Ilustración: Marta Pucci
Guía rápida sobre tu salud mamaria
¿Sientes las mamas con bultos, doloridas o hinchadas? Sigue leyendo para saber más.

Cosas importantes a saber
A 1 de cada 8 mujeres y a 1 de cada 800 hombres se les diagnosticará cáncer de mama a lo largo de su vida
El tejido mamario responde a las hormonas que se producen durante el ciclo menstrual y puede notarse hinchado, con bultos o sensible en determinados momentos del ciclo
Prestar atención al aspecto de tus pechos o tu pecho es una parte importante para saber qué es lo normal en tu caso
El aspecto o la textura de los senos pueden cambiar a lo largo del ciclo menstrual debido a las fluctuaciones hormonales. Encontrar un bulto, sentir dolor o notar otros cambios en los senos o el pecho puede ser motivo de preocupación, pero estos síntomas son comunes y, en la mayoría de los casos, son benignos (no cancerosos). Al prestar atención a tu cuerpo, puedes aprender qué es lo normal para ti o cuándo debes acudir a un profesional sanitario.
Riesgo de cáncer de mama
Todas las personas (independientemente del sexo) tienen tejido mamario y podrían desarrollar cáncer de mama, pero el riesgo es mucho mayor en las mujeres. A lo largo de la vida, 1 de cada 8 mujeres y 1 de cada 800 hombres en EE. UU. serán diagnosticados con cáncer de mama en algún momento de su vida (1). La terapia hormonal de reafirmación de género para hombres y mujeres transgénero no parece aumentar la probabilidad de que te diagnostiquen cáncer de mama, pero se necesita más investigación (2, 3).
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El cáncer de mama es más común en personas mayores de 40 años y el riesgo sigue aumentando con la edad (1). Aunque el cáncer de mama es poco frecuente en personas jóvenes, es más probable que se diagnostique en una fase más avanzada y que sea mortal en este grupo (4, 5). Es buena idea que un profesional sanitario te examine cualquier cambio nuevo o preocupante; así te tranquilizará y aliviará si todo está bien, o elaborará un plan si se requiere tratamiento.
Otros factores que podrían aumentar tu riesgo por encima de la media incluyen (6, 7):
Antecedentes familiares de cáncer de mama, cáncer de ovario u otros tipos de cáncer
Mutaciones genéticas
Menarquia precoz (primera menstruación)
Menopausia tardía
Un largo intervalo de tiempo entre la menarquia y el primer embarazo
Uso de estrógenos y progestágenos para la terapia hormonal de la menopausia
No haber dado nunca el pecho
Consumo de alcohol
Fumar cigarrillos
Bultos
Notar un bulto en el pecho puede dar miedo, pero es importante recordar que la mayoría no son cancerosos. Para las personas que acuden al médico por un bulto en el pecho, 9 de cada 10 veces no es cáncer (8). El tejido mamario responde a las hormonas producidas a lo largo del ciclo menstrual y puede notarse más grumoso en ciertos momentos del ciclo (9).
Dos tipos de bultos benignos comunes son los quistes (sacos llenos de líquido) y los fibroadenomas (masas benignas formadas por glándulas y tejido mamario fibroso). Son más comunes entre la menarquia y la menopausia (cuando los periodos cesan de forma permanente). Los quistes y los fibroadenomas suelen ser firmes, a menudo miden menos de 2 cm (0,8 pulgadas), pero pueden ser mucho más grandes o incluso microscópicos, y suelen ser móviles (se pueden mover de un lado a otro con los dedos) (10). También es común tener varios quistes o fibroadenomas en la misma mama.
Algunas personas pueden notar que sus mamas o su pecho se sienten en general grumosos, fibrosos o como un puf. Esto se llama mamas fibroquísticas y suele aparecer en ambos lados. Sentir este tipo de grumos en las mamas o el pecho no suele ser un signo de cáncer (11).
Por supuesto, hay algunos bultos en las mamas o el pecho que sí resultan ser cáncer. Un bulto en alguien mayor de 40 años tiene más probabilidades de ser cáncer que uno en alguien más joven (12). Un bulto de más de 2 cm (0,8 pulgadas), que se nota muy duro y no se puede mover fácilmente de lado a lado con los dedos, tiene más probabilidades de ser cáncer y debe ser examinado por un profesional sanitario (13). Si notas un bulto nuevo, un profesional sanitario puede pedirte pruebas para diagnosticar de qué se trata.
Dolor y sensibilidad en las mamas
El dolor y la sensibilidad en las mamas son muy comunes y, por lo general, no son cáncer. En las personas que solo tienen dolor en las mamas, solo 1-3 de cada 100 tienen cáncer (8, 14).
El dolor mamario cíclico aparece y desaparece en relación con tu periodo y es el tipo más común de dolor mamario, que afecta a unas 7 de cada 10 personas (15). Se trata de un patrón de dolor que suele producirse durante la fase lútea (entre la ovulación y el inicio del periodo) en cada ciclo menstrual. La sensibilidad mamaria cíclica es un signo de que se ha producido la ovulación (16) y suele aparecer entre 5 y 10 días antes del inicio de la menstruación, pero desaparece una vez que esta comienza (16). Se describe con mayor frecuencia como un dolor sordo, pesadez y sensibilidad, pero también puede sentirse como un dolor agudo o punzante (16).
El dolor que no es cíclico (es decir, que no está relacionado con el ciclo menstrual o que no desaparece) podría deberse a algo en la mama o la caja torácica, como una inflamación, una infección o una lesión, o podría ser un signo de cáncer (10). El dolor mamario no cíclico que persiste en un punto concreto —especialmente si también hay un bulto en la mama— debe ser evaluado por un profesional sanitario (14).
Secreción del pezón
Tener secreción del pezón puede sorprenderte, pero normalmente no es un signo de cáncer. En un estudio, al 7-15 % de las personas que informaron de secreción del pezón a su profesional sanitario se les diagnosticó cáncer de mama (17). La secreción lechosa, que sale de ambos pechos y solo aparece al apretar el pezón, suele ser benigna (10). Sin embargo, para alguien que no haya estado en embarazo o en periodo de lactancia (produciendo leche) recientemente, la secreción del pezón puede ser un síntoma de un desequilibrio hormonal y debe ser evaluada por un profesional sanitario.
Algunos tipos de secreción del pezón son más preocupantes. La secreción sanguinolenta, que solo sale de una mama y de forma espontánea (sin apretar), podría ser un signo de cáncer y debe ser examinada a fondo (10).
Piel y aspecto general
Prestar atención al aspecto de tus pechos o tu pecho es una parte importante para saber qué es normal en tu caso. Fijarte en la forma y el tamaño, así como en el aspecto de la piel, te ayudará a detectar si algo está cambiando.
Es normal que los pechos no sean exactamente simétricos, pero si uno de ellos se vuelve de repente mucho más grande, podría ser un signo de que algo va mal y hay que revisarlo. Si parece que la piel o el pezón se retraen desde dentro —esto se llama retracción— y debe ser evaluado por un profesional sanitario. Si la piel del pecho tiene llagas, se enrojece, se vuelve gruesa y firme, o parece la piel rugosa de una naranja, un profesional sanitario debería evaluarlo (10).
Autoexploración mamaria y autoconciencia
El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG) y la Sociedad Americana contra el Cáncer ya no recomiendan la autoexploración mamaria (18, 19). Algunas personas pueden sentirse estresadas por hacer el autoexamen de la "forma correcta" o ansiosas por intentar averiguar si lo que encuentran es normal. Otras pueden sentir que tienen más información y más control sobre su cuerpo al examinarse ellas mismas. Tanto si te haces autoexámenes como si no, lo importante es que seas consciente de lo que es normal para ti.
Prestar atención a cómo se ve y se siente tu cuerpo es una parte importante de mantenerte sana. Si notas algún cambio o te preocupa algo sobre tus pechos o tu pecho, pide cita con un profesional sanitario. Es posible que te hagan un examen o te pidan pruebas como una ecografía o una mamografía para obtener más información.