 o 2 horas, expulsar coágulos grandes o sangrar durante más de 8 días

  • Dolor pélvico que dure más de seis meses, incluso fuera de los periodos

  • Dolor durante las relaciones sexuales

  • Fatiga, mareos o dificultad para respirar

Acude urgentemente al médico si tienes un dolor pélvico repentino e intenso, desmayos o sangrado que empapa la protección cada hora durante varias horas seguidas (22).

Cualquiera a quien le digan que su dolor es "simplemente parte de ser mujer" se merece una segunda opinión. Si sientes que tus síntomas no se toman en serio, llevar un registro del dolor, el sangrado y otros síntomas puede ayudarte a respaldar las conversaciones con los profesionales sanitarios y los especialistas.

Preguntas frecuentes

¿Afecta la adenomiosis a la fertilidad?

La adenomiosis puede dificultar el embarazo, aunque aún no se conocen del todo las razones (3). Puede alterar el funcionamiento del revestimiento uterino, interferir en la implantación del embrión o aumentar el riesgo de aborto espontáneo (4,8).

Muchas personas con adenomiosis consiguen quedarse embarazadas, con o sin tratamientos de fertilidad. Cualquiera que esté preocupada por su fertilidad debería hablar con un ginecólogo o un especialista en reproducción.

¿Cómo puede afectar la adenomiosis a la salud mental?

Vivir con dolor crónico, sangrado abundante y una afección que a menudo se malinterpreta o se minimiza puede pasar factura a tu salud mental. Las investigaciones han revelado que las personas con adenomiosis presentan tasas más altas de ansiedad y depresión que las personas que no padecen esta afección y que las que tienen miomas (8,35).

Estos efectos no son un signo de debilidad. El dolor crónico y el sangrado abundante pueden afectar al sueño, a las relaciones, al trabajo y a las actividades diarias, y todo ello puede repercutir en el bienestar emocional. La terapia cognitivo-conductual (TCC), la atención plena y la meditación cuentan con pruebas que respaldan su uso en el manejo del dolor crónico (5,37).

La salud mental merece la misma atención que la salud física.

¿Cómo se trata la adenomiosis sin cirugía?

Los antiinflamatorios, el ácido tranexámico y las opciones hormonales (como la píldora combinada o un DIU hormonal) pueden reducir significativamente el dolor y el sangrado. También pueden ayudar enfoques de apoyo como la termoterapia y la fisioterapia del suelo pélvico (3,13,17,33). El plan de tratamiento adecuado depende de los síntomas y de tus objetivos reproductivos, y debe elaborarse en colaboración con un profesional sanitario.

¿Cómo es el "vientre de adenomiosis"?

Algunas personas notan una hinchazón visible en la parte baja del abdomen, a veces llamada "vientre de adenomiosis". Esto puede deberse a un útero agrandado, que a veces puede alcanzar el tamaño de un embarazo de 12 semanas. El abdomen puede parecer hinchado o abultado y puede notarse firme o sensible al tacto. El aspecto varía de una persona a otra y depende del grado de agrandamiento del útero (4,25).

una ilustración de la flor de Clue
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