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Cómo gestionar el periodo durante una ola de calor
Preguntas y respuestas con el equipo científico de Clue
Si alguna vez has notado que tu periodo es diferente cuando sube la temperatura, no te lo estás imaginando. El calor del verano ya es bastante duro de por sí, pero para muchas personas que menstrúan, síntomas como la hinchazón, el cansancio, la irritabilidad y los dolores de cabeza pueden ser aún peores.
El calor extremo y tu ciclo menstrual pueden agravarse mutuamente de formas que los científicos apenas están empezando a comprender del todo. Para averiguar a qué se debe esto, hemos hablado con la directora médica de Clue, la Dra. Charis Chambers.
Ella nos explica qué ocurre dentro de tu cuerpo durante el calor extremo y nos da consejos para que puedas cuidar tu sueño, tu estado de ánimo y tu bienestar general hasta que vuelvan los días más frescos.
Puntos clave:
La menstruación es un proceso inflamatorio, y el calor extremo del verano también desencadena inflamación. Así que, juntos, pueden hacer que el dolor y las molestias se intensifiquen.
Durante la fase lútea (desde la ovulación hasta la siguiente regla), el aumento de la progesterona eleva tu temperatura corporal basal y hace que a tu cuerpo le cueste más enfriarse mediante la sudoración. Esto puede hacer que seas más propensa a sufrir agotamiento por calor, fatiga y dolores de cabeza.
El calor también puede alterar las sustancias químicas del cerebro. Puede reducir la serotonina y aumentar la histamina. Esto puede hacer que los síntomas del síndrome premenstrual (SPM) y del trastorno disforico premenstrual (TDPM), como la irritabilidad, la ansiedad y los cambios de humor, se sientan más intensos.
1. ¿Cómo empeora el calor los síntomas del periodo, como la fatiga, la irritabilidad y los dolores de cabeza?
Durante una ola de calor, tu cuerpo trabaja a toda máquina para regular tu temperatura y mantenerse lo más fresco posible.
La menstruación complica aún más este proceso, ya que supone una carga adicional para los sistemas hormonales, el flujo sanguíneo, la química cerebral y el equilibrio de líquidos de tu cuerpo. Esto puede provocar molestias como hinchazón, agotamiento, irritabilidad y dolores de cabeza.
La exposición al calor también altera directamente el equilibrio de las hormonas sexuales. Un estudio realizado con casi 20 000 personas reveló que la exposición crónica al calor extremo reducía significativamente los niveles de estradiol, progesterona y testosterona.
Estos cambios pueden alterar el delicado sistema de comunicación entre el cerebro y los ovarios. Dado que la progesterona y el estrógeno influyen en el estado de ánimo, el equilibrio de líquidos, la percepción del dolor y los niveles de energía, los cambios hormonales provocados por el calor pueden intensificar los síntomas premenstruales y menstruales, que ya están determinados por las fluctuaciones hormonales normales que se producen durante tu ciclo.
Durante la fase lútea, los niveles de progesterona aumentan. La progesterona también eleva tanto la temperatura corporal central como la temperatura de la piel. Además, retrasa el momento en que empiezas a sudar.
Esto significa que alguien que se encuentre en la fase lútea puede empezar una ola de calor con una temperatura corporal más alta y empezar a sudar más tarde, lo que dificulta que el cuerpo se enfríe. Esto aumenta el riesgo de agotamiento por calor y de síntomas asociados, como fatiga, debilidad, mareos y dolor de cabeza.
Los estudios realizados con mujeres en entornos de altas temperaturas también muestran niveles más altos de histamina y glutamina, y niveles más bajos de importantes derivados de la serotonina.
Esto sugiere que el estrés térmico puede alterar el equilibrio de las sustancias químicas del cerebro de formas que favorecen la irritabilidad, la ansiedad y los cambios de humor. El calor también puede alterar el sueño, lo que puede aumentar la fatiga, la irritabilidad y la sensibilidad al dolor.
2. ¿Por qué la hinchazón y los dolores corporales se sienten más intensos con el calor del verano?
La menstruación ya es de por sí un proceso inflamatorio, lo que significa que el cuerpo produce de forma natural sustancias químicas que ayudan a desprender el revestimiento uterino.
Justo antes de que empiece tu periodo, los niveles de estrógeno bajan, lo que reduce algunos de los efectos antiinflamatorios de esta hormona.
Al mismo tiempo, el calor también desencadena una respuesta inflamatoria en todo el cuerpo. Juntos, estos efectos pueden aumentar la inflamación, haciendo que los calambres, los dolores corporales y otros síntomas del periodo se sientan más intensos.
El calor también puede hacer que la hinchazón sea más molesta, pero no necesariamente porque retengas más agua. Las investigaciones sugieren que la hinchazón relacionada con el síndrome premenstrual se debe principalmente a que el líquido se desplaza hacia los tejidos corporales, más que a una simple retención de agua.
Durante la semana previa a tu periodo (la fase lútea), los cambios hormonales hacen que los vasos sanguíneos dejen escapar más líquido hacia los tejidos circundantes, lo que contribuye a la hinchazón.
La progesterona y el estrógeno también influyen en cómo gestiona tu cuerpo los líquidos. Los estudios muestran que, si bebes suficiente agua, tu hidratación general se mantiene más o menos igual a lo largo de todo el ciclo menstrual, incluso con calor.
Esto sugiere que el calor del verano puede hacer que la hinchazón se note más debido a cambios en cómo se distribuye el líquido por el cuerpo, más que porque estés deshidratada.
3. ¿Cómo influyen los cambios en los niveles de estrógeno y progesterona en la capacidad del cuerpo para regular la temperatura? ¿Hay ciertas fases del ciclo en las que las personas pueden ser más vulnerables a las molestias relacionadas con el calor?
El estrógeno y la progesterona tienen efectos opuestos sobre la regulación de la temperatura:
El estrógeno reduce la temperatura corporal al ayudarte a liberar calor más fácilmente.
La progesterona eleva la temperatura corporal al dificultar que tu cuerpo sude y se enfríe.
La progesterona alcanza su nivel máximo durante la fase lútea. Por eso, a tu cuerpo le cuesta más gestionar el calor durante esta parte de tu ciclo.
4. ¿Por qué a las personas que padecen trastornos como el TDPM, la endometriosis, las migrañas menstruales, enfermedades autoinmunes o sensibilidades hormonales les puede resultar especialmente difícil lidiar con las olas de calor?
Las personas con TDPM, endometriosis, migrañas menstruales, enfermedades autoinmunes y sensibilidades hormonales se enfrentan a una mayor vulnerabilidad durante las olas de calor.
Esto se debe a que el estrés térmico puede afectar a los mismos procesos inflamatorios, a la química cerebral, al flujo sanguíneo y a las vías hormonales que ya están alterados en estas afecciones.
TDPM
El TDPM se caracteriza por una mayor sensibilidad a los cambios normales en los niveles de estrógeno y progesterona. Estos cambios hormonales pueden afectar a sustancias químicas cerebrales como la serotonina y el GABA, que influyen en el estado de ánimo y la regulación emocional.
El estrés térmico altera la forma en que tu cerebro procesa la serotonina y aumenta los niveles de histamina. Este cambio en las sustancias químicas cerebrales hace que seas mucho más propensa a la irritabilidad y la ansiedad.
Endometriosis
La endometriosis es una afección crónica impulsada por el estrógeno que provoca inflamación continua.
El tejido endometriósico crea un estado constante de inflamación, y el estrés térmico activa muchas de esas mismas vías inflamatorias
Migrañas menstruales
Las migrañas menstruales se desencadenan principalmente por la caída de los niveles de estrógeno antes de la regla y por la inflamación durante la misma. El calor añade factores desencadenantes adicionales a todo esto, como la deshidratación por la sudoración, la reducción del flujo sanguíneo al cerebro y el hecho de que el cerebro tenga que esforzarse más para mantenerse fresco.
5. ¿Hay algún síntoma al que las mujeres con estas afecciones deban prestar especial atención durante las olas de calor?
Las mujeres con afecciones como el TDPM o la endometriosis deben estar atentas a dos tipos de síntomas:
Señales de que su afección actual está empeorando, posiblemente debido al calor
Síntomas generales de enfermedades relacionadas con el calor
Un problema es que los primeros síntomas del agotamiento por calor (cansancio, dolores de cabeza, náuseas, mareos y calambres musculares) pueden parecerse mucho a los síntomas que ya padeces por tu afección. Debido a este solapamiento, puede resultar más difícil distinguir cuándo es el calor el que está causando el problema, lo que puede retrasar el reconocimiento y el tratamiento de las enfermedades relacionadas con el calor.
Para las personas con TDPM, la mayor preocupación durante una ola de calor es el empeoramiento de la salud mental. Las investigaciones muestran que los días de calor extremo están relacionados con un aumento del 8 % en las visitas a urgencias por problemas de salud mental, como trastornos del estado de ánimo, ansiedad y autolesiones.
Si tienes TDPM y experimentas pensamientos suicidas, desesperanza o sientes que estás perdiendo el control durante la fase lútea, deberías hablar con un profesional sanitario. El TDPM está relacionado con un mayor riesgo de pensamientos y comportamientos suicidas.
Si tienes pensamientos de hacerte daño o sientes que podrías llevarlos a cabo, busca ayuda inmediata llamando a los servicios de urgencias locales o a una línea de atención para crisis, o acude al servicio de urgencias más cercano.
En cuanto a la endometriosis, los brotes de síntomas son comunes y muy variables. Un dolor abdominal intenso con signos de obstrucción intestinal (vómitos, distensión abdominal, imposibilidad de expulsar gases) requiere una evaluación de urgencia, independientemente de si la persona tiene endometriosis o no.
En el caso de las migrañas menstruales, la temperatura está relacionada con los ataques de migraña. Las señales de alarma que deben motivar una evaluación urgente incluyen:
Un dolor de cabeza que difiera considerablemente de tu patrón habitual de migraña
Una migraña con síntomas nuevos, como cambios en la visión, entumecimiento o dificultad para hablar, que no hayas experimentado antes
O una migraña acompañada de fiebre y rigidez en el cuello
6. ¿Cuáles son las estrategias más eficaces y respaldadas por la evidencia para controlar los síntomas hormonales durante las olas de calor?
Las mejores formas de lidiar con el calor son enfriar el cuerpo, mantenerte hidratada, adaptar tu actividad a tu ciclo, cuidar tu sueño y revisar tu medicación con tu médico si es necesario.
El enfriamiento activo del cuerpo significa enfriar a la persona y no solo el entorno.
Esto se puede conseguir con:
Duchas frías
Toallas con hielo, especialmente aplicadas en la zona del cuello y el pecho
Beber agua fría
Llevar algo como un chaleco de hielo
Cuando las temperaturas superan los 37 °C, es posible que los ventiladores no te ayuden a refrescarte. En algunos casos, incluso pueden aumentar la deshidratación si el sudor no se evapora de forma eficaz. Mantenerte hidratada también es importante.
También es importante que consultes tus medicamentos con un médico, ya que algunos pueden alterar la forma en que tu cuerpo gestiona el calor; por ejemplo:
Los ISRS y los anticolinérgicos pueden interferir en el control de la temperatura
Los betabloqueantes dificultan que tu corazón se adapte al calor extremo
Los medicamentos con GnRH reducen los estrógenos, lo que puede hacerte más sensible a las altas temperaturas
7. ¿Cómo pueden los hábitos diarios influir en cómo nos sentimos cuando hace calor?
Las alteraciones del sueño durante las olas de calor tienen un impacto importante —aunque a menudo se pasa por alto— en el síndrome premenstrual (SPM) y el trastorno disforico premenstrual (TDPM). Las personas con TDPM suelen sufrir un insomnio más grave, problemas de concentración y fatiga durante la fase lútea.
La falta de sueño también está relacionada con un mayor riesgo de migraña. Para mantenerte más fresca por la noche, intenta refrescarte la cabeza, el cuello y la espalda, date una ducha fría antes de acostarte o usa un cubrecolchón refrescante.
El ejercicio también es importante. Durante las olas de calor, intenta no dejar de hacer ejercicio por completo, ya que la actividad física regular puede ayudar a reducir los síntomas del síndrome premenstrual. En su lugar, haz ejercicio a primera hora de la mañana o más tarde por la tarde, cuando hace menos calor.
También te puede interesar reducir la intensidad de tus entrenamientos durante la fase lútea y optar por actividades de menor intensidad, como el yoga, que genera menos calor corporal que los ejercicios aeróbicos.
