Fotografía vía Envato
Cómo los disruptores endocrinos afectan tus hormonas (y cómo reducir la exposición)
Preguntas y respuestas con la Dra. Charis Chambers
Seguramente habrás oído hablar de los microplásticos, esas minúsculas partículas de plástico que se encuentran en todas partes, desde los envases de alimentos hasta los cosméticos. Pero son solo una parte de un panorama mucho más amplio: la exposición diaria a los disruptores endocrinos, un amplio grupo de sustancias químicas sintéticas que pueden interferir en los sistemas hormonales del cuerpo.
Aunque el término "disruptores endocrinos" a veces puede sonar como una palabra de moda en el ámbito del bienestar, cada vez hay más estudios que relacionan estas sustancias químicas con problemas de fertilidad, cambios metabólicos y trastornos relacionados con las hormonas.
Cada vez más, la comunidad científica está analizando cómo la exposición continua y de bajo nivel en la vida cotidiana puede afectar a la salud a largo plazo.
Para ir más allá del ruido y entender mejor lo que realmente muestran las pruebas, hablamos con la Dra. Charis Chambers sobre cómo los disruptores endocrinos pueden influir en afecciones como la endometriosis, y qué medidas prácticas y basadas en la evidencia pueden ayudar a reducir la exposición diaria.
Puntos clave:
Los disruptores endocrinos son sustancias químicas que se encuentran en plásticos, cosméticos y otros productos de uso diario que interfieren en la señalización hormonal y se han relacionado con afecciones como la endometriosis y la adenomiosis
La vulnerabilidad no es igual para todas las personas, ya que las comunidades afectadas por el racismo se enfrentan a los mayores riesgos debido a la exposición ambiental y laboral
El consumismo excesivo moderno contribuye a la exposición, ya que el auge de los plásticos desechables crea un "ciclo de exposición perpetuo"
La exposición a los microplásticos se puede reducir mediante hábitos conscientes, como cambiar los recipientes de plástico para alimentos por otros de cristal, comer alimentos frescos y elegir productos sin ftalatos
1. ¿Qué son los disruptores endocrinos?
Los disruptores endocrinos son sustancias químicas que interfieren en el sistema de señalización hormonal del cuerpo. Las hormonas actúan como mensajeros químicos que regulan procesos como el metabolismo, el crecimiento, la reproducción y el estado de ánimo.
Las sustancias químicas que alteran el sistema endocrino pueden imitar a las hormonas, bloquearlas o alterar la forma en que se producen, transportan o descomponen en el cuerpo. Cuando se altera esa señalización, puede interferir en los procesos biológicos normales y contribuir a una serie de efectos adversos para la salud.
2. ¿A quiénes afectan más los disruptores endocrinos?
La exposición a los disruptores endocrinos no se distribuye de manera uniforme entre las comunidades. Las comunidades afectadas por el racismo y las de bajos ingresos suelen sufrir los niveles más altos de exposición.
Los estudios que miden estas sustancias químicas en sangre y orina han encontrado sistemáticamente niveles más altos en mujeres negras, hispanas y otros grupos raciales y étnicos minoritarios en comparación con las mujeres blancas no hispanas.
Gran parte de esta disparidad está relacionada con el racismo ambiental, con políticas y prácticas que históricamente han situado a las industrias contaminantes más cerca de las comunidades afectadas por el racismo. La exposición laboral también influye, sobre todo en sectores como la agricultura, la construcción y los servicios de belleza.
Desde un punto de vista biológico, los fetos en desarrollo y los recién nacidos son los más vulnerables. Incluso niveles bajos de exposición durante las primeras etapas del desarrollo pueden tener efectos duraderos. El momento es fundamental, y los periodos de cambios hormonales rápidos (como el desarrollo fetal y la pubertad) representan ventanas clave en las que la alteración endocrina puede tener el mayor impacto.
3. ¿Es difícil evitar los disruptores endocrinos?
Sí, los disruptores endocrinos son difíciles de evitar porque están, literalmente, en todas partes. Las sustancias químicas que alteran el sistema endocrino están presentes en el aire que respiramos, el agua que bebemos, la comida que comemos y en muchos productos de uso diario, como plásticos, cosméticos y envases de alimentos. De hecho, los estudios sugieren que casi todas las personas en Estados Unidos tienen niveles detectables de varias sustancias químicas que alteran el sistema endocrino en sus cuerpos.
Aunque evitarlos por completo no es realista, las investigaciones muestran que unos cambios intencionados en el estilo de vida pueden reducir significativamente la exposición.
4. ¿Por qué se ha convertido este término en una palabra de moda durante el último año entre los entusiastas del bienestar?
El reciente aumento de la atención y el hecho de que el término "disruptores endocrinos" se haya convertido en una palabra de moda probablemente estén relacionados con el rápido crecimiento de la industria del bienestar y el auge de los influencers de bienestar en las redes sociales. Sin embargo, la preocupación científica por los disruptores endocrinos lleva décadas creciendo.
Aunque la preocupación por la exposición a sustancias químicas suele estar justificada, puede mezclarse fácilmente con el marketing. El miedo es un poderoso motor del comportamiento de los consumidores, y muchos productos llevan ahora etiquetas como "seguro para las hormonas" o "sin EDC" sin que haya pruebas sólidas de que reduzcan significativamente la exposición o mejoren los resultados de salud.
A medida que crece la concienciación, es importante que el debate se base en la evidencia y no en la ansiedad.
5. ¿Pueden los disruptores endocrinos afectar a afecciones como la endometriosis y la adenomiosis?
Sí, los disruptores endocrinos están estrechamente relacionados con la endometriosis, y las últimas investigaciones sugieren que también pueden contribuir a la adenomiosis. Esta conexión tiene sentido desde el punto de vista biológico, ya que ambas afecciones están determinadas por las hormonas.
Varios estudios han relacionado la exposición a sustancias químicas como el bisfenol A (BPA) y los ftalatos con la endometriosis. También hay pruebas experimentales en modelos animales que sugieren que la exposición a las dioxinas durante el desarrollo puede contribuir a la adenomiosis.
Aunque aún se necesita más investigación, los datos apuntan a los disruptores hormonales ambientales como un posible factor en estas afecciones.
6. ¿Cuál es la mejor forma de abordar los disruptores endocrinos en el día a día?
Hay varias formas de reducir tu exposición diaria a los disruptores endocrinos:
Da prioridad a los alimentos frescos: la dieta suele tener el impacto más inmediato y cuantificable a la hora de hacer frente a los disruptores endocrinos. Sustituir los alimentos altamente procesados y envasados por alimentos frescos puede reducir significativamente la exposición a ciertas sustancias químicas que alteran el sistema endocrino.
Cambia los envases de plástico por los de vidrio: Guardar la comida en recipientes de vidrio o cerámica en lugar de plástico, evitar calentar la comida en el microondas en envases de plástico y limitar los alimentos y bebidas enlatados también puede ayudar.
Presta atención a los productos de cuidado personal que usas: Busca aquellos etiquetados como libres de ftalatos y parabenos.
Renueva tus utensilios de cocina: Sustituye los utensilios antiadherentes por otros de acero inoxidable, cerámica o hierro fundido.
Adopta pequeños hábitos en el hogar: para reducir la exposición, se recomienda quitarse los zapatos antes de entrar en casa y utilizar productos de limpieza más sencillos, como vinagre o bicarbonato sódico, en lugar de limpiadores químicos con fragancias intensas.
7. ¿Ha contribuido el consumismo excesivo a nuestra exposición a los disruptores endocrinos?
Sí, el auge de los plásticos producidos en masa y los bienes de consumo desechables ha aumentado drásticamente la exposición humana a sustancias químicas que alteran el sistema endocrino. Muchas de estas sustancias están presentes en envases, textiles, cosméticos y productos domésticos que usamos a diario.
Algunos investigadores describen esto como un "ciclo de exposición perpetuo", en el que la producción y eliminación constantes de bienes de consumo reintroducen continuamente estas sustancias químicas en el medio ambiente y, en última instancia, en nuestros cuerpos.
