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Ilustración: Emma Günther

Tiempo de lectura: 8 min

6 cosas que aprendí al congelar mis óvulos

Tiempo, energía, emociones y coste: qué tener en cuenta antes de congelar tus óvulos.

Aquí en EE. UU., congelar tus óvulos requiere mucho tiempo y energía; solo informarse sobre el proceso puede resultar abrumador. Hay mucha información por ahí, parte de ella da miedo y otra es difícil de entender. Aquí tienes algunas cosas que he aprendido durante mi "aventura de los óvulos" y que pueden ayudarte a que este proceso tan complicado te resulte más fácil y, quién sabe, quizá incluso agradable.

1. Acepta las verdades difíciles

Hay muchas razones por las que podrías decidir congelar tus óvulos: tal vez sabes que quieres tener hijos, pero aún no estás preparada; tal vez no estás segura de si quieres tener hijos, en absoluto. Sin embargo, en la práctica, el éxito de un ciclo de congelación de óvulos significa obtener suficientes óvulos para aumentar, más o menos, las probabilidades de un ciclo de FIV en el futuro. Depende de muchos factores cambiantes: tu edad, las particularidades de tu cuerpo y tu ciclo, y tu nivel de estrés. Más de una cuarta parte de las mujeres optan por realizar varios ciclos para obtener un número ideal de óvulos (1); puede resultar decepcionante tener que pasar por más de una ronda de congelación de óvulos, dado lo agotador y lo mucho que lleva. Además, hacerlo es terriblemente caro, pero si estás leyendo este artículo, probablemente ya te hayas enfrentado al tema.

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Sin embargo, otra cosa a tener en cuenta es que durante el proceso puedes descubrir otras realidades nuevas sobre tu cuerpo y tu fertilidad. La atención sanitaria para las mujeres es históricamente deficiente, y más aún si eres una persona racializada, por lo que esta podría ser la primera vez en toda tu vida que un médico te examine los ovarios y el útero o te pida análisis de sangre. Además de un examen físico, es probable que te pidan que te hagas análisis de laboratorio para comprobar tus niveles hormonales y la cantidad de óvulos (2). También es habitual realizar una ecografía transvaginal (a través de la vagina) para examinar el útero, los ovarios y las trompas de Falopio (2). A través de estos exámenes se podrían identificar por primera vez algunas afecciones de salud que podrían afectar a las posibilidades de éxito. En mi caso, me informaron de que, según mis análisis de sangre, también estoy en camino de desarrollar prediabetes, una información de salud fundamental de la que me enteré gracias a este proceso.

Por eso, me ha ayudado mucho durante todo el proceso aceptar que el proyecto en el que me estoy embarcando es algo integral, que tiene tanto que ver con hacer un chequeo de mi salud general como con prepararme para concebir. ¿Es un rollo enterarte de problemas de salud que no conocías? Claro, pero la detección temprana es una bendición y ahora me siento empoderada para tomar decisiones que podrían afectar a mi salud actual y futura.

2. Prepárate para gastar mucho dinero

Incluso antes de dejar un depósito de 9.500 dólares en la clínica de congelación de óvulos para el procedimiento en sí, ya había gastado unos 800 dólares en copagos en clínicas, análisis de sangre fuera de la red y ecografías. Dependiendo de mi tratamiento farmacológico concreto, probablemente pagaré entre 4.000 y 8.000 dólares más por el coste de los medicamentos y la extracción. La mayoría de las mujeres gastarán entre 12 000 y 20 000 dólares en total durante el proceso, y eso no incluye el almacenamiento, que puede acabar costando entre 600 y 1200 dólares al año (1). El coste varía por ciclo según la ciudad y la región (1). Y en EE. UU., puedes usar tu HSA/FSA para pagar los tratamientos de fertilidad, si tienes una.

Yo lo veo como una inversión a largo plazo, igual que lo haría con un coche o una boda. En este caso, estás invirtiendo en tu propia capacidad para tomar decisiones a largo plazo durante tus años fértiles. Dicho esto, acceder a este tipo de asistencia sanitaria no es una realidad viable para muchas personas. Puede estar fuera del alcance de quienes no puedan encontrar un proveedor de asistencia sanitaria, pagar los servicios o tomarse el tiempo libre para acudir a las citas (3).

3. Investiga tus opciones

Dependiendo de dónde vivas, puede haber muchas opciones para la congelación de óvulos que varían en precio, calidad de la atención y proceso. Vale la pena dedicar algo de tiempo a llamar a varias clínicas para solicitar consultas y hacerte una idea de lo que te gusta y lo que no te gusta de cada proceso (4).

Una amiga mía eligió una clínica que destaca por sus precios bajos y su plan de pago flexible, ya que el dinero era su principal preocupación a la hora de costearse la congelación de óvulos. Por mi parte, decidí que la calidad de la atención era, en última instancia, más importante para mí que el precio, así que estoy pagando un poco más por esa sensación de comodidad y experiencia. No tengas miedo de pedir a las clínicas y a los profesionales sanitarios detalles sobre su proceso específico, las tasas de éxito y los testimonios de pacientes. Recuerda que les estás entrevistando para encontrar la opción que mejor se adapte a tu presupuesto, tus valores y tus objetivos reproductivos.

4. Prepárate para gestionar el proyecto

Una cosa que me ha sorprendido es que, en general, he tenido que gestionar gran parte de mi propio proceso de congelación de óvulos. El proceso requiere que presentes, entre otras cosas, un montón de análisis de sangre, una citología reciente, una prueba de ITS, tu IMC actual, así como un montón de contratos firmados sobre finanzas, divulgaciones y tu historial médico. Además de eso, las clínicas suelen exigirte que revises una buena cantidad de material informativo para que te familiarices con el proceso de congelación de óvulos, sobre todo la parte en la que te pones inyecciones todas las noches.

No siempre soy la persona más organizada, así que me di cuenta pronto de que necesitaba crear una hoja de cálculo, una carpeta y una lista de tareas para mantenerme al día mientras avanzaba a toda velocidad hacia la meta, y ese enfoque me ha resultado muy útil. Programar un poco de trabajo relacionado con la congelación de óvulos además de mi carga de trabajo diaria me ha ayudado a que el proceso me resulte mucho menos abrumador.

5. Si puedes, tómate unos días libres

O, sino, intenta reducir tu carga de trabajo durante la semana de la congelación de óvulos. Aunque es poco probable que inyectarte hormonas tenga un efecto significativo en tu estado de ánimo, más allá de lo que pueden parecer los síntomas habituales del síndrome premenstrual (5), el proceso puede resultar bastante incómodo físicamente y llevar mucho tiempo: tus ovarios, que normalmente miden unos 2-3 cm de diámetro cada uno, crecen hasta alcanzar los 10 cm cada uno, el tamaño de una pelota de béisbol, durante el periodo de 10 a 14 días (6). Además, junto con el ritual diario de las inyecciones de fertilidad, también tendrás que acudir a la clínica para ecografías y análisis de sangre periódicos durante la semana de la extracción de óvulos (6). Puede ser útil programar algunos días libres durante el proceso o justo después para desestresarte y tratarte con cariño.

6. Fíate de las experiencias de otras personas

¿Conoces a alguien que se haya congelado los óvulos recientemente o a alguien que lo esté haciendo al mismo tiempo que tú? Una de las cosas más útiles para mí durante este tiempo ha sido cultivar relaciones con otras mujeres y personas con ciclos que han pasado o están pasando por el proceso. Aunque he estado gestionando mi proceso de congelación de óvulos como si fuera un proyecto, me ha ayudado tener una amiga a quien llamar que conoce el proceso a la perfección.

Desde un punto de vista más práctico, conocer a alguien que ya se haya congelado los óvulos y que te acompañe mientras te pones las primeras inyecciones puede ser de gran ayuda, dado lo terriblemente confusas que son las instrucciones, por muchos módulos o vídeos instructivos que veas. También es muy valioso tener a alguien que te escuche cuando las cosas se ponen difíciles. Al fin y al cabo, al igual que el embarazo o la FIV, la congelación de óvulos puede ser una experiencia que te aísla, y la comunidad puede ser un sistema de apoyo muy bueno (4).

La congelación de óvulos es una experiencia intimidante por muchas razones, pero prepararte para las realidades prácticas de la experiencia te ayudará mucho a reducir el estrés general del proceso. Una vez que encuentres el equilibrio adecuado entre sortear los obstáculos financieros, organizativos y emocionales (7), puede que incluso encuentres un pequeño espacio para maravillarte ante los logros de la investigación científica y la ingeniería que se han unido para crear la oportunidad de que las mujeres y las personas con ciclos menstruales puedan eludir la biología y conservar criogénicamente sus óvulos (7). ¡Vaya! Realmente estamos viviendo en el futuro.

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