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Design: Emma Günther

Tiempo de lectura: 19 min

Mitos sobre la fertilidad vs. la realidad moderna

Especialistas responden: preguntas y respuestas con el Equipo Científico de Clue

La fertilidad vuelve a ser el centro de atención, con noticias que se centran en la caída de las tasas de natalidad en latinoamérica y muchos otros países. A menudo, la conversación se centra en por qué las mujeres no tienen hijos, desde las presiones económicas hasta los cambios en las prioridades vitales. Pero eso es solo una parte de la historia: ¿qué pasa con los hombres?

Este debate suele pasar por alto una cuestión crucial: la creciente desconexión entre las ventanas de fertilidad biológica y los plazos de la vida moderna. No se trata únicamente de decisiones económicas, sino que también existe un conflicto cada vez mayor entre la biología humana y las realidades de desarrollar una carrera profesional, conseguir una vivienda y encontrar pareja en el mundo actual.

Eve, enfermera especializada en fertilidad y asesora sénior en salud reproductiva de Clue, aclara el debate en esta entrevista. Explica cómo cambia realmente la fertilidad con la edad, qué está dentro (y fuera) de nuestro control, los factores sociales y económicos que influyen y cómo comprender tu cuerpo puede empoderar a las personas para tomar decisiones reproductivas informadas.

1. Mucha gente cree que la fertilidad femenina disminuye repentinamente después de los 35 años. ¿Qué muestran realmente las investigaciones sobre cómo cambia la fertilidad con la edad?

Es un error común pensar que la fertilidad cae en picado después de los 35 años. En realidad, la fertilidad disminuye gradualmente, y a diferentes velocidades según la persona.

La mayoría de las mujeres experimentan un lento descenso a lo largo de la treintena, seguido de una caída más pronunciada a finales de la treintena y principios de la cuarentena, a medida que disminuye la cantidad y la calidad de los óvulos. Las investigaciones muestran que a los 30 años, la probabilidad de quedar en embarazo en cada ciclo es de aproximadamente un 20-25 %; a los 40, es de aproximadamente un 5-10 %.

Estas cifras pueden parecer alarmantes, pero esta curva no es la misma para todas las personas, y muchas siguen siendo capaces de concebir hasta bien entrados los 40 años. La genética, las condiciones de salud e incluso los antecedentes familiares pueden influir en la rapidez o lentitud con la que se producen los cambios en la fertilidad.

  • Antecedentes familiares: si tu madre, tus tías o tus hermanas entraron en la menopausia temprano o tuvieron dificultades para concebir, es posible que tú tengas más probabilidades de experimentar lo mismo.

  • Condiciones médicas: la insuficiencia ovárica prematura (IOP), cuando los ovarios dejan de funcionar normalmente antes de los 40 años, a veces es hereditaria y puede tener un componente genético. La endometriosis también puede acelerar la disminución de la fertilidad.

  • Estilo de vida y entorno: factores como el estrés crónico y el tabaquismo también pueden acelerar esa disminución.

Así que, aunque los promedios son útiles para la salud pública, tu calendario personal puede ser diferente. Hacer un seguimiento de tus ciclos a lo largo del tiempo y conocer tus antecedentes familiares puede ayudarte a detectar los cambios de forma temprana y a tomar decisiones informadas.

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2. ¿En qué medida el descenso de la fertilidad se debe a factores biológicos frente a factores sociales o económicos?

Tanto los factores biológicos como los sociales o económicos influyen en el descenso de la fertilidad, y están estrechamente relacionados. La biología establece los límites, pero los factores sociales y económicos suelen dictar el momento en que las personas deciden tener hijos.

En gran parte de Europa y el Reino Unido, las personas tienen hijos más tarde debido al aumento de los costes, la inseguridad laboral y los retos que supone conciliar la paternidad con la carrera profesional. Al mismo tiempo, las normas y valores sociales han cambiado. La generación actual es muy diferente de la de los baby boomers, que solían tener hijos mucho antes. La antigua expectativa de que las mujeres debían casarse jóvenes y formar una familia inmediatamente ya no encaja en la vida moderna.

Ahora la gente opta por dar prioridad a la educación, el crecimiento personal, el desarrollo profesional y la preparación emocional antes de la paternidad. Como resultado, muchos empiezan a intentarlo entre los 35 y los 40 años. La fertilidad en esta etapa puede ser simplemente más variable, lo que hace que la concienciación y la conversación abierta sean aún más importantes. Y aunque la concienciación sobre la fertilidad no puede solucionar esas barreras sistémicas, puede ayudar a la gente a planificar de forma más realista dentro de ellas.

3. ¿Cómo afecta el descenso de la fertilidad masculina a las tasas de concepción y por qué la fertilidad se suele considerar un problema de la mujer?

La fertilidad se ha tratado durante mucho tiempo como un «problema de la mujer», pero las investigaciones demuestran que los factores masculinos contribuyen a aproximadamente la mitad de todos los problemas de fertilidad y son la única causa en hasta el 20 % de los casos. Se trata de un problema compartido, pero el enfoque clínico y cultural se ha inclinado históricamente de forma desproporcionada hacia las mujeres.

Aunque los hombres producen esperma durante toda su vida, la calidad del esperma disminuye con la edad. Los cambios medibles en la concentración, la forma y el movimiento del esperma suelen comenzar después de los 35 años y se hacen más pronunciados después de los 40.

Los hombres de más edad suelen tener un recuento de espermatozoides más bajo, más daño en el ADN y un volumen de semen reducido. Estos cambios pueden afectar a la concepción y aumentar la probabilidad de aborto espontáneo.

Las investigaciones también muestran que el avance de la edad paterna, especialmente a partir de los 45 años, puede tener implicaciones genéticas para la descendencia. Los estudios han relacionado la paternidad avanzada con un riesgo ligeramente mayor de padecer trastornos como el autismo, la esquizofrenia y la acondroplasia.

Los cambios hormonales también influyen. Los niveles de testosterona disminuyen gradualmente con la edad, lo que puede afectar a la función sexual y a la calidad del esperma.

El estilo de vida y el entorno añaden otra capa; factores como la exposición al calor, el tabaquismo, el consumo de alcohol, el estrés y la obesidad pueden afectar a la salud del esperma y al equilibrio hormonal.

Desde el punto de vista de la salud pública, por eso la educación sobre la fertilidad debe incluir a los hombres. Cuanto más comprendan los hombres cómo cambia su propia biología con la edad, mejor preparados estarán para tomar medidas preventivas. La fertilidad es una colaboración, y debemos normalizar el hecho de considerar a ambas personas como pacientes y participantes activos.

4. ¿Cuáles son los conceptos erróneos más comunes sobre la fertilidad y qué dice realmente la ciencia?

Mito: «La fertilidad cae en picado después de los 35 años».

Realidad: La fertilidad disminuye gradualmente con el tiempo, y el ritmo de cada persona es diferente.

Mito: "«La fecundación in vitro (FIV) puede solucionar la infertilidad relacionada con la edad".

Realidad: La FIV puede ayudar a la concepción, pero el éxito depende de la calidad de los óvulos y los espermatozoides. No supera por completo la disminución de la fertilidad relacionada con la edad.

Mito: "La congelación de óvulos es una póliza de seguro".

Realidad: La congelación de óvulos puede ampliar las opciones, pero la edad y la calidad de los óvulos siguen siendo importantes, y nunca es una garantía.

Mito: "Los hombres siempre son fértiles".

Realidad: La edad, la salud y el estilo de vida de los hombres influyen en la fertilidad. Los factores masculinos contribuyen a aproximadamente el 50 % de todos los casos de infertilidad.

Mito: "Un estilo de vida saludable garantiza la fertilidad".

Realidad: Un estilo de vida saludable puede mejorar las probabilidades, pero no puede anular la edad, la genética o las condiciones de salud subyacentes. Llevar una dieta equilibrada rica en frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras, y baja en grasas saturadas y carnes procesadas, se asocia con una mejor calidad del esperma y un mejor equilibrio hormonal. Evitar o dejar de fumar también ayuda. Hacer ejercicio moderado con regularidad, mantener un peso saludable, dormir lo suficiente y limitar el consumo de alcohol favorecen la salud reproductiva tanto en hombres como en mujeres. En el caso de los hombres, es esencial evitar los esteroides anabólicos, ya que pueden suprimir por completo la producción de esperma.

5. Dado que cada vez menos personas inician relaciones o se sienten preparadas para la paternidad, ¿cómo interactúan los factores sociales y emocionales con la fertilidad biológica?

Las relaciones modernas se forman más tarde, lo que inevitablemente determina cuándo las personas pueden empezar a pensar en tener hijos. Es posible que estés biológicamente preparado a los 20 años, pero emocional o económicamente no estés preparado para tener hijos. Este desajuste entre la fertilidad biológica y las circunstancias de la vida es cada vez más común.

El estrés, la inestabilidad en las relaciones y el agotamiento también afectan a la salud reproductiva. El estrés crónico, por ejemplo, puede alterar los niveles hormonales, retrasar o suprimir la ovulación y afectar a la calidad del esperma. Cuando las parejas intentan concebir, ese estrés puede convertirse fácilmente en un círculo vicioso. Los problemas de fertilidad pueden crear tensión emocional, lo que a su vez puede afectar a la intimidad, la comunicación e incluso a la propia fertilidad.

Como enfermera de fertilidad, he visto lo importante que es reconocer y romper ese ciclo. Obtener el apoyo adecuado, ya sea asesoramiento, descanso o simplemente una conversación abierta, puede ayudar a las parejas a gestionar el aspecto emocional de la fertilidad. La fertilidad no se limita a la capacidad biológica, sino que está entrelazada con la salud mental, el bienestar de la relación y el contexto social en el que se mueven las personas.

6. Estamos viendo un aumento de las tasas de infertilidad no planificada, a pesar de que la gente sigue queriendo tener hijos. ¿Cómo contribuye el conocimiento de la fertilidad (o la falta del mismo) a esta tendencia?

En mi experiencia, la falta de conocimiento juega un papel muy importante en la infertilidad no planificada. He hablado con muchas pacientes que me han dicho que simplemente asumieron que tenían más tiempo para concebir. No se dieron cuenta de cómo la fertilidad cambia de forma gradual, pero significativa, con la edad, ni de cuánto tiempo puede llevar concebir, incluso cuando todo parece estar bien sobre el papel.

También hay ideas erróneas comunes de que los tratamientos de fertilidad como la FIV u otros métodos de reproducción asistida pueden resolver los problemas de fertilidad relacionados con la edad. En realidad, las tasas de éxito disminuyen drásticamente a medida que disminuye la calidad de los óvulos. Cuando muchas personas buscan ayuda, opciones como la congelación de óvulos o la reproducción asistida pueden ser menos eficaces de lo que esperaban.

Comenzar la educación sobre fertilidad mucho antes, idealmente a los 20 años, no significa presionar a las personas para que tengan hijos antes. Se trata de darles la información para que planifiquen según sus propios términos, con tiempo y opciones de su lado.

7. ¿Cómo puede ayudar a las personas a tomar mejores decisiones sobre su salud reproductiva a lo largo del tiempo el hecho de comprender su ciclo menstrual en una etapa más temprana de la vida, y no solo cuando intentan concebir?

El ciclo menstrual es uno de los mejores indicadores de la salud general. Refleja cómo funcionan conjuntamente las hormonas, el metabolismo y los sistemas de estrés. También puede ofrecer indicios tempranos sobre los cambios en la salud reproductiva mucho antes de que se empiece a pensar en la concepción.

Al realizar un seguimiento a lo largo del tiempo, llegarás a saber qué es lo normal para ti y podrás detectar cuando algo cambia. Los ciclos irregulares, la ausencia de menstruación o los nuevos síntomas relacionados con el ciclo pueden indicar a veces problemas subyacentes como un desequilibrio tiroideo, el síndrome de ovario poliquístico o signos tempranos de cambios en la función ovárica. Conocer tu punto de referencia te ayuda a detectar esos cambios y a consultar a un profesional sanitario antes de que se agraven.

Conocer tu ciclo no solo tiene que ver con la fertilidad, sino con crear una visión a largo plazo de tu salud y utilizar ese conocimiento para tomar decisiones informadas y proactivas. Y cuando llegue el momento de intentar quedarte embarazada, ese conocimiento puede facilitar el proceso. Herramientas como el modo Clue Concibe se basan directamente en este principio, ayudando a las personas a identificar las ventanas de fertilidad y a comprender cómo encajan factores como el momento, las secreciones cervicales y los síntomas, lo que en última instancia ayuda a aumentar las posibilidades de éxito.

8. ¿Cómo están evolucionando las aplicaciones de seguimiento del ciclo y la fertilidad, como Clue, más allá de la predicción del periodo y la ovulación, para ayudar a las usuarias a comprender patrones de salud reproductiva más amplios y los cambios hormonales?

Las aplicaciones de seguimiento como Clue están evolucionando desde simples herramientas de predicción del periodo o la ovulación hasta convertirse en completos rastreadores de la salud reproductiva. Las personas están cada vez más interesadas en comprender patrones más amplios de su salud hormonal, bienestar emocional y energía física.

Los datos recientes de Clue muestran que este cambio ya se está produciendo: en los últimos 90 días, el 62 % de las usuarias han realizado un seguimiento de categorías más allá de la menstruación o el manchado, siendo las categorías más comunes el dolor (47 %), los sentimientos (40 %), la energía (25 %) y la vida sexual (23 %). Es una clara señal de que las usuarias están pensando más allá de la menstruación y observando cómo sus ciclos afectan a su bienestar emocional, sus niveles de energía y sus relaciones.

Las personas utilizan Clue para realizar un seguimiento de aspectos como el sueño, el estado de ánimo, la libido y la energía, y para observar cómo cambian estos patrones no solo a lo largo de su ciclo, sino también a lo largo de los años. Esto les ayuda a reconocer los sutiles cambios hormonales que pueden aparecer mucho antes de transiciones significativas, como la perimenopausia.

Se trata de un paso de la simple predicción a la autoconciencia. El seguimiento a largo plazo proporciona a las personas un contexto valioso que pueden aportar a sus citas médicas, lo que les ayuda a hablar sobre su fertilidad, sus hormonas o sus síntomas con más confianza y detalle. Como enfermera de fertilidad, he descubierto que esas conversaciones suelen ser más productivas cuando las pacientes ya tienen esa información sobre sus propios patrones.

9. ¿Puede el seguimiento a largo plazo del ciclo ayudar a identificar los primeros signos de reducción de la fertilidad o la transición a la perimenopausia?

Potencialmente, sí: el seguimiento a largo plazo se está convirtiendo en una herramienta valiosa para detectar cambios reproductivos tempranos. Esa es una de las áreas de progreso más interesantes. En la práctica clínica, sabemos que a menudo pueden aparecer cambios sutiles en la duración o la regularidad del ciclo varios años antes de que comience la perimenopausia. El seguimiento de esos cambios a lo largo del tiempo puede ayudar a las personas a reconocer cuándo sus hormonas pueden estar empezando a cambiar y a iniciar conversaciones oportunas con su proveedor de atención médica.

Desde una perspectiva clínica, es importante establecer expectativas: el seguimiento de los datos puede orientar la concienciación, pero no debe proporcionar un diagnóstico. Las aplicaciones pueden destacar tendencias como ciclos más cortos o nuevas irregularidades, pero solo un profesional sanitario puede confirmar lo que está sucediendo mediante pruebas hormonales y el historial médico.

Utilizadas conjuntamente, la tecnología y la atención clínica pueden ayudar a las personas a comprender su salud reproductiva en contexto, detectando los cambios tempranos antes de que se conviertan en algo perturbador o angustioso.

10. ¿Cómo puede la tecnología ayudar a cerrar la brecha de información sobre la fertilidad tanto para las mujeres como para los hombres, especialmente teniendo en cuenta los datos limitados disponibles sobre la fertilidad masculina?

La tecnología tiene un enorme potencial para mejorar la comprensión de la fertilidad tanto para los hombres como para las mujeres, y ya estamos viendo el cambio.

Tradicionalmente, cuando una pareja tenía dificultades para concebir, era la mujer la que se sometía primero a las pruebas, lo que puede ser un proceso invasivo, largo y emocionalmente agotador. Solo más tarde, si no se encontraba una causa clara en la mujer, se evaluaba la fertilidad del hombre. Ese enfoque no solo puede retrasar el diagnóstico, sino que también refuerza la idea de que la fertilidad es principalmente un «problema femenino», cuando en realidad los factores masculinos contribuyen a aproximadamente el 50 % de todos los problemas de fertilidad.

Hoy en día, la tecnología está cambiando eso. Con el auge de las clínicas digitales y las pruebas caseras, los hombres se están convirtiendo en participantes más activos en el cuidado de la fertilidad. Ahora pueden solicitar análisis de semen, realizar un seguimiento de los parámetros espermáticos y acceder a planes médicos y resultados directamente a través de plataformas en línea. Tener esa visibilidad ayuda a normalizar las conversaciones sobre la fertilidad masculina y reduce el estigma, lo que convierte a los hombres en socios activos en el proceso.

Las aplicaciones de fertilidad y salud están evolucionando para reflejar este cambio. Ahora los hombres pueden realizar un seguimiento de factores como el sueño, el alcohol y el estrés, todos los cuales pueden afectar a la salud de los espermatozoides y al equilibrio hormonal. En el caso de las mujeres, el seguimiento a largo plazo del ciclo sigue arrojando luz sobre la ovulación, los cambios hormonales y los signos de la perimenopausia.

El potencial crece realmente cuando ambas partes se conectan. Herramientas como Clue Connect permiten a las parejas compartir información sobre el ciclo de forma segura, lo que les ayuda a reconocer juntos patrones, desde las ventanas fértiles y los cambios hormonales hasta cómo el estrés o el sueño pueden afectar al momento adecuado y a la comunicación. Ese tipo de visibilidad compartida fomenta el apoyo emocional y la toma de decisiones conjunta, lo que convierte la fertilidad en un viaje en equipo en lugar de una responsabilidad individual.

Como enfermera de fertilidad, he visto lo transformador que puede ser que ambos miembros de la pareja estén informados y comprometidos. La tecnología tiene el poder de cerrar las brechas de género que existen desde hace mucho tiempo en la comprensión de la fertilidad, creando un camino más equilibrado y solidario hacia la concepción y la salud reproductiva.

11. ¿Cómo influyen en la fertilidad factores relacionados con el estilo de vida, como el estrés, la dieta, el ejercicio, el alcohol y el sueño?

Los factores relacionados con el estilo de vida desempeñan un papel importante en la fertilidad general y la salud reproductiva. Mantener un peso saludable, dormir lo suficiente, controlar el estrés, no fumar y limitar el consumo de alcohol favorecen el equilibrio hormonal y la mejor calidad de los óvulos y los espermatozoides. Ninguno de estos factores revierte el deterioro relacionado con la edad, pero mejoran tus posibilidades a cualquier edad.

12. ¿Cómo afectan los factores ambientales, como la contaminación, los disruptores endocrinos y la exposición a sustancias químicas, a la fertilidad, en particular a la salud de los espermatozoides?

Las investigaciones sugieren que estas exposiciones pueden influir en la fertilidad, especialmente en la salud del esperma, pero no son el principal factor que provoca el deterioro de la fertilidad.

No obstante, minimizar la exposición en la medida de lo posible puede favorecer la salud reproductiva en general. Algunas medidas prácticas son:

  • Evitar el tabaco y el humo de segunda mano.

  • Reducir el uso de plásticos.

  • Mejorar la calidad del aire interior.

13. ¿Cuáles son los avances científicos más prometedores en la investigación sobre la fertilidad y la longevidad reproductiva?

Es un momento apasionante para el campo. Estamos aprendiendo más sobre cómo la fertilidad se relaciona con la salud general y el envejecimiento.

  • Envejecimiento ovárico y genética: los investigadores están descubriendo cómo el envejecimiento ovárico está relacionado con la reparación celular y el metabolismo, lo que eventualmente podría ayudarnos a comprender por qué la edad reproductiva varía tanto entre las personas. Existe un interés creciente en el papel de los genes involucrados en la reparación del ADN y la función mitocondrial, y cómo estos influyen en el ritmo de envejecimiento de los óvulos y el momento de la menopausia. Comprender estos mecanismos podría abrir la puerta a nuevos tratamientos que favorezcan la longevidad reproductiva y la salud general.

  • Fertilidad masculina: en el ámbito masculino, los científicos están desarrollando mejores biomarcadores de la calidad del esperma, que van más allá del simple recuento y la motilidad. Están estudiando la fragmentación del ADN, los marcadores epigenéticos y el estrés oxidativo, factores que pueden influir tanto en la fertilidad como en la salud de la descendencia. Esto podría facilitar a los hombres el control más proactivo de su salud reproductiva.

  • Datos de salud digitales: otro ámbito que está cambiando el campo es el de los datos de salud digitales. Los grandes conjuntos de datos anonimizados de empresas como Clue están proporcionando a los investigadores acceso a patrones reales en poblaciones diversas. Esto puede ayudarnos a estudiar los cambios menstruales y hormonales a lo largo del tiempo, identificar los primeros signos de la perimenopausia y comprender mejor cómo el estilo de vida y el entorno interactúan con el envejecimiento reproductivo.

Todo ello contribuye a una visión más personalizada de la fertilidad. El objetivo no es prolongar la fertilidad indefinidamente, sino ayudar a las personas a tomar decisiones informadas y a mantener la salud reproductiva como parte vital de su bienestar general.

14. ¿Qué es lo que más te gustaría que la gente entendiera sobre su fertilidad en las diferentes etapas de la vida?

La fertilidad no está garantizada, ni desaparece de la noche a la mañana. Cambia gradualmente, y comprenderlo pronto te da opciones. Mi mensaje es siempre: la conciencia de la fertilidad no debe crear miedo, sino libertad. Cuando comprendes tu biología, puedes tomar decisiones que se adapten a tu vida, y no al revés.

Puntos clave

La fertilidad es un viaje compartido en el que participan tanto las mujeres como los hombres, y comprender los hechos puede ayudar a las personas a tomar decisiones informadas. Factores como la edad, la genética y la salud influyen en la fertilidad de todas las personas, pero los cambios graduales son más comunes que las caídas repentinas. Si bien las elecciones de estilo de vida y las intervenciones médicas pueden apoyar la salud reproductiva, no pueden anular por completo la biología.

En el mundo actual, los factores socioeconómicos a menudo empujan la planificación familiar a etapas más tardías de la vida, lo que crea una brecha entre la preparación biológica y las circunstancias externas. Además, factores emocionales como el estrés y la estabilidad de las relaciones desempeñan un papel importante en la fertilidad.

Al separar los mitos de la realidad, utilizar herramientas como el seguimiento del ciclo y adoptar un enfoque proactivo e informado, las personas pueden tomar sus decisiones reproductivas con confianza y claridad.

una ilustración de la flor de Clue
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