Ilustración: Marta Pucci

Placer

Sexo anal: recomendaciones para una práctica segura y placentera

Cosas importantes a saber sobre el sexo anal:

  • El ano no produce lubricación naturalmente: asegúrate de tener lubricante a la mano

  • Comienza despacio, insertando un dedo primero y hasta que puedas introducir objetos más grandes

  • Procura evitar comer justo antes de tener sexo anal

Las formas de vivir y experimentar la sexualidad humana son amplias y diversas. Para tener prácticas sexuales seguras y placenteras es esencial acceder a información confiable que nos permita tomar decisiones informadas. Así mismo, toda práctica sexual debe estar basada en el consentimiento de las personas involucradas. 

En este artículo hablaremos sobre las relaciones sexuales anales, un poco de su historia, algunas recomendaciones para su práctica y los riesgos que conlleva.

El sexo anal en la historia

En los anales de la historia, se han encontrado evidencia de que el sexo anal es una práctica antigua. En América Latina se han encontrado esculturas de pequeñas figuras humanas que mantienen relaciones sexuales vaginales, anales y orales. Estas figuras pertenecían a sociedades prehispánicas que habitaban el continente americano antes de la conquista y colonización de los españoles (1).

Por ejemplo, se han descubierto en el noroeste de la Ciudad de México, donde habitó la cultura Tlatilco, pequeñas representaciones de figuras humanas teniendo relaciones sexuales, éstas datan del año 1000 a.C. (1).

También hubo hallazgos en la zona norte de la costa de Perú de esculturas de figuras humanas teniendo relaciones sexuales orales, vaginales y/o anales. Estas pequeñas figuras pertenecen a la cultura Mochica, y datan del año 700 d.C. (1). En Colombia se ha encontrado una pequeña escultura en cerámica de la cultura Tumaco-La Tolita, en la que se representa a un hombre con dilatación anal (1). 

En lo que respecta a Europa, hay registro de prácticas sexuales anales en la Antigua Roma. Si bien, los historiadores exponen que los romanos eran abiertos a diversas prácticas sexuales, había restricciones para esta práctica según el estatus que tenía una persona en la sociedad: recibir penetración anal por parte de otro hombre era visto como algo "femenino" y, por ende, era rechazado (2).

En la Edad Media debido a la influencia de la iglesia católica esta práctica era condenada, pues se consideraba que el sexo debía ser entre hombres y mujeres, y solo con fines reproductivos. Sin embargo, se especula que los clérigos, que se suponían célibes, tenían relaciones sexuales anales.

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En la actualidad esta práctica no se considera reprochable, pero existen tabúes que estigmatizan este tipo de relaciones sexuales, por ejemplo, se cree que solo los hombres homosexuales tienen este tipo de encuentros, dejando de lado las experiencias de parejas heterosexuales o lesbianas. 

También hay que anotar que la masificación de la pornografía contribuyó a que esta práctica se popularizara.  

La anatomía del sexo anal

Antes de profundizar en las relaciones sexuales anales es importante reconocer y nombrar las partes cuerpo que intervienen para conocer las funciones y características que tiene cada una, estas son:

  • El ano: el orificio al final del tubo digestivo, por donde se evacua el material de defecación. Está compuesto por capas de piel -con terminaciones nerviosas que la hacen especialmente sensible- y por el intestino (3).

  • El recto: La última parte del tubo digestivo, recubierto internamente por mucosa y ubicado antes del ano. Es una zona menos sensible (3).

  • El esfínter anal: un anillo muscular que mantiene cerrado el ano y es controlado por el sistema nervioso autónomo, pero en parte también es posible contraerlo y relajarlo a voluntad (3).

¿Cómo tener relaciones sexuales anales seguras?

Luego de conocer las partes del cuerpo que se involucran directamente es preciso mencionar algunas pautas para procurar una práctica sexual segura y placentera.

En las relaciones sexuales anales son mayores los riesgos de transmisión de VIH, en comparación con las relaciones sexuales vaginales u orales (4). 

Las zonas anal y rectal son particularmente propensas a tener fisuras y heridas, a través de las cuales las enfermedades de transmisión sexual (ITS) se propagan más fácilmente. Es por esto que el sexo anal supone un riesgo mayor al de cualquier otra actividad sexual. Por esto, es importante usar condones en todo momento, desde el inicio hasta el final de la penetración anal (4).

Tres momentos que permiten una relación sexual satisfactoria

Para garantizar una adecuada penetración anal es necesario:

  • Lubricación: el ano y el recto no segregan fluidos que faciliten la penetración, por esto la lubricación es fundamental en el sexo anal. Se recomienda el uso de lubricantes a base de agua para que no afecte la calidad del preservativo, también se recomienda su uso para prevenir rupturas en los tejidos internos del recto . El lubricante se usa antes de la penetración con el pene erecto o juguete sexual, y en el ano (5, 4).

  • Distensión: la relajación de la musculatura anal, es decir, del esfínter anal. Se recomienda introducir lentamente un dedo o la punta del pene o juguete sexual, para ensanchar de manera paulatina y progresiva esta parte del cuerpo humano (5).

  • La penetración inicial debe ser lenta para permitir que los músculos anales se relajen y así evitar fisuras (5).

Sin lugar a dudas, el uso adecuado del condón es fundamental para una práctica sexual anal segura, así como el uso de lubricantes. En años recientes, han aparecido diferentes tipos de lubricantes, incluyendo algunos saborizados y otros con aditivos como el aceite de CBD (uno de los componentes principales del cannabis) (6).

Para el caso del sexo oral-anal o anilingus, se recomienda usar un campo de látex y realizar una limpieza externo del ano (7). Igualmente se aconseja lubricar los dedos antes de la penetración anal y evitar llevarlos luego a la boca o la vagina, y si vas a compartir tus juguetes sexuales con otras personas, es importante que les pongas condones nuevos para cada uso (7).

Cómo limpiarse para el sexo anal

Algunas personas prefieren usar un enema (duchas anales) antes de tener relaciones sexuales anales porque se sienten más cómodas y pueden evitar sensaciones (y sorpresas) indeseadas. Un enema o ducharse es una técnica a través de la cual se introducen líquidos al recto a través del ano. Se hace con el fin de vaciar el contenido intestinal, limpiar el recto y el colon y/o para suministrar medicamentos. Pero se recomienda evitar el uso excesivo de duchas anales (enemas) ya que el uso continuo de duchas y enemas puede causar lesiones en la mucosa y crear un ambiente que facilita la transmisión de ITS (8).

Otras medidas de higiene simples que puedes tomar para la limpieza antes de tener sexo anal:

  • Procura evitar comer antes de tener relaciones sexuales, así como consumir café, bebidas con cafeína o bebidas alcohólicas en exceso.

  • En conjunto, los alimentos con alto contenido de fibra ayudan a mantener despejada el área alrededor del ano. Lo mismo aplica para las dietas ricas en proteína, que endurece la materia fecal.

  • Ve al baño y vacía tus intestinos 30 a 60 minutos antes de tener relaciones sexuales.

  • Algo de agua tibia y jabón, o una toallita (sin perfumar e hipoalergénica), sirven para limpiar el área anal.

No olvides que el sexo siempre involucra fluidos corporales y algunas personas pueden sentir nervios de irse a "ensuciar". Lo mismo aplica para el sexo anal, incluso tomando medidas de precaución. Intenta crear un ambiente cómodo, hablando con tu pareja y familiarizándose con lo que pueden esperar. Poner una toalla, usar guantes de látex o limpiar sobre la marcha son maneras excelentes de sentir comodidad.

Riesgos de las relaciones sexuales anales

La zona del ano y recto son sensibles y se pueden producir fisuras al momento de la penetración que pueden favorecer la entrada de gérmenes u ocasionar hemorragias. También, la mucosa del recto también tiene un mayor riesgo de transmisión de infecciones sexuales que la mucosa vaginal (4).

De este modo, además del VIH,  se pueden contagiar otras infecciones sexuales como gonorrea, hepatitis (A, B y C), sífilis y herpes genital—estas dos últimas se contagian debido al contacto piel con piel. Sumado a esto, cuando se practican relaciones sexuales anales sin condón se pueden propagar a través de restos de materia fecal en el recto parásitos como la Giardia—que puede provocar infecciones en el intestino delgado y cuyo síntoma principal es la diarrea, amebas intestinales y bacterias como E. Coli. (5, 4).

Reducir los riesgos de VIH

Aunque el uso adecuado del condón es la recomendación más importante para las prácticas sexuales anales seguras, pero hay otros hábitos y medidas para evitar la propagación de infecciones sexuales.

Para prevenir el contagio del VIH se pueden tomar medicamentos y realizar tratamientos, como:

  • Profilaxis Preexposición (PrEP): este tratamiento está indicado para personas VIH negativas con un riesgo alto de contraer VIH. El riesgo se puede reducir hasta un 90%. Adicionalmente, se deben utilizar otros métodos de prevención como el condón (4).

  • Profilaxis posexposición (PEP): se utilizan en situaciones de emergencia y se debe tomar dentro de 72 horas después de la relación sexual. En este tratamiento se toman antirretrovirales para prevenir una infección después de una posible exposición al virus (4).

También hay tratamientos como la terapia antirretroviral (TARV), que se puede usar cuando se tiene la infección, y puede reducir el virus en la sangre. Este tratamiento puede disminuir hasta un 96% el riesgo de contagio a una pareja VIH negativa (4). 

Para finalizar, el autocuidado y el cuidado a las parejas sexuales y contar con información accesible y veraz constituyen pasos esenciales para prácticas sexuales seguras y placenteras. La sexualidad humana constituye un amplio espectro de experiencias que pueden variar según las preferencias y elecciones de cada persona.

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