Ilustración: Marta Pucci
Mis embarazos deseados terminaron en aborto
He tenido seis abortos espontáneos y un embarazo ectópico. No estaría aquí si mis médicos no hubieran podido actuar como lo hicieron.

Nota de la autora: Comparto mi experiencia personal porque la revocación de la sentencia Roe contra Wade en EE. UU. afecta al aborto como servicio sanitario de muchas maneras diferentes, incluyendo el tratamiento médico de embarazos muy deseados y en situaciones en las que la vida de la madre y su salud reproductiva corren peligro. Hay muchos puntos en común entre el tratamiento médico de los abortos espontáneos y los embarazos ectópicos, y el aborto.
Tenía 33 años y acababa de terminar mi primer semestre en la escuela de enfermería cuando descubrí que estaba embarazada por primera vez. Mi pareja y yo habíamos planeado formar una familia pronto, pero yo acababa de volver a la universidad, así que teníamos la boda y los viajes planeados para el año siguiente.
La verdad es que al principio no sabía que estaba embarazada. Empecé a sangrar justo cuando me tenía que venir la regla, así que no tenía motivos para pensar que pasara nada raro. De todos modos, estaba demasiado ocupada y estresada con los exámenes finales y las vacaciones que se avecinaban como para prestar mucha atención a los detalles de mi ciclo. Excepto que, cuando mi "ciclo"» debería haber terminado, seguí sangrando de forma intermitente. Al final llamé a la ginecóloga a la que iba para las revisiones rutinarias. Ella me dijo que me hiciera una prueba de embarazo, y recuerdo que pensé: "no puede ser que esté embarazada", ya que me había "bajado la regla" más o menos a tiempo.
Cuando apareció la línea positiva en la prueba, la confusión pronto se convirtió en euforia. Una vez que se disipó la sorpresa inicial, mi pareja y yo lo celebramos, empezamos a calcular la fecha prevista del parto y a hablar de los planes. Pero entonces recordé: llevaba sangrando ya varias semanas. Llamamos de nuevo a la clínica y nos indicó que fuéramos a urgencias para que me examinaran. Era Nochebuena y estábamos fuera de la ciudad visitando a la familia. Mi pareja me llevó a la sala de urgencias más cercana, con el corazón lleno a la vez de alegría y preocupación.
Recuerdo la expresión de la ecografista cuando me hizo la ecografía. Se aclaró la garganta y rápidamente me dijo que me cambiara mientras le comunicaba los resultados al médico.
Estaba de ocho semanas cuando descubrieron mi embarazo ectópico (cuando el embarazo se produce fuera del útero). Los embarazos ectópicos le pueden pasar a cualquiera y pueden ser mortales.
Estaba enfadada conmigo misma por no haber visto las señales de alerta. De hecho, acabábamos de tratar el embarazo ectópico en mi curso de maternidad en la escuela de enfermería. Excepto que yo no tenía ninguno de los síntomas típicos de los libros de texto (sangrado abundante, dolor en un solo lado) ni factores de riesgo, y el momento en que me sangré se podía confundir fácilmente con un ciclo menstrual. No estaba intentando quedarme embarazada y habíamos estado usando protección.
A esto nos referimos cuando decimos que "el aborto es atención sanitaria"
La ginecóloga de guardia en Urgencias esa noche fue amable y competente. Me explicó las opciones que tenía, dada la ubicación y el tamaño del embarazo: tratamiento médico para interrumpir el embarazo con un medicamento llamado metotrexato, o la extirpación quirúrgica del embarazo. Sin tratamiento, un embarazo ectópico roto puede provocar hemorragia interna, infección e incluso la muerte. La ubicación de mi embarazo ectópico también era algo inusual, con riesgo de complicaciones más graves.
Esta historia es importante porque la ginecóloga que me atendió utilizó su formación médica y su criterio para informarme, recomendarme y proceder con el tratamiento más seguro y adecuado para salvarme la vida.
En el contexto de la reciente revocación de Roe contra Wade, los profesionales sanitarios de los estados de EE. UU. donde el aborto se ha restringido o ilegalizado no pueden ejercer libremente y sin temor a ser procesados si sus acciones (salvar la vida de la madre mediante la interrupción del embarazo) quedan fuera del marco de las restricciones actuales al aborto. Cuando oyes a los profesionales decir que "el aborto es atención sanitaria", esto es lo que queremos decir: la capacidad de usar nuestra formación y experiencia para salvar la vida de la madre.
A las mujeres con embarazos ectópicos ya se les está negando la atención en las urgencias y las clínicas de los estados con restricciones y prohibiciones al aborto. No puedo imaginar el estrés (por no hablar de la carrera contra el reloj) que supone acceder a un tratamiento que te salva la vida, el mismo tratamiento que yo pude recibir sin problemas antes.
Al final me recuperé del embarazo ectópico y terminé la carrera de enfermería. Pasé a trabajar como enfermera en Planned Parenthood (una organización sin ánimo de lucro estadounidense dedicada a la salud reproductiva), ayudando a las mujeres a acceder a servicios de aborto y anticonceptivos seguros y legales, mientras estudiaba para obtener mi título de enfermera especializada en salud de la mujer. Siempre había soñado con trabajar para Planned Parenthood porque creo firmemente en su misión de proteger y defender los derechos reproductivos de todas las personas. Mi experiencia personal no hizo más que aumentar mi deseo de apoyar a las mujeres para que tomen decisiones seguras e informadas sobre sus cuerpos, su salud y su futuro.
Los tratamientos que me salvaron la vida se consideran abortos
Cuando sentí que era el momento adecuado (física y emocionalmente), mi marido y yo decidimos intentar otro embarazo. Tuve ocho embarazos más después del ectópico, pero aborté en seis de ellos. Esta vez ya era profesional de la salud de la mujer y tuve la suerte de contar con apoyo y acceso a colegas de salud reproductiva (enfermeras especializadas y médicos) mientras lidiaba con mis abortos recurrentes.
Casi todos mis abortos espontáneos requirieron tratamiento médico. En dos de ellos, mantuve el embarazo durante semanas después de que el corazón dejara de latir. Para interrumpir el embarazo necesité medicación o cirugía. En otro, sufrí una hemorragia y necesité atención de urgencia. Otro provocó una infección uterina que requirió antibióticos y un seguimiento estrecho.
Estos procedimientos ahora se consideran abortos en los estados estadounidenses con prohibiciones y restricciones al aborto. Cualquiera de ellos podría haberme matado si no hubiera tenido acceso a atención médica. Si esto le pasa a una mujer en un estado con restricciones al aborto, podría morir.
Para aquellas de vosotras que habéis sufrido abortos espontáneos y pérdidas recurrentes de embarazo, os entiendo. Conozco de cerca el sentimiento de dolor, decepción, confusión y culpa. En EE. UU., apenas tenemos baja parental remunerada, y mucho menos baja por pérdida de embarazo. Trabajé durante todas estas pérdidas, llorando y cambiándome las compresas en el baño entre visita y visita a pacientes. Recuerdo sentirme abandonada mientras mis amigas formaban sus familias. Ponía excusas para evitar las fiestas de bienvenida al bebé porque me dolía demasiado. Recuerda que no estás sola.
Nuestro futuro reproductivo está en peligro
Gracias al tratamiento adecuado y oportuno para mi embarazo ectópico y mis abortos espontáneos, al final conseguí concebir y llevar dos embarazos a término. Todo ello con la ayuda de especialistas en reproducción y de enfermeras y profesionales compasivos que me sostuvieron la mano durante la ansiedad, el trastorno de estrés postraumático (TEPT) por las pérdidas recurrentes y las complicaciones que surgieron por el camino.
El tratamiento médico para salvar tu vida no debería depender del estado en el que vivas y no debería ser un privilegio. Simplemente debería ser atención sanitaria.
Hoy, abrazo a mis "bebés arcoíris" (un término que se usa a menudo para referirse a un embarazo tras una pérdida previa) con mucha fuerza. Ya he empezado a hablar de autonomía reproductiva con mi curiosa hija de cinco años y planeo criar a mi hijo de un año para que sea igual de informado y empático. Hablamos de autonomía corporal y consentimiento con regularidad y creamos un espacio abierto donde ninguna pregunta o tema es tabú.
En las circunstancias actuales, donde nuestras decisiones reproductivas y nuestro futuro están en riesgo, necesitamos todos los aliados que podamos conseguir. Esto no solo incluye a futuros adultos empáticos, sino también a responsables políticos, profesionales médicos temerosos pero fervientes, personas que han sufrido como yo y cualquiera que tenga una plataforma para defender, proteger y abogar. Te necesitamos ahora más que nunca.
---
En Clue, creemos que todo el mundo merece el derecho a tomar sus propias decisiones sobre salud, sin juicios, desinformación ni vergüenza, basándose en su elección personal y/o en el asesoramiento de un profesional sanitario. Este artículo es una historia personal de una miembro de la comunidad de Clue y refleja su experiencia y/u opinión individual en el momento de escribirlo. Tu profesional sanitario puede aconsejarte sobre tus necesidades y situación específicas.