Ilustración: Marta Pucci
Cómo es tener vaginosis bacteriana
Es increíblemente común. Estas son las experiencias con vaginosis bacteriana de personas que trabajan en Clue.

El equilibrio de las bacterias de tu vagina es importante para mantener tu salud y la de tu aparato reproductor. La vaginosis bacteriana ocurre cuando el equilibrio habitual de las bacterias vaginales se ve reemplazado por una gran cantidad de bacterias anaerobias (bacterias que no necesitan oxígeno para crecer). Los síntomas pueden ir desde un olor a pescado o desagradable hasta picazón, molestias e inflamación (1).
Las investigaciones han demostrado que alrededor de 3 de cada 10 personas en Estados Unidos tienen vaginosis bacteriana en un momento dado, aunque cerca del 84 % de las personas participantes no presentaban síntomas vaginales (2). En muchos casos, el mayor impacto de la vaginosis bacteriana con síntomas es emocional y social, especialmente para quienes la tienen repetidamente a pesar del tratamiento. Un estudio descubrió que, según la intensidad y la frecuencia de los síntomas, la vaginosis bacteriana puede hacer que las personas se sientan “avergonzadas, incómodas o ‘sucias’” (3).
Hablar sobre la vaginosis bacteriana ayuda a entender lo común que es y que no hay motivo para sentir vergüenza.
Al hablar sobre esta investigación, nos dimos cuenta de que muchas personas que trabajamos en Clue habíamos tenido vaginosis bacteriana. Estas son algunas de nuestras historias:
“Yo no tenía ningún síntoma de vaginosis bacteriana. Fui a mi revisión anual con mi ginecóloga y, aproximadamente una semana después, recibí una llamada con los resultados. La persona que estaba al teléfono —supongo que alguien del laboratorio o del personal de enfermería— me dijo que tenía ‘gardnerella’, el término médico que utilizó para referirse a la vaginosis bacteriana. Por la barrera del idioma y el acento alemán, pensé que había dicho que tenía ‘gonorrea’. Entré en pánico y le pregunté: ‘¿Tengo gonorrea?’. Me dijo que sí y me indicó que fuera a la farmacia a comprar ‘Fluomizin’, unos comprimidos vaginales para tratar la vaginosis bacteriana. Estaba tan confundida y asustada que llamé inmediatamente a mi pareja, que mantuvo la calma y me apoyó mucho. Todo se aclaró más tarde ese mismo día con la ayuda del equipo científico [de Clue] y cuando por fin pude hablar con mi médica. Usé el medicamento por la noche, antes de dormir, durante unos cinco o seis días. Unas semanas después, tuve que volver a la ginecóloga para comprobar si la vaginosis bacteriana había desaparecido. El tratamiento funcionó”. — Claire, productora de contenido

“Solo tenía 12 años cuando tuve vaginosis bacteriana y todavía no había tenido mi primera menstruación. Un día, la vulva empezó a picarme muchísimo y, durante los días siguientes, la picazón no hizo más que empeorar. Se lo conté a mi mamá y me llevó con su ginecólogo. ¡Fue mi primera consulta ginecológica! Me diagnosticó vaginosis bacteriana y me dio un tratamiento líquido para aplicarlo con regularidad. Después de unos días, todo volvió a la normalidad. Por suerte, no me afectó socialmente y seguí yendo a la escuela durante esos días. Volví a tener vaginosis bacteriana a los 23 años, pero esta vez ya sabía mejor de qué se trataba y que, después de una consulta y con el tratamiento adecuado, estaría bien, así que no tuve tanto miedo”. — Comentario anónimo
“Empecé a tener vaginosis bacteriana por primera vez cuando me pusieron el DIU de cobre. Con el tiempo, descubrí que se debía a que mis periodos eran muy largos, y que un sangrado prolongado puede aumentar el riesgo de vaginosis bacteriana. Durante muchos meses no me di cuenta de que la tenía. Pensé que tal vez mis secreciones habían cambiado por el DIU de cobre, pero no estaba segura. No olían a pescado, sino más bien a metal, así que no parecía coincidir con las listas habituales de síntomas. Tampoco tenía picazón. Llegó a un punto en el que me hacía sentir muy incómoda y cohibida. Era estresante notar que algo estaba cambiando sin saber qué ocurría. Fui a la ginecóloga y me dijo que tenía vaginosis bacteriana. Hice el tratamiento, pero básicamente volvía cada vez que tenía el periodo, que me duraba más de 10 días. Durante el año que tuve el DIU de cobre, mi periodo nunca se hizo más corto y la vaginosis bacteriana volvió varias veces. Hice el tratamiento unas cinco veces. Afectó mi día a día y también mi vida sexual porque, por supuesto, me sentía muy cohibida por la situación. Me quitaron el DIU, la vaginosis bacteriana desapareció inmediatamente y no he vuelto a tenerla desde entonces”. — Comentario anónimo
“Descubrí que tenía vaginosis bacteriana durante mi revisión anual con la ginecóloga. Había ido para preguntar sobre la posibilidad de ponerme un DIU y, mientras me examinaba, me dijo que tenía ‘solo un poquito de vaginosis bacteriana’. Tuve que preguntarle qué era. Había notado un ligero olor a pescado de vez en cuando, pero no pensé que fuera nada fuera de lo común. Así que sentí un poco de vergüenza al saber que había tenido esta infección durante un tiempo sin darme cuenta: ¿lo habría notado mi novio? ¿Lo habría notado alguien más? Me recetó Metrogel, un antibiótico con un pequeño y curioso aplicador parecido a una jeringa que me recordaba a los Push Pops. Me apliqué Metrogel todas las noches durante cinco días y el olor desapareció enseguida. Algo que me resultó un poco difícil fue no poder tener sexo durante el tratamiento. Probablemente, no poder tener sexo hizo que tuviera aún más ganas de lo habitual. Mi médica también me recomendó usar un supositorio de ácido bórico después del tratamiento con antibióticos, pero no encontré ninguno en las farmacias de mi zona, así que al final no lo usé. ¡No fue para tanto! Me tranquilizó mucho saber lo común que es la vaginosis bacteriana y descubrir que otras personas que trabajan en Clue también la habían tenido”. — Amanda, editora
La vaginosis bacteriana es una condición común y no hay motivo para sentir vergüenza. Si quieres saber más, consulta nuestro artículo sobre las secreciones vaginales y cómo cambian a lo largo del ciclo menstrual. Si notas algún olor o secreciones fuera de lo habitual, consulta con un profesional de salud. Aunque la vaginosis bacteriana no suele causar complicaciones de salud, si no se trata, en algunos casos puede provocar enfermedad inflamatoria pélvica, una infección después de una cirugía ginecológica o complicaciones durante el embarazo, como un aborto espontáneo o un parto prematuro (2,4,5).
Dar a conocer mejor la vaginosis bacteriana ayuda a reducir el estrés que puede causar.
Si te sientes con ganas de hacerlo, habla sobre la vaginosis bacteriana con tu pareja y tus amistades. También puedes compartir tu experiencia con Clue en Twitter, TikTok o Instagram.