Ilustración: Marta Pucci
Síndrome de choque tóxico (SCT) y productos para el periodo: una breve historia

Cosas importantes a saber:
El síndrome de choque tóxico (TSS) puede ser mortal, pero es muy, muy poco frecuente. Aproximadamente 1 de cada 100 000 personas que menstrúan desarrolla el TSS cada año en Estados Unidos.
Para desarrollar el TSS, es necesario haber estado en contacto con las bacterias que lo causan. Si no tienes estas bacterias, no desarrollarás el TSS.
La marca de tampones que se relacionó con casos de TSS a finales de la década de 1970 y principios de la de 1980 se retiró del mercado en los años 80.
Los profesionales de salud recomiendan cambiar los tampones cada 4-8 horas, limpiar las copas menstruales y lavarse las manos antes de introducir cualquier cosa en la vagina.
¿Qué es el síndrome de choque tóxico?
El síndrome de choque tóxico (TSS) es una condición poco frecuente pero potencialmente mortal causada por una toxina liberada por las bacterias Staphylococcus aureus y Streptococcus pyogenes (1,2). Estas bacterias se conocen habitualmente como estafilococos y estreptococos, respectivamente. El TSS asociado con la menstruación y el uso de productos para el periodo suele estar causado por estafilococos (3,4).
Todavía no se sabe con certeza por qué se produce el TSS. Para desarrollarlo, es necesario tener las bacterias que lo causan, pero tenerlas no significa necesariamente que vayas a desarrollar el TSS. Algunas personas tienen estafilococos y estreptococos de forma natural en la piel y en orificios del cuerpo, como la vagina y la nariz, sin que estas bacterias les causen problemas de salud (4-6). Por lo general, el TSS se produce por la interacción entre la presencia de estas bacterias y algún otro factor.
Por ejemplo, la menstruación modifica el pH de la vagina (6), lo que facilita la multiplicación de las bacterias que causan el TSS. Por otro lado, si una persona tiene una infección por estafilococos o estreptococos en la piel, las toxinas liberadas por las bacterias pueden entrar en el torrente sanguíneo a través de un corte u otra herida y causar el TSS. Los niños y las personas adultas jóvenes pueden tener un mayor riesgo de desarrollar el TSS (6,7), ya que su sistema inmunitario tiene una menor capacidad para controlar la colonización habitual por estafilococos y estreptococos.
¿Estás usando Clue para rastrear tus patrones de sangrado? Descargue y comience hoy.

Afortunadamente, el TSS es poco frecuente. Las estimaciones correspondientes al periodo 2000-2006 indican que el riesgo de TSS era de aproximadamente 1 de cada 100 000 personas que menstrúan en Estados Unidos (7). En 2017, solo 24 personas recibieron un diagnóstico de TSS no causado por estreptococos (y, por tanto, probablemente causado en su mayoría por infecciones por estafilococos) (8).
Aunque el riesgo de TSS es muy bajo, a finales de la década de 1970 y principios de la de 1980 se produjo un brote relacionado con un tampón específico y con determinados materiales utilizados en los tampones. Durante este brote, el riesgo de TSS era entre 6 y 12 veces mayor que en la actualidad (3). Hoy entendemos mejor el TSS, y el gobierno de Estados Unidos ha establecido requisitos más estrictos para las pruebas (6) y el etiquetado de los tampones, lo que ha hecho que sean mucho más seguros.
El brote de síndrome de choque tóxico en Estados Unidos
El TSS recibió su nombre por primera vez en 1978 (4,6), pero pasó a ser ampliamente conocido en 1980, cuando se produjo un brote en Estados Unidos. En enero de 1980, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) recibieron informes de mujeres jóvenes que, pese a estar sanas, enfermaban repentinamente de TSS (6,9,10). Entre 1979 y 1980, 1365 mujeres en Estados Unidos recibieron un diagnóstico de TSS (3).
Las primeras entrevistas con personas que habían tenido TSS llevaron a plantear que la menstruación podía estar relacionada con el síndrome, pero se necesitaba más información para entender por qué estos casos estaban apareciendo de repente. El personal médico y de investigación realizó entrevistas y varios estudios de casos y controles para identificar en qué se diferenciaban las mujeres con TSS de aquellas que no lo habían desarrollado (9,10). Los estudios de casos y controles comparan a personas que tienen una enfermedad con otras que no la tienen. En este caso, se hicieron diversas preguntas a las mujeres sobre su salud y sus hábitos, incluidos sus ciclos menstruales y los productos para el periodo que utilizaban (6,9,10).
Finalmente, las investigaciones confirmaron las sospechas iniciales de que el TSS estaba relacionado con el periodo. Descubrieron que las mujeres con TSS tenían más probabilidades de usar tampones, en concreto uno llamado Rely (6,9). Este tampón estaba fabricado con nuevos materiales sintéticos y se promocionaba como más absorbente que cualquier otro tampón disponible en ese momento (6,9).
Aunque la empresa matriz, Procter & Gamble, realizó pruebas con los tampones Rely, no estaba obligada a someterlos a las normas de evaluación aplicables a los dispositivos médicos (6). Sin embargo, esta situación no era exclusiva de Rely: en Estados Unidos, ningún tampón comercializado antes de 1976 estaba sujeto a las normas de evaluación de los dispositivos médicos (6). Rely tampoco era el único tampón que contenía materiales sintéticos, ya que durante las décadas de 1960 y 1970 muchas grandes empresas habían empezado a sustituir los productos fabricados exclusivamente con algodón por otros materiales (6). Tras el brote inicial, los tampones Rely se retiraron del mercado estadounidense (6).
Después del gran brote, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) empezó a exigir criterios estandarizados de absorción para los tampones. De este modo, términos descriptivos como “ligero”, “regular” y “alto” pasaron a representar los mismos niveles de absorción entre las distintas marcas (3,11,12). Esta estandarización generó cierta oposición tanto entre los fabricantes de tampones como entre profesionales de la medicina y la investigación (12). A los fabricantes no les gustaba tener que modificar sus propias clasificaciones, mientras que desde el ámbito científico se reclamaban mejoras en la investigación sobre los tampones, ya que para determinar su capacidad de absorción se había utilizado solución salina (una mezcla de sal y agua) en lugar de sangre (12).
Hoy en día, los productos para el periodo se someten a pruebas más rigurosas y son más seguros que en la década de 1970. Tres materiales sintéticos, incluido el material con el que se fabricaba Rely, ya no se utilizan (13).
Causas y prevención del síndrome de choque tóxico
Todavía no se sabe con certeza por qué la menstruación y los tampones contribuyen al desarrollo del TSS. Como mencionamos anteriormente, la menstruación puede aumentar la probabilidad de desarrollar TSS porque durante esos días la vagina es menos ácida que en otras fases del ciclo, lo que crea un entorno más favorable para el crecimiento de los estafilococos (6).
Los tampones, incluidos los que no contienen materiales sintéticos (por ejemplo, los fabricados exclusivamente con algodón), modifican el entorno natural del cuerpo. Por ejemplo, los tampones introducen oxígeno en la vagina (13), lo que puede favorecer la proliferación de bacterias y contribuir al desarrollo del TSS. También se ha planteado la hipótesis de que los tampones, especialmente aquellos que contenían los componentes sintéticos que ahora están prohibidos, podrían proporcionar un entorno ideal para la proliferación de estafilococos o contener materiales que las bacterias pueden utilizar como nutrientes, favoreciendo así su crecimiento (6).
Probablemente por todos estos motivos, los profesionales de salud suelen recomendar utilizar tampones con el menor nivel de absorción necesario y cambiarlos regularmente cada 4-8 horas (14).
Los tampones son el factor más frecuente en los casos de TSS asociados con la menstruación (15), pero cualquier objeto que introduzcas en el cuerpo puede suponer un posible riesgo, ya que puede introducir bacterias u oxígeno. En casos muy poco frecuentes, se ha informado de personas que desarrollaron TSS después de usar copas menstruales y algunos dispositivos anticonceptivos, como dispositivos intrauterinos (DIU) y diafragmas (4,16-19). Es importante seguir unas buenas prácticas generales de higiene con cualquier dispositivo que introduzcas en el cuerpo.
Las mejores formas de protegerte del TSS asociado con productos para el periodo y dispositivos anticonceptivos son las mismas medidas generales que ayudan a protegerte de las infecciones:
Lávate bien las manos con agua caliente y jabón antes de introducir productos para el periodo o dispositivos anticonceptivos y antes de comprobar los hilos del DIU.
Cambia los tampones con regularidad y limpia la copa menstrual y los métodos anticonceptivos de barrera después de cada uso.
Si has tenido TSS anteriormente, habla con un profesional de salud sobre qué métodos para recoger el flujo menstrual y qué métodos anticonceptivos son más adecuados para ti.
Aunque el TSS es una condición muy grave, afortunadamente es poco frecuente.
Síntomas del síndrome de choque tóxico: qué puedes notar
El TSS asociado con la menstruación y los productos para el periodo suele estar causado por infecciones por estafilococos. Los síntomas del TSS causado por estas bacterias incluyen:
Fiebre
Cambios en el flujo sanguíneo, como una presión arterial peligrosamente baja (hipotensión) y un aumento del flujo sanguíneo hacia los genitales y otras partes del cuerpo
Erupciones cutáneas y descamación de la piel en las extremidades
Disfunción grave y fallo de varios órganos
Síntomas gastrointestinales, como diarrea
Dolor muscular
Alteraciones neurológicas, como confusión y pérdida del conocimiento (2,4,6,9)
Si el tratamiento se inicia demasiado tarde o la colonización bacteriana es demasiado intensa, el TSS causado por estafilococos puede provocar la muerte.
Si crees que tienes algún síntoma de TSS, acude inmediatamente a un profesional de salud. Cuanto antes recibas tratamiento, mejor será el pronóstico a largo plazo.