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Ilustración: Emma Günther

Tiempo de lectura: 12 min

Todo lo que necesitas saber sobre la congelación de óvulos

Qué es, cómo funciona y por qué algunas personas deciden hacerlo.

Cosas importantes a saber sobre la congelación de óvulos

  • La congelación de óvulos es el proceso de extraer óvulos de los ovarios para conservarlos, de modo que puedan utilizarse para intentar quedarse en embarazo más adelante

  • Hay muchas razones médicas, sociales y personales por las que alguien podría decidir congelar sus óvulos

  • La congelación de óvulos ofrece la posibilidad de tener un nacimiento vivo, pero no hay garantías

¿Qué es la congelación de óvulos?

La congelación de óvulos, denominada científicamente criopreservación de ovocitos, es un proceso en el que se extraen, se congelan y se almacenan los óvulos (ovocitos) de una mujer o de una persona con ovarios (1). Los óvulos congelados pueden descongelarse más adelante y utilizarse en un procedimiento llamado fecundación in vitro (FIV) para que la persona intente quedarse embarazada (1).

Al igual que con todas las tecnologías de reproducción asistida (TRA), la congelación de óvulos no ofrece una garantía de un nacimiento vivo, pero sí ofrece una oportunidad (más sobre esto más adelante) (2).

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¿Por qué alguien querría congelar sus óvulos?

Hay muchas razones diferentes por las que alguien podría plantearse someterse a la congelación de óvulos. A diferencia de la congelación de embriones (criopreservación de embriones), la congelación de óvulos no requiere esperma, ya que los óvulos no se fecundan antes de ser congelados.

Podrías plantearte la congelación de óvulos si:

  • Deseas conservar óvulos ahora para usarlos en el futuro: Hay muchas razones sociales y personales por las que una persona querría retrasar el embarazo, y la congelación de óvulos es una opción válida para ello (3,4). Congelar óvulos antes de los 35 años podría aumentar las posibilidades de tener un nacimiento vivo en el futuro (2,5). Aunque la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva no apoya actualmente la congelación electiva de óvulos para retrasar la maternidad (6), muchas personas siguen optando por esta opción por sus propios motivos.

  • Te estás sometiendo a una fecundación in vitro (FIV): La FIV es un procedimiento médico en el que un óvulo extraído del ovario (en el mismo proceso que la congelación de óvulos) se fecunda con esperma en un laboratorio, normalmente como tratamiento para problemas de concepción. La congelación de óvulos también puede ser una opción para las personas que recurren a la FIV, pero que pueden tener objeciones religiosas o éticas a la congelación de embriones (1,7,8).

  • Te estás sometiendo a un tratamiento de reafirmación de género: Los tratamientos hormonales y los procedimientos quirúrgicos pueden afectar a la capacidad de concebir (9). La congelación de óvulos ofrece a las personas transmasculinas la opción de conservar óvulos antes del tratamiento de reafirmación de género (9).

  • Necesitas tratamiento para el cáncer u otra enfermedad: Los tratamientos contra el cáncer, como la quimioterapia, la radioterapia y la cirugía de ovarios, pueden afectar a la capacidad de quedarte embarazada (5). Congelar óvulos antes de empezar el tratamiento podría ofrecerte la oportunidad de tener hijos biológicos en el futuro (10).

  • Tienes antecedentes familiares de menopausia precoz: Algunas afecciones genéticas (por ejemplo, el síndrome de Turner o el síndrome del cromosoma X frágil) pueden aumentar el riesgo de insuficiencia ovárica primaria (11). Este es el término clínico que se utiliza cuando los ovarios no producen tantos folículos como es habitual en una persona menor de 40 años (12).

¿En qué consiste el proceso de congelación de óvulos?

Evaluación

El primer paso es acudir a un ginecólogo-obstetra, o a un médico llamado endocrinólogo reproductivo en una clínica de fertilidad autorizada, quien iniciará el proceso de evaluación.

Comprobarán tu reserva ovárica. Esto implicará análisis de sangre y una ecografía (13). Estas pruebas estiman el número de óvulos en tus ovarios que se pueden extraer para congelarlos (13). También te harán análisis de sangre para detectar infecciones como el VIH y la hepatitis. Dar positivo en alguna de estas infecciones no significa que no puedas congelar tus óvulos, pero normalmente implica que tus óvulos se almacenarán por separado para evitar la transmisión a otras muestras.

Estimulación ovárica

Una vez que hayas completado todas las pruebas, tu médico elaborará un plan llamado protocolo. Se basa en tu edad, tus hormonas y cualquier afección o tratamiento médico que hayas tenido o que sigas teniendo (14). Empezarás por llevar un seguimiento de tu ciclo. Cuando esté todo listo para comenzar el proceso, te enseñarán a ponerte tú inyecciones de hormonas gonadotrópicas que estimulan tus ovarios para que produzcan más óvulos (14). En algunos casos, las personas optan por pedir ayuda a su pareja, un familiar o un amigo.

En un ciclo menstrual típico, tus ovarios preparan varios folículos, o sacos llenos de líquido que contienen óvulos. Aproximadamente a mitad de la fase folicular (más o menos cuando termina tu periodo), tu cuerpo elegirá un folículo dominante, madurará ese óvulo para la ovulación y el resto de los folículos desaparecerán. El objetivo de estimular los ovarios en un ciclo de congelación de óvulos es madurar varios folículos a la vez para recoger los óvulos que contienen (14).

Mediante análisis de sangre y ecografías frecuentes se controlará el crecimiento de los folículos. Probablemente tomarás otros medicamentos para no ovular antes de que los folículos estén listos (14). La parte de estimulación ovárica del ciclo de congelación de óvulos suele durar entre ocho y doce días (13).

Una vez que los folículos hayan alcanzado un tamaño determinado, te enseñarán a administrarte inyecciones de gonadotropina coriónica humana (hCG) en casa. A esta inyección se le llama a veces inyección desencadenante y está diseñada para ayudar a que los óvulos maduren (15). Dependiendo de tu protocolo, es posible que recibas en su lugar un desencadenante de agonista de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRHa) (15).

Extracción de óvulos

El procedimiento de extracción de óvulos suele realizarse en tu clínica de fertilidad mientras estás dormida bajo anestesia o sedación (16). La forma más común de recolectar los óvulos es mediante aspiración vaginal con ecografía, en la que se inserta una sonda de ecografía en la vagina para localizar los folículos (13).

A continuación, se introduce una aguja a través de la pared vaginal hasta llegar a un folículo (13). Se utiliza un dispositivo de succión conectado a la aguja para extraer el óvulo del folículo (13). El número de óvulos que se pueden recoger en un ciclo dependerá de tu edad, de tu reserva ovárica y de cómo hayas respondido a las hormonas (2). Esto significa que pueden ser necesarios varios ciclos de congelación de óvulos para conseguir el número de óvulos que esperas (13).

Cabe destacar que, en un ciclo de FIV, los óvulos se fecundan con esperma y, a continuación, se implantan en el útero con la esperanza de lograr un embarazo, o se congelan para su uso futuro.

Congelación

Poco después de la extracción de óvulos, los óvulos recogidos se congelarán, normalmente mediante un proceso llamado vitrificación, que ayuda a evitar la formación de cristales de hielo durante el proceso de congelación (6). Los óvulos congelados se almacenan en un recipiente etiquetado que se sumerge en nitrógeno líquido para mantener temperaturas bajo cero (6).

Después del procedimiento

Tras la extracción de óvulos, es posible que experimentes calambres, manchado y sensación de plenitud o presión (17). Estas sensaciones suelen desaparecer en unas semanas, a medida que tus ovarios recuperan su tamaño habitual (17). Normalmente puedes retomar tu rutina habitual en el plazo de una semana tras la extracción de óvulos. Tu profesional sanitario te dará consejos específicos según tu situación.

La estimulación ovárica puede aumentar las posibilidades de embarazo. Si tienes intención de mantener relaciones sexuales, es importante que utilices un preservativo u otro método de barrera mientras tomas medicamentos para la estimulación ovárica, y tras el procedimiento de extracción de óvulos, si no deseas quedarte embarazada.

¿Cuáles son los riesgos asociados al procedimiento?

La congelación de óvulos es un procedimiento habitual que se considera una intervención quirúrgica menor. Las complicaciones graves asociadas a los medicamentos y al proceso de extracción de óvulos son poco frecuentes. Sin embargo, como en todos los procedimientos médicos, pueden surgir imprevistos. Entre ellos se incluyen:

  • Síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO): El SHO es una complicación de la estimulación ovárica, que puede manifestarse de forma diferente en cada persona (14). Puede ocurrir cuando una persona produce un número de óvulos mayor de lo habitual (14). El SHSO suele ser leve y se trata con analgésicos de venta libre. En casos muy raros, un SHSO grave puede poner en peligro la vida (14). Es importante que te pongas en contacto con tu clínica de fertilidad si desarrollas algún síntoma de SHSO (14).

  • Los síntomas del SOO incluyen (14):

-Hinchazón abdominal y dolor de estómago

-Náuseas y vómitos

-Dificultad para respirar

-Disminución de la producción de orina

  • Complicaciones del procedimiento de extracción de óvulos: Es bueno que las conozcas para que puedas estar atenta a los signos. Tu profesional sanitario te dará instrucciones específicas, pero algunos problemas potenciales podrían ser sangrado, infección y trombosis (coágulos de sangre que bloquean venas o arterias). La sedación o la anestesia también pueden conllevar algunos imprevistos. Tu anestesista te informará al respecto (18).

  • Implicaciones emocionales: La congelación de óvulos puede ofrecer la posibilidad de un embarazo futuro, pero no hay garantía de que el procedimiento tenga éxito (2). Tener óvulos almacenados podría dar una falsa sensación de seguridad y esto puede animarte a retrasar la maternidad aún más, sin garantía de un embarazo futuro (18).

Usar óvulos congelados para intentar concebir

Una vez que decidas descongelar tus óvulos y usarlos para intentar concebir, pasarás por el proceso de FIV (sin la parte de la extracción de óvulos), donde el óvulo se fertiliza con el esperma de tu pareja o de un donante.

Los óvulos que se han congelado previamente se fertilizan generalmente mediante un método llamado inyección intracitoplasmática de espermatozoides (ICSI) (6). Esto es cuando un científico que trabaja con embriones, llamado embriólogo, selecciona cuidadosamente un espermatozoide y lo inyecta directamente en el óvulo (19). Si el espermatozoide fecunda el óvulo, el embriólogo hará crecer el embrión en una placa de Petri (cultivará el embrión) hasta que esté listo para ser implantado en el útero (20).

¿Cuáles son las posibilidades de tener un nacimiento vivo usando óvulos congelados y descongelados?

El objetivo de congelar óvulos es aumentar las posibilidades de tener un nacimiento vivo más adelante. Así que quizá te preguntes: ¿cuántos óvulos congelados son suficientes para lograr realmente un nacimiento vivo?

Lamentablemente, no hay una respuesta clara a esta pregunta. Hasta la fecha, es interesante señalar que pocas mujeres que han optado por congelar óvulos por motivos electivos han vuelto realmente a usar sus óvulos (2). La falta de datos hace difícil entender por qué ocurre esto y calcular con precisión las tasas de éxito (2).

Algunas clínicas de fertilidad recomiendan a sus pacientes congelar al menos entre 15 y 20 óvulos en función de la edad, pero hay pocos datos que respalden las recomendaciones sobre el número ideal de óvulos que se deben almacenar (21,22).

Algunos factores que pueden afectar a la probabilidad de un nacimiento vivo tras la congelación de óvulos son:

  • La edad a la que congelaste tus óvulos: Las investigaciones indican que los errores en la composición genética de los óvulos aumentan con la edad, lo que puede afectar a las tasas de fertilización e implantación (5). A medida que aumenta la edad, la reserva ovárica disminuye (5). Por lo tanto, una mujer de 38 años puede necesitar más ciclos de congelación de óvulos que una de 28 para congelar el mismo número de óvulos. Pero se trata de una tendencia general y no de una regla universal.

  • El método utilizado para congelar los óvulos: Actualmente existen dos métodos para congelar óvulos: la vitrificación (la técnica más nueva de «congelación rápida») y la técnica más antigua de congelación lenta. Más óvulos congelados mediante vitrificación sobreviven al proceso de descongelación, y hay más posibilidades de un nacimiento vivo en comparación con la congelación lenta (6,23). En un estudio, unos 9 de cada 10 óvulos congelados mediante vitrificación sobrevivieron al proceso de descongelación, en comparación con 6 de cada 10 óvulos congelados mediante el método de congelación lenta (24).

De hecho, el éxito de la vitrificación fue una de las razones por las que, en 2013, la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (ASRM) decidió eliminar la etiqueta de «experimental» de la congelación de óvulos (6).

  • La calidad del esperma utilizado para fertilizar los óvulos: Se necesitan tanto un óvulo como un espermatozoide para crear un embrión, por lo que la calidad del esperma también es importante. Los traumatismos testiculares, la dieta, la edad, la genética, ciertos medicamentos, el tabaco y el consumo de otras sustancias pueden afectar a la calidad del esperma (25). Si quieres concebir con el esperma de tu pareja o de un donante, tu clínica de fertilidad te hará pruebas para comprobar la calidad del esperma y puede sugerirte formas de optimizarla (26). Congelar el esperma con antelación es también algo que la gente puede optar por hacer.

La congelación de óvulos no es una póliza de seguro

Aunque la congelación de óvulos puede ayudar a aliviar parte del estrés sobre tu capacidad para concebir en el futuro, no debe considerarse como una póliza de seguro (1). Algunas clínicas de fertilidad pueden intentar hacer creer a las pacientes que la congelación de óvulos puede ser una forma de retrasar la maternidad, pero esto no cuenta actualmente con el respaldo de la Sociedad Americana de Medicina Reproductiva (6). Retrasar el embarazo hasta una edad materna avanzada puede aumentar las posibilidades de complicaciones médicas, y no hay un número de óvulos congelados que garantice un bebé en el futuro. (2).

Piénsalo: ¿cómo te sentirías si tu ciclo de congelación de óvulos no diera ningún resultado? Cuando alguien toma la decisión de congelar sus óvulos, es importante sopesar todos los resultados posibles y prepararse emocionalmente para el caso de que no salga bien.

Informarse con antelación puede ayudar

Tomar decisiones sobre tu salud reproductiva puede resultar abrumador. Si estás pensando en congelar óvulos, es importante que comprendas bien las probabilidades de éxito, así como los costes (económicos, físicos y emocionales) y cómo el proceso podría afectar a tu bienestar general (1). Hablar ahora con un profesional sanitario puede ayudarte a hacerte una idea de si la congelación de óvulos podría ser adecuada para ti.

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