Fotografía por Franz Grünewald, dirección de arte por Marta Pucci

Embarazo, parto y posparto

¿Cómo prepararme para un embarazo?

por Dra. Judith Elena Martínez Acosta, Revisora Científica Revisado por Giordana Braga, Revisora Científica
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Es común asumir que el cuidado para el embarazo solo es necesario mientras el embarazo está en curso. Sin embargo, los especialistas insisten en la gran importancia que tiene llevar a cabo una serie de acciones y de cuidados, varios meses antes del embarazo, como preparación para vivir una gestación saludable y exitosa. 

En la mayoría de las ocasiones, estos cuidados son simples y fáciles de realizar, y aun así pueden marcar una enorme diferencia para evitar riesgos y amenazas a la salud de la persona embarazada y de su bebé. 

A continuación, presentamos recomendaciones que se deben tomar en cuenta para la preparación de un embarazo.

Haz seguimiento de sus ciclos

Antes de iniciar un embarazo es interesante llevar un registro de los ciclos menstruales. Clue App permite hacer un registro desde el inicio hasta el término de cada uno de los periodos de menstruación. De este modo, es posible conocer la frecuencia y duración de los ciclos, además de las características de cada uno de ellos. 

Hacer seguimiento de los ciclos menstruales puede ser útil para conocer cuáles son los días más fértiles de una persona. Posteriormente, durante el embarazo, esta información ayuda tanto a la persona embarazada como a su obstetra, desde la primera consulta, para saber con exactitud qué tan regulares eran sus ciclos y la fecha de su última regla. Como consecuencia, el tiempo estimado de embarazo será calculado de manera más exacta.

Acudir con el médico especialista en Ginecología y Obstetricia

Cuando se planee iniciar un embarazo, es muy importante acudir a consulta con un médico o con el profesional de la salud correspondiente. El médico solicitará estudios de laboratorio completos para valorar el estado de salud actual, se tomarán los signos vitales (presión arterial, frecuencia cardiaca, frecuencia respiratoria, temperatura), peso y talla, además de hacer varias preguntas para conocer el historial clínico (personal y antecedentes familiares). A partir del examen, el profesional puede detectar posibles riesgos, para otorgar recomendaciones específicas con respecto a ello.

En caso de padecer alguna enfermedad crónica

Si se tiene alguna enfermedad crónica, como hipertensión, diabetes, lupus, epilepsia, asma, alteraciones tiroideas, etc., es todavía más importante planear el embarazo con anticipación, con el objetivo de cursarlo con menos riesgos (1, 2).

La mayoría de los padecimientos crónicos presentan más riesgo de exacerbarse o descontrolarse durante el embarazo, a causa de los cambios que el estado gestacional produce en el cuerpo. Por lo tanto, para disminuir los riesgos que conllevaría un descontrol o exacerbación, lo ideal es iniciar el embarazo cuando nuestro padecimiento está en perfecto control (3).

Es recomendable acudir con el especialista (de acuerdo con el padecimiento que se tenga) e iniciar el embarazo con al menos 6 meses de perfecto control (4).

Pruebas para Enfermedades de Transmisión Sexual

Las enfermedades de transmisión sexual, como gonorrea, clamidia, mycoplasma y ureaplasma, se consideran relacionadas con amenaza de parto prematuro, ruptura de membranas pretérmino (que se rompa la fuente cuando el bebé es aún prematuro), corioamnioitis (infección en la bolsa amniótica en donde está el bebé) y pérdida temprana del embarazo (5, 6).

Estas infecciones pueden ser asintomáticas y permanecer ocultas por años. Realizarse pruebas para detectar o descartar estos microorganismos puede cambiar el rumbo de un embarazo. Cuando se detectan a tiempo y antes del embarazo, el tratamiento suele ser sencillo (7).

VIH: El Virus de la Inmunodeficiencia Humana es el causante del conocido Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida o SIDA. Es importante realizarse una detección para VIH, ya que en un inicio es generalmente asintomático. En caso de obtener un resultado positivo, es posible tomar medidas para que la infección por VIH no progrese a la enfermedad llamada SIDA. Tener VIH no quiere decir que una persona no deba embarazarse, solo que es necesario planear el embarazo cuidadosamente para tomar las medidas necesarias y evitar el riesgo de transmitirlo al bebé (8).

Si la prueba para VIH en una persona resulta positiva hay que acudir a la unidad especializada en VIH correspondiente, donde se puede exponer la intención de quedar embarazada y solicitar apoyo en el proceso. Con el tratamiento adecuado es posible disminuir en su mayoría los riesgos durante el embarazo y el de transmitirlo al futuro bebé.

VDRL (Venereal Diseases Research Laboratory): Esta prueba es útil para detectar sífilis. En sus etapas iniciales, la infección por sífilis puede cursar con lesiones en la piel, como el llamado “chancro”, que es una especie de úlcera en el área genital, clásicamente indolora pero muy contagiosa. En algunos casos puede no haber presencia de lesiones. Durante las etapas posteriores de la enfermedad, este “chancro” desaparece, pero puede haber otro tipo de alteraciones que se presenten en diversos periodos de tiempo (aparecen por algunas semanas y desaparecen por meses), como “erupciones cutáneas”, sobre todo en palmas y plantas de manos y pies. También puede haber síntomas menos específicos como malestar general y dolor articular, fiebre baja, dolor de garganta y síntomas parecidos a una gripe. Cuando los síntomas son muy inespecíficos es más difícil de diagnosticar (9).

Este padecimiento aumenta el riesgo de malformaciones, aborto y otras complicaciones graves en el bebé. Debido a que puede pasar muchos años desapercibido, antes de progresar a estadios más severos, es recomendable realizarse la prueba de VDRL para conseguir detectarlo antes de buscar un embarazo (10, 11).

El tratamiento puede ser sencillo si se detecta antes de progresar a las etapas avanzadas de la enfermedad.

Perfil TORCH: El perfil TORCH es un estudio de laboratorio (en sangre) que se realiza para detectar infecciones por microorganismos. Se nombra por sus siglas, que constituyen el acrónimo TORCH (Toxoplasma, Otros-enterovirus, Listeria monocytogenes, Mycobacterium tuberculosis, parvovirus B-19, Treponema pallidum, Trypanozoma cruzi, virus de hepatitis B, virus varicela-zoster-, Rubéola, Citomegalovirus y Herpes). Los microorganismos a los que se refiere pueden producir importantes riesgos para el bebé, llegando a ser causantes de malformaciones, alteraciones neurológicas, retraso mental y hasta la muerte (12, 13).

Algunas de estas infecciones tienen tratamiento, por lo cual realizarse una detección antes del embarazo sería ideal para evitar estos riesgos al futuro bebé.

Para las infecciones por virus que detecta esta prueba y que no tienen tratamiento específico, también es útil detectarlas antes del embarazo puesto que de este modo es posible dejar pasar el periodo de riesgo y cuando sea oportuno volver a iniciar la búsqueda de un embarazo (14, 15).

Perfil para el funcionamiento de la glándula Tiroides (Perfil Tiroideo)

La glándula tiroides se encuentra en el cuello, normalmente no es posible sentirla y, aunque es pequeña, su funcionamiento es esencial para todo nuestro organismo. Esta glándula produce hormonas que regulan múltiples funciones del metabolismo de nuestro cuerpo. Si hay alteraciones en la producción de estas hormonas llamadas “tiroideas” puede haber dificultad para conseguir un embarazo. También puede incrementarse el riesgo de perder el embarazo, entre otras consecuencias (16, 17).

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Alimentación saludable y balanceada

De acuerdo a la OMS (Organización Mundial de la Salud), la calidad de la alimentación puede influir de forma importante en la evolución y resultado de un embarazo (18).

Cuando la nutrición es de mala calidad, crecen los riesgos, entre los que se encuentran los problemas digestivos, hipertensión, diabetes, parto prematuro y restricción en el crecimiento del bebé (19). 

Los estados de desnutrición se han relacionado con mayor riesgo de cursar con infecciones y de disminuir su capacidad reproductiva. Además, durante el embarazo se ha visto aumentado el riesgo de malformaciones en el bebé,  bajo peso al nacer y retraso en el crecimiento durante la infancia, entre otros (20). 

Los estados de “sobrenutrición” y obesidad se han visto principalmente relacionados con  problemas como diabetes gestacional, hipertensión y alteraciones durante el parto, en la madre. En el bebé, se incrementa el riesgo de macrosomía (es decir, de que nazca con un peso mucho mayor al que debería de tener), alteraciones en la glucosa al nacer, malformaciones congénitas, parto prematuro, óbito (que el bebé fallezca antes de nacer, dentro del útero de la mamá), muerte perinatal (mayor riesgo de que muera poco tiempo después de nacer), obesidad en la infancia y síndrome metabólico en la adultez (21).

Para logra una dieta adecuada puede ser necesario acudir con un especialista en nutrición o con un profesional de la salud para conseguir orientación al respecto.

Ejercicio

El ejercicio antes y durante el embarazo tiene beneficios como el control de peso y la estabilidad en el estado de ánimo. El ejercicio también ayuda a perder peso después del nacimiento del bebé, y se relaciona con menos dolor, más energía y un mejor tono muscular (22).

Es posible dividir los 150 minutos en sesiones de 30 minutos, por 5 días de la semana, o periodos más cortos de 10 minutos, como salir a caminar durante 10 minutos 3 veces al día (23).

Los ejercicios más recomendados durante el embarazo son:

  • las caminatas,

  • la natación y ejercicios acuáticos,

  • la bicicleta estacionaria,

  • yoga modificado para personas embarazadas

  • y pilates para personas embarazadas.

Los ejercicios que no se recomiendan durante el embarazo son: 

  • deportes que impliquen contacto físico (por el riesgo de exponerse a un golpe en el abdomen),

  • saltar en caída libre,

  • actividades que expongan a una caída,

  • yoga caliente o pilates calientes (24).

Para una persona que acaba de iniciar su embarazo y que estaba acostumbrada a realizar actividad física muy intensa, es recomendable platicarlo con su obstetra para revisar el tipo de ejercicio que realiza.

Ingesta de hierro y ácido fólico

Según la OMS, la deficiencia de hierro, ácido fólico y vitamina A es la principal causa de anemia (25).

La anemia durante el embarazo se ha visto relacionada con mayor riesgo de pérdida gestacional, de infecciones, de parto prematuro, de hemorragia durante el embarazo o posterior al parto o cesárea y bajo peso al nacer, así como malos resultados durante y después del embarazo, tanto para la madre como para el bebé (26).

Hierro: Es frecuente en las personas con ciclos menstruales tener deficiencia de hierro ya que pierden este elemento al sangrar en cada ocasión. Si no se ingieren cantidades adecuadas de hierro en la dieta o mediante suplementos, la pérdida (mediante el sangrado) y el aporte deficiente de este elemento, puede conducirlas a una anemia (27).

Los requerimientos de hierro van aumentando de forma exponencial, conforme continúa avanzando la gestación, puesto que este elemento es esencial para todos los cambios que se producen en este periodo, incluyendo la formación y desarrollo del bebé (28).

Es importante acudir con un profesional de la salud para valorar el estado de las reservas de hierro antes de iniciar un embarazo, quien podría prescribir el uso de suplementos de hierro o el aumento en la ingesta de alimentos ricos en dicho elemento (29, 30).

Los alimentos que tienen mayor contenido de hierro son las carnes, aves de corral y pescado. Este tipo de hierro es el que mejor de absorbe. También podemos encontrar hierro en los cereales, leguminosas, frutas y verduras, sin embargo, el hierro de estos alimentos es diferente y se absorbe con mayor dificultad (31).

Ácido Fólico: La deficiencia de ácido fólico durante el embarazo no solo puede conducir a anemia, sino que se ha visto relacionada con malformaciones fetales, principalmente con los llamados defectos en el tubo neural (32).

El riesgo de estas malformaciones se da principalmente en el primer trimestre del embarazo, ya que es el periodo en el que se forman la mayoría de los órganos del bebé (33).

Para prevenir lo anterior, varios estudios de investigación recomiendan iniciar la ingesta diaria con suplementos que contengan de 0.4 a 0.8 mg de ácido fólico desde que se empieza a planear un embarazo (34).

También podemos encontrar alimentos ricos en folatos, como son las legumbres, vegetales de hojas verdes, frutas cítricas, jugos, pan y cereales que contengan harina enriquecida con ácido fólico. Sin embargo, la ingesta de estas fuentes son a menudo demasiado bajas, por lo cual es importante la toma de suplementos orales durante el embarazo (35).

Salud dental

Es ideal tener una buena salud dental antes de iniciar un embarazo. Las infecciones dentales, como las caries, son frecuentes en la población general. Padecer infecciones durante un embarazo puede producir múltiples riesgos, que pueden llegar incluso a la pérdida de la gestación. Así que es bueno acudir a consulta con el odontólogo para una revisión antes de iniciar un embarazo. Si la persona ya está embarazada, entonces es importante acudir lo más pronto posible (36).

Evitar alcohol, tabaco, drogas y exposición a sustancias tóxicas

El tabaquismo y el alcohol se han visto asociados con disminución en la fertilidad tanto de la mujer como del hombre (37). El tabaquismo, durante el embarazo está relacionado con pérdida del embarazo, complicaciones como desencadenar un parto prematuro e incluso riesgo de óbito (muerte repentina del bebé dentro del útero materno) y de muerte neonatal (que el bebé fallezca poco tiempo después de nacer) (38).

Las drogas y exposición a sustancias tóxicas (como algunos químicos, pesticidas, metales pesados como el plomo y el mercurio, solventes orgánicos, etc) son muy dañinas para el embrión en formación, y lo ponen en riesgo de malformaciones durante los primeros meses de vida intrauterinos y posteriormente a otro tipo de complicaciones (39).

Por lo anterior, también es recomendable evitar los fármacos o productos de herbolaria no indicados por un médico (40).

Evitar exposición a fuentes de calor

Algunos estudios de investigación han revelado un vínculo entre la exposición al calor de fuentes como jacuzzis o saunas, con fiebre durante el embarazo y un mayor riesgo de malformaciones en el bebé (principalmente defectos del tubo neural) durante el primer trimestre (41).

Así que, es beneficioso saber que al inicio de un embarazo es recomendable alejarse de situaciones que expongan a altas temperaturas (42).

Salud Mental

Un embarazo debe iniciarse en las mejores condiciones de salud mental para tener mejores resultados (43). Si se está bajo mucho estrés o problemas psicológicos o psiquiátricos, es importante buscar atención médica y psicológica antes de iniciar un embarazo, ya que estos tienden a exacerbarse durante la gestación (44, 45).

Si una persona se encuentra bajo tratamiento psiquiátrico, acudir con su médico psiquiatra y comentarle que desea iniciar la búsqueda de un embarazo es lo más recomendable, ya que hay psicofármacos que no son seguros durante el periodo gestacional (46).

Vacunas

Si se está planeando un embarazo, es prioritario estar al corriente con los esquemas de vacunación, especialmente para padecimientos que podrían poner en riesgo un embarazo, como la rubeola y la varicela. Si no se han padecido estas enfermedades virales, vacunarse contra ellas antes de iniciar un embarazo es muy buena opción, ya que como se comentó en el punto número 5 de “Perfil TORCH” estos padecimientos pueden causar grandes problemas a la gestación y poner en riesgo la salud y vida del futuro bebé (47, 48).

Es importante tomar en cuenta todas estas recomendaciones generales para conseguir un embarazo saludable. Si cuidas de ti, cuidas de tu bebé.

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